28 de diciembre de 2011
Imaginaciones
Suena el teléfono.
-Mamá, cógelo tú. Yo estoy viendo la peli - grita la hija
Al cabo de un par de minutos su madre hace acto de presencia en la sala de estar.
-Fiz, era tu madre. Tus padres van a cenar fuera, no te importa quedar a dormir en casa, ¿verdad?
-Mm...en absoluto. - y sonríe
-Perfecto, ahora voy a poner el colchón en la habitación de Reyna.
Ella interviene:
-¡Que si mamá! - dice alargando todas las vocales, cansada - ahora déjanos acabar la peli que está justo en el mejor momento.
No es la primera noche que Fiz duerme en casa de los Sanz, pero siente que algo ha cambiado. Hacía tiempo que no quedaba a dormir, un año aproximadamente. Ya no son los dos niños de antaño, ya no son inocentes criaturas que hacen pasar las horas a base de interminables juegos infantiles. Tienen cerca de dieciséis años y la piel de infante quedó largo tiempo atrás. Bien que lo sabe él.
Más tarde esa noche, bajo una colcha que huele a lavanda, no consigue conciliar el sueño. Reyna duerme en su cama y él, en el suelo en un colchón. Pero lo que no le permite dormir son sus propios pensamientos. Le turba el hecho de, casi, haberse excitado con su mejor amiga. Contempla el techo liso y una ráfaga de imágenes atraviesan su mente. En todas se halla ella. Al principio son simples recuerdos, luego imaginaciones. En una están ambos cara a cara, compartiendo el mismo aire mientras las distancias entre sus narices se acorta. Sus bocas están peligrosamente cerca, escasos centímetros que él se ocupa de hacer desaparecer.
¡No! Cierra los ojos con fuerza y menea la cabeza para sacudirse esa imagen que parece entestada en permanecer viva. Abre los ojos y se da cuenta de que está frente a frente con el rostro de Reyna con una expresión de tranquilidad. Desconcertado le da la espalda y se aleja hasta el borde de su colchón hasta que llega a sentir el frío mármol.

12 de diciembre de 2011
Las chispas pueden provocar incendios
El televisor está dando la lata. Lleva así largo rato, desde que pausaron la película para dar la irritante publicidad. Reyna se inclina para poder llegar al control remoto sin tener que levantarse. A su lado está su mejor amigo, Fiz. Ambos en pijama, tumbados en el sofá y con acogedoras mantas cubriéndoles las piernas. Ella está contenta de que haya tanta confianza entre ellos dos, le gusta poder ir en pijama y con el pelo de cualquier manera sin tener que preocuparse un solo segundo de como debería lucirse. Le encanta esa situación desenfadada.
Con la punta de los dedos consigue acercar un poco más el mando y finalmente, tras un par de intentos, lo consigue. Su pijama blanco a rayas grises finas y claras es insinuante. Le va pequeño. Se le sube a cada movimiento que da y los pechos de mujer adulta se le marcan notablemente. Los botones están desabrochados y el escote es provocativo. Es traicionero, porqué al inclinarse se le sube, el escote deja a la vista más de lo que debería ser mostrado y se ciñe aún más a su esbelta figura. Fiz, es un chico, uno cualquiera y ante tan tentadora imagen delante de sus mismísimas narices no puede ignorarlo. Le mira el escote y le enciende por dentro. Reyna, ignorante de todo cuanto está sucediendo en tan solo un par de segundos, baja el volumen. Fiz sigue mirando sus pechos, de repente, como volviendo de un trance, despierta. Retira inmediatamente los ojos para fijarlos en el monitor. Un rubor enciende sus mejillas poderosamente y su cuerpo se tensa. La chica le mira extrañada pero no le da mayor importancia y sube el volumen porque la película empieza de nuevo.

10 de diciembre de 2011
Debería ser otra yo
Porqué me gustan esos diálogos refinados y enrevesados. En los que, con un lenguaje cuidado se puede ofender a una dama o insultar a un caballero. Me gusta más el escenario rural que no el urbano que caracteriza el siglo veintiuno. Que una de mis preocupaciones principales fuera mi vida social no supondría ningún problema, ni tampoco tener que esmerarme en atraer a cierto caballero que pudiera ser mi futuro marido. Ciertamente, más que un problema sería un deleite para mí.
Sería dichosa si pudiera verme a mi misma dando vueltas grácil y delicada en una ballroom ataviada con un bello y largo vestido mientras mi pareja me sonríe de manera cordial, con una mano en mi cintura y otra cogida de la mía. Y el sonido de un violín acompañando nuestros pasos no haría otra cosa que sacarme una dulce sonrisa.

7 de diciembre de 2011
Las estrellas si saben sonreír
Las cosas han cambiado. Tengo la deliciosa impresión de que todas para bien. Mi cuerpo ha dejado atrás la piel infantil, el espejo me confirma que las curvas de mujer son ahora mías completamente. Mi mente da prioridad a asuntos distintos, los cuáles en una edad de inocencia ni siquiera sabía de su existencia. Mi personalidad también ha sufrido variaciones. Me gustaría decir que he madurado. Yo creo que lo podríamos llamar así. Al fin y al cabo de eso se trata la adolescencia. De madurar, de volverse adulto. Aunque visto como me he comportado esta noche, aún disto mucho de la madurez, y no quiero salvar la distancia que nos separa.
He reído como hacía tiempo que no reía; hemos intercambiado confidencias; hemos compartido miedos, deseos, experiencias, anécdotas y muchísimas cosas más que alargarían el etcétera una barbaridad. Con ella no he tenido que fingir nada en absoluto. Mis carcajadas se unían con las suyas y resonaban claras por la habitación. Luego cuando el mantel nocturno nos ha cubierto hemos temblado juntas mientras nos abrazábamos para darnos calor y amistad. Cuando la tontería nos ha subido a la cabeza nos hemos columpiado hasta que nuestros pies han tocado las estrellas al mismo tiempo que nuestra cabeza no paraba de rodar. Nos hemos vuelto abrazar, a saltar emocionadas por el hecho de estar en excelente compañía y cogidas de las manos hemos dado vueltas incansables dependiendo nuestro equilibrio de nuestra unión. El equilibrio aún continúa.
Ella es mi estrella.

3 de diciembre de 2011
A medias tintas
Hace tiempo que no lloro. ¿Me estaré volviendo de piedra? Noto cómo mi melena, más larga de lo que jamás la tuve, ondea en el viento. Mi sonrisa parece no hallar límites. Cada vez me sube a los ojos, ninguna es falsa. Tengo ganas de sonreír. Creo que soy feliz. Algo falla, pero continuo siendo dichosa. Carezco de motivos en este instante. Hago oídos sordos a lo que pueda decir la gente, ya no vivo atada a mi timidez, creo y deseo. He cambiado, para bien. Temo el cambio y al mismo tiempo le doy la bienvenida. ¿Es acaso esto la felicidad? O ¿será otro sentimiento?

29 de noviembre de 2011
Mundo: off
Una canción me susurra que las palabras son vacías. Dejo que me convenza, creo que tiene razón, su melodía me seduce y hace que le olvide. Que olvide a ese chico. A ese maldito chico que era, y es, una maldita ilusión, un oasis, un espejismo. No es verdad. Si que es real, como tal, pero para mi no era más que una falsa ilusión. Una tontería. Y pensar que él ha sido capaz, sin ser consciente de ello, que ha desecho mi interior. He decidido que solo la música debe tener la llave para penetrarme, nadie más.

16 de noviembre de 2011
La velada más triste de mi vida
Hago una pregunta retórica a la vida: ¿Puedes ir a peor? Por desgracia mía se lo toma como un reto y decide fastidiarme, si cabe más aún, el día por completo. Lo que al principio parecía un día lluvioso de noviembre se ha metamorfoseado en un día en que las lágrimas caen libremente y con tal fuerza que te corroen la garganta y te enrojecen todo tu rostro crispado por la tristeza.
Cuando el sol estaba alto iluminaba una bella amistad sin embargo la luz de la luna se reflejaba en un charco de agua que salía de mis ojos irritados. Cada sollozo significaba la represión de una avalancha de sentimientos que desesperaban por salir. Cada gotita que resbalaba por mi tez concentraba en su seno un millar de todas mis penas y una pizca de mis alegrías. Las penas salían a borbollones pero cada bocanada de aire hacía que se multiplicaran incansablemente como una colonia de virus que se extiende por el cuerpo paralizando tu mente razonable. Las alegrías también escapaban de mi cuerpo. Iban deprisa a mezclarse de tal manera con las tristezas que me era imposible filtrarlas.
Y ahí me encontraba yo. Metida bajo el edredón abrigada por todas mis esperanzas rotas, por todos los recuerdos que me susurraban al oído un agrio adiós. Maldiciendo cada misera parte de mi yo por ser la culpable de lo sucedido y al mismo tiempo la indefensa víctima. Quería expresar todas mis emociones y con tanta ansia que solo conseguía que mis palabras fuesen malinterpretadas.
Ahora vuelvo a estar bajo la colcha, pero no me rodean las mismas cosas. Aún tengo el mal sabor de boca y la garganta reseca después de llorar la velada entera, pero ahora voy a sonreír a la oscuridad mientras me acompañe. Cierto que las cosas no son como eran antes. He roto una parte de una amistad de cerámica y he conseguido arreglarla, desgraciadamente se pueden ver todas las fisuras y se van a quedar ahí para siempre. Aún no he descubierto como las cosas han vuelto a su lugar; lo importante es que lo han hecho. Quizás fuesen las lágrimas que las arrastraron corriente abajo conduciéndolas a su lugar. Quien sabe...
Y ahí me encontraba yo. Metida bajo el edredón abrigada por todas mis esperanzas rotas, por todos los recuerdos que me susurraban al oído un agrio adiós. Maldiciendo cada misera parte de mi yo por ser la culpable de lo sucedido y al mismo tiempo la indefensa víctima. Quería expresar todas mis emociones y con tanta ansia que solo conseguía que mis palabras fuesen malinterpretadas.
Ahora vuelvo a estar bajo la colcha, pero no me rodean las mismas cosas. Aún tengo el mal sabor de boca y la garganta reseca después de llorar la velada entera, pero ahora voy a sonreír a la oscuridad mientras me acompañe. Cierto que las cosas no son como eran antes. He roto una parte de una amistad de cerámica y he conseguido arreglarla, desgraciadamente se pueden ver todas las fisuras y se van a quedar ahí para siempre. Aún no he descubierto como las cosas han vuelto a su lugar; lo importante es que lo han hecho. Quizás fuesen las lágrimas que las arrastraron corriente abajo conduciéndolas a su lugar. Quien sabe...

5 de noviembre de 2011
*Lluvia*
Desperté. Había olvidado por completo esa música de piano que sonaba incansable en el reproductor con el modo repetición. Durante media hora había cortado la conexión entre el mundo y yo. Tumbada en el sofá, con la vista en el techo blanco intentaba volver a la realidad. Estiré la manta hasta que cubrió la punta de mi nariz, pero el frío se coló por los, ahora, indefensos pies. Y así de repente me sentí incómoda, allí echada. Dejé la manta tirada a un lado y en un instante sentí el impulso de correr. Yo siempre obedezco mis impulsos del momento. Subí corriendo las escaleras de dos en dos y cuando llegué a mi habitación me senté en frente de la ventana para contemplar el tiempo otoñal.
Me gusta perder el aliento. Luego recuperarlo, mientras oigo mi respiración agitada, verme reflejada en el vidrio y observar que enseño un poco los dientes al tener la boca abierta. Me encanta esa sensación de reírme aún cuando no tengo la respiración acompasada. Miré hacía un lado, sonaron las campanas de la iglesia tocando no-sé-que-hora. Ni que me importara a mí. Y como si alguien hubiese abierto el grifo empezó a diluviar.
El agua caía con una fuerza inaudita, e incluso yo que adoro estar bajo la lluvia me lo hubiese pensado dos veces. Las calles ya inundadas dejaron de ser calles. Ahora eran ríos, torrentes, riachuelos que a cada minuto se agrandaban. Los tejados chorreaban y les faltaba muy poco para ser cascadas en miniatura. Bendito sonido que me llena los oídos y tiene ese algo que no entiendo y que hace que mi humor aumente a medida que lo hace la intensidad. Cuanto más llueve más paz hay en mi interior. Si por mi fuera podría venir la estación de lluvias y que el monzón arrastrara todo lejos de aquí. Podría llevarse todos mis males.

29 de octubre de 2011
Placeres en miniatura
Por extrañas razones todos esos pequeños hechos y detalles me producen una peculiar y agradable sensación de satisfacción. Son cosas superfluas sin sentido y en las que nadie se fija, pero yo sí. Me fijo en ellas y cuando las hago sé lo que espero de ellas. Sé que cuando me columpie como una chica pequeña hasta sentir un débil mareo y zumbido en las orejas y me bajé de un salto voy a sentir eso. "Eso" cuesta de describir. Me imagino que muchos de vosotros lo haréis cuando nadie os mire o sin que nadie se consciente, y me entenderéis.
Pero yo y mi curiosa manía de querer definir y etiquetarlo todo. De preverlo todo antes de que atisbe algo en la esquina. Pero así soy yo y ahora mismo no me apetece cambiar. Quizás mañana o pasado mañana no me gustará dar vueltas con un vestido mientras danzan conmigo las faldas (¡cruzo los dedos para que jamás pase semejante cosa!) y querré cambiarlo por otra cosa. Pero por el momento estoy contenta conmigo misma y cambiar se me hace casi pesado. Yo soy, y mientras sea, estoy contenta. Probablemente lo que he dicho no tenga siquiera significado coherente, pero justamente ahora, me da igual.

22 de octubre de 2011
Imperdonable por mi parte
Hacía tiempo que no escribía. Diez soles han iluminado el cielo desde entonces. No es mucho el tiempo transcurrido, pero para mi es casi una eternidad. No me acordaba del placer que me suponía, y aún supone, el sonido de las teclas al ser presionadas, ni el hecho de ver palabras aparecer en una palabra que antes era blanca. Blanca y pura. Y yo la lleno con mil palabras, mis palabras, mis ideas y pensamientos. Quizás pase de ser pura a impura, ¿pero que más me da a mi? Estoy ensuciando un color mientras limpio mi mente. Si comparamos yo gano, hay más blancos en este mundo, y muchos necesitan ser impuros.
He hecho correr el boli muy a menudo encima de papel. Pero eran palabras con significados académicos que para nada pueden procurarme una satisfacción. Ahora lo visualizo en mi mente, claramente: yo, tan cerca del papel que si me arrimara un poquito más la punta de mi nariz rozaría la suave textura del papel. Con útil en mano, una espada que brindo en el aire y que no dudo un solo segundo en usar. La hago bailar con movimientos extravagantes y enloquecidos hasta que yo o ella caemos rendidos. Es la espada de mi expresión. La que plasma todo lo abstracto que ronda en mi interior, la que me libera y me defiende, en muchas ocasiones de mi mente.
Por eso ella, que me conoce lo suficiente como para recorrerme entera en mi interior, me ruega que no deje a las motas de polvo posarse en ella. Que saque a relucir su hoja afilada y cortante. Que la deje cortar el aire con hermosas palabras literarias. Que no la deje nunca oxidarse a un lado y que a menudo se la exhiba al sol. Y se lo he prometido. Y yo nunca falto a mis promesas.

11 de octubre de 2011
No te subas nunca
Jamás en mi vida llorar me había resultado más amargo.Ni las lagrimas han corroído sobremanera mi mente ni tampoco la pena por la cuál he llorado ha sido más extraordinaria que nunca. De hecho, ha sido lo mismo de siempre. Esos bajones que me pillan desprevenida, como cuando una ráfaga de viento se cuela por debajo de tu ropa y un desagradable escalofrío recorre todo tu ser. Si ha sido más arduo ha sido por el mero hecho de compartirlo. Lo he compartido con él. Ese por el que albergaba incómodos sentimientos, falsos como espejismos. Si que fui una tonta. Y creía que la cosa no podía ir a más. Cuán equivocada estaba, y estoy.
Llorar delante de una pantalla es bastante patético. ¿Lo es más cuando hay, lo que llamamos, un amigo detrás enviándome virtualmente palabras con sentido aparente que pretenden animarme, aunque sea temporalmente? Soy más ingenua, de eso no cabe duda alguna. ¿Quién es tan necio de creer que con un par de días nace una amistad? Hablamos de una amistad con mayúsculas. Nadie, solo yo, esta yo.
Yo que soy un fardo de emociones y sentimientos que se enredan como los hilos de la lana, que en un principio lejano desconocido estaba todo ordenado. Pero ahora hay un desorden monumental en mi cabeza. Lloro y una montaña rusa me transporta por toda mi mente. Descubriéndome todos los recovecos oscuros que ni yo conocía. Las palabras de él, mi amigo, que luego no se acuerda de contestarme o que lo hace escuetamente, sus palabras aparentemente bañadas en luz me animan, pero durante unos pocos segundos. Hasta la nueva bajada de la atracción donde no dejo de cuestionarlo todo. Sobretodo su amistad.

9 de octubre de 2011
No puede estar pasando
¿Por qué diablos tengo que querer mientras paseamos que nuestras manos se rocen? O ¿con que finalidad se me aparecen instantes en que nuestras caras están peligrosamente y tan deseablemente cerca?
Mejor olvidamos todos esos porqués que probablemente me provocarían insomnio durante veladas enteras. No, gracias. Esto no puede ni debe asemejarse a ningún sentimiento de esa clase. En nuestra amistad no hay cabida para atracción, deseo, ternura, amor, besos, caricias. No me queda más remedio que decirme: Cierra los ojos y olvidale. Todos los segundos que no lo recuerdes serán segundos carentes de todo lo prohibido. Pero entonces el me habla y abro los ojos desmesuradamente. Soy una tonta rematada.

7 de octubre de 2011
Contagiarlas
En una mesa, de cualquier cocina de ninguna casa en particular, se hallaban sentadas dos mujeres. Mujer hecha y derecha solo una, ya menopáusica con medio siglo usado y un hijo por el que se desvivía como buena madre entregada. Delante y sonriente estaba Quiteria. Su sobrina, la pequeña, no la favorita. Porque ella odiaba los favoritismos. Siempre decía mientras sonreía abiertamente: "Yo, cariño, tengo espacio ilimitado en mi corazón. No os peleéis por caber en él, pues tengo espacio de sobras para todos. No os quiero del mismo modo, pero os quiero por igual"
Quiteria estaba en plena adolescencia. Totalmente en crecimiento, de todo tipo. Quiteria se alborotó el pelo fino con un gesto despreocupado y que le daba un aire de dulzura. Torció su cabeza ligeramente y más su sonrisa. Su tía se la devolvió, pero era diferente. No simple, era pícara y divertida. La muchacha no cayó en semejante detalle. Claro que si lo hubiera hecho el momento posterior hubiera carecido de gracia.
Un grito de susto resonó por toda la estancia. Su silla se movió y ella dio tal salto que casi quedó derecha. El motivo: unas manos que la habían agarrado por la cintura, desprevenida, y le había susurrado un ¡Bú! bien fuerte, al oído y a traición. Cosme no podía ni mirarla, pues se estaba partiendo de risa mientras se abrazaba su estómago, que probablemente le dolía de tanto reír. Justo detrás de ella. Su madre también se reía a carcajadas contagiándola. Su primo la cogió de la mano y se la acercó. Se abrazaron. Quiteria lo abrazó con fuerza mientras ambos reían y ella le daba colpecitos en la espalda por "hacerle eso", y él apretandola más.

2 de octubre de 2011
Epílogo: Jovita
Jovita sacó de debajo de la cama una cajita de madera decorada con filigranas doradas. Tan solo quería mirarla. Últimamente tenía que sacarla a relucir, no sabía porqué. Notaba como algo en su interior se movía inquieto y la incomodaba sumamente. Cómo por arte de magia el candado, que mantenía a los miedos infantiles bajo control, cedió. La tapa se abrió violentamente y lo único que podía hacer Jovita era abrir más y más los ojos, desmesuradamente. Fue en ese momento cuando unos miedos sin forma y de borrosa silueta hicieron madurar a la tierna Jovita. Ese instante crucial en que las sombras se metieron en su cuerpo sin la inocencia infantil, hicieron salir a empujones su primera etapa de la vida. Y a empellones la hicieron meterse en la piel de adolescente que le quedaba grande, aún.
Desde el mismísimo momento en que Jovita empezó a tener miedo las cosas cambiaron radicalmente. Antes tenía una habilidad pasmosa de coleccionar esas mariposas que eran la base de su felicidad. Sin embargo, ahora era mucho más torpe cogiéndolas. A menudo las cogía con poco tacto y estropeaba las delicadas alas multicolores; otras veces, se escabullían de entre sus dedos y volaban insolentes delante de sus narices; pero otras, simplemente no las veía.
Un día mientras repasaba todas las mariposas que había coleccionado a lo largo de su corta, pero a su entender larga, vida. Y vio una. Una de color azul eléctrico, o al menos ese fue su color antaño. Miró la etiqueta amarillenta que pendía de ella. "Primavera. 8 años". Se preguntó como consiguió un ejemplar en tiempos tan turbulentos y revueltos. Cogió un pequeño frasco y metió al pobre insecto doblandole las alas.
Corrió descalza con el frasco en la mano mientras su vestido volaba. Sin aliento se tiró al suelo de rodillas. Escavó frente al Mediterráneo, muy muy muy profundo, un hoyo donde poder enterrar a la mariposa del pasado. Tenía que enterrar su pasado. Viviría con él, pero no podía convivir con él.
~ The End ~

27 de septiembre de 2011
Jovita crece
Con el tiempo Jovita aprendió a decir que si y emitir sonidos, escuchando lo que su padre le decía pero sin prestarle atención. Él ni se daba cuenta. Muchas veces se hacía la cansada y se dormía en el coche para ahorrarse una hora de palabrería. Al principio ella le contaba lo que su padre le decía a su madre, excepto lo de los correos por culpa de su falsa culpabilidad. Fue entonces cuando su madre le explicó su versión. Al ver que sus historias no cuadraban en casi nada Jovita, ya con diez años, decidió que no querría volver a oír nada más acerca del tema. Ambos progenitores no acabaron de entender sus motivos y alegaron que debía saber la verdad. Ella no les contestó que prefería tener su propia versión a pesar de que, probablemente, fuera errónea.
Vivió años feliz y casi ignorante. A medida que pasaban los años ya no podía creerse lo que su mente creó hacía ya un par de años. Contaba los doce cuando su hermana hizo las paces con su padre, y trece cuando volvieron a enfadarse.
Y un día pasados muchos meses fue a casa de su tía, la hermana de su madre. Ella era la única de la familia que se llevaba "bien" con su padre tras lo ocurrido. Ella fue la única, la primera y la última que le contó la verdad. Pero eso jamás se lo dijo a su padre, hubiese significado un distanciamiento brutal. Ni a su madre que hubiese sido como ponerse de su parte. Y eso eran dos cosas que ella no quería que sucedieran.
Si no quería ponerse del lado de nadie era porque la relación de sus padres era una batalla a campo abierto. Y es cierto que en medio se recibe más que en ningún otro sitio, pero posicionarse hubiese significado recibir el golpe directamente y ella no era una chica tan dura. Ella fue Suiza y siempre lo fue.

24 de septiembre de 2011
La mariposa fugaz de Jovita
-¿Sabes qué, Jovita? Tengo pruebas irrefutables de que tu madre me engañó. Tengo todos sus correos electrónicos. Todos. Cuando lleguemos a casa te enseñaré algunos. Mañana si quieres leemos los demás.
En ese momento la niña que miraba más allá del vidrio del coche lo bajó. Y sin casi darse cuenta una de esas mariposas que ella tanto quería se fugó por la ventana. Esa mariposa se llamaba Felicidad.
Al traspasar la puerta, la chica rendida se dejó caer encima de su cama, pero su padre le dijo que se levantara, ella obedeció y muy a su pesar se levantó mientras se frotaba los ojos exhaustos. En el dormitorio del padre, en un armario y en una caja se hallaban todas las impresiones de cada correo electrónico. Jovita no pudo evitar pensar que eso era violar la intimidad de otros sin embargo no reunió valor suficiente como para hacérselo saber a su padre.
Divertido, su padre le puso un folio delante mientras con un dedo señalaba y leía una frase que había escrito su madre: "Aún pienso en cuando bailábamos desnudos en esa habitación de madera y nos dábamos besos con sabor a fresa". Jovita cerró los ojos para evitar que una imagen se colará en su infantil mente. Pero ya era tarde. Ahora los veía a ambos bailando con los cuerpos sin ropa y pegados.
Sin mediar palabra se fue a dormir a su cama y se cubrió con la colcha hasta la nariz. Se sentía culpable, y ella no había hecho nada malo.

15 de septiembre de 2011
Los padres de Jovita
El padre de Jovita y Paola, llevado por la rabia empezó a tejer una telaraña de mentiras alrededor de esa historia que ya de por si sola era deprimente y complicada. La poca cautela que tuvo, hizo que él mismo quedara preso de sus propios hilos y terminó por tragarse toda esa sarta de mentiras. Al final él construyó una nueva versión. Era una mezcla de todo lo que creía que había pasado, de muchas falsedades y una pizca de sentimientos agrios. Todo eso a fuego lento era una maldición que iba a pesar sobre las cabezas de algunos pocos afortunados.
Unos meses más tarde, la madre de las chicas se mudó. Traspasó una masa azulada que tiene un bonito nombre para encontrar una península. En esa tierra en la que no parecía tener nada ella tenía esperanza, amor y futuro. Una nueva casa, con un nuevo hombre. Trajo con ella a sus retoños. El padre rencoroso, sostenía que se las había llevado a la fuerza, pero lo que en verdad pasó fue lo siguiente:
La madre y su amante querían vivir juntos, por supuesto que querían. Pero la mujer se superpuso a sus propios deseos alegando que ya vivirían juntos (si aún duraba lo suyo) hasta que las niñas fueran ya mayores de edad. El amante aceptó. Lo que ninguno de los dos esperaban ver a Paola suplicar a su madre con una marea de lagrimas para que se la llevara lejos de ahí. A la península. Ese fue el verdadero propulsor. No el afán de ambos amantes. Cierto era que Jovita llegó con medias verdades y que le supo muy mal el cambio. Pero también es cierto que al final ella se adaptó y llegó a ser feliz.
Mientras ellas construían un nuevo hogar parecía que el progenitor estaba terminando la maldita poción.

13 de septiembre de 2011
La hermana de Jovita
Paola se estaba acostumbrando a usar el decimosexto número en lugar del quince. Mucha gente decía que ella y su hermana menor se parecían muchísimo. Ambas con el mismo pelo, las mismas facciones y más tarde algunos ademanes que probablemente la pequeña le copió. Pero eso no le molestaba en absoluto, más bien lo contrario, sentir que su hermanita, le siguiese los pasos hacia que se hinchara más de amor que de orgullo. El orgullo podría ser una virtud y un defecto al mismo tiempo, pero en ella era tan acentuado que la mayoría de veces se tornaba negativo.
Imaginaros como tuvo que ser para ella, una adolescente tan inestable como el otoño y tan impredecible como el mar, ver el divorcio de sus padres. Su hermana tenía sobre los ojos un tupido velo que no le dejaba ver la realidad pero ella, ella parecía tener unos prismáticos en lugar de ojos. Todos los errores bajo su mirada eran analizados y a pesar de que jamás pidió oír las dos versiones, y solo una le llegó, ella juzgó. Probablemente mal.
Creyó saberlo todo y con eso juzgó a su padre. Su progenitor, pero parecía haber dejado de serlo. Una noche malas palabras se intercambiaron, como flechas ponzoñosas se clavaron en ambos corazones ofendidos. La flecha del padre hirió el potente orgullo de la chica. El arma de la hija se quedó atravesada para siempre en el pecho del hombre. Poco tardó el herido en perdonar mas el dolor del veneno corrió libremente por sus venas. Sin embargo en ella la herida nunca cicatrizo, pareció haber habido una tentativa pero luego supuró. Ella pareció optar a amputarse esa parte de su vida. Tenía padre, si, lo tenía, y continuaba considerándolo como tal aunque no puedo deciros con certeza si le quería o no. Cruzo los dedos para que haya un granito de amor. Solo uno. Uno solo.

11 de septiembre de 2011
La pequeña Jovita
Erase una vez una niña feliz. Jovita debía de contar siete u ocho años, quizás seis. ¿Qué por que era feliz? Porque era una criatura que no era consciente de las hirientes verdades que formaban la vida. La ignorancia hace la felicidad. Y ella era una ignorante profesional. Creía saber muchas cosas, se creía madura por entender cosas que debían ser entendidas a los nueve. Sin embargo, no dejaba de ser lo que era, una chiquilla. Con todas sus ventajas, y alguna que otra desventaja.
Jovita coleccionaba mariposas cuyas alas hermosas estaban hechas de la misma materia que sus sentimientos. Debajo de la cama tenía una gran caja oscura donde metía sus miedos infantiles. Monstruos, fantasmas y tristezas. Bajo la cama de sus padres, por contra, no había más que zapatos y cajas llenas de calcetines ordenados según colores. Ellos eran unos pobres infelices. Su matrimonio, una vez un bella flor, estaba marchito. Todas las ramas estaban resecas y los pétalos ya resecos se habían quedado bajo un mueble olvidado. Nadie jamás las encontró otra vez.
Grandes penas tuvieron lugar, mas los ojos ingenuos no vieron nunca nada. Tampoco sospecho que fueron unas manos atentas las que la apartaban justo antes de que la tempestad se desatara. Mientras un vendaval furioso, lleno de celos, de dolor, de pena y de rabia agitaba hasta la muerte los restos de esa flor; ella estaba bajo cobijo en una cabaña donde lo más triste era irse a dormir cuando aún se quería jugar.
Pronto el mundo de Jovita cambiará. Espero que os guste esta historia tanto como me gusta a mi escribirla.

9 de septiembre de 2011
Ojalá fuera falso
Lo que no se puede llamar un buen comienzo. El relato empezó. Pero no era una historia, era una memoria, un trocito de su vida y una maldita verdad. Una pregunta por su parte, luego una explicación y finalmente una sentencia.
Ella echada sobre la cama y recostada sobre dos cojines parecía tener la vista tan nublada como yo. No mentía ni exageraba al decir que nunca podía evitar el llanto al comunicarlo. Bajé la cabeza para que las primeras lágrimas mojasen las sabanas. Dos puntitos, pronto se duplicarían.
-¿Qué opinas? - dijo ella mientras lloraba.
-Que es muy triste. - Una lágrima corroboró mis palabras. Y pensé que todo cuanto me había contado no podía ser verdad, no podía serlo, debía de ser falso. Parecía una de esas historias deprimentes que solo se escriben en papel acerca de la vida, pero que no parece que vayan a hacerse materiales en la vida de una. Deseé con todas mis fuerzas que todas sus vocales y consonantes salidas de su boca no fueran más que parte de un cuento. No un cuento de niños, tan solo un cuento. Uno que se cuenta a las 10 de la noche a tu sobrina, mientras ambas están estiradas encima de la colcha. "Que sea una historia, que lo sea, que sea una maldita historia". Pero engañarse no sirve de nada. Y no era una historia.
-No es justo - y yo tenía razón. Era de todo menos justo.
-Cariño, ¿te han dicho alguna vez que la vida no es de color de rosa? Si no te lo han dicho, yo te diré que a veces es una mierda.
Ante semejante barbaridad, sonreí. Y asentí mientras una lágrima penetraba en mi sonrisa.
-A pesar de esto - continuó - te das cuenta que no son los grandes gestos si no los pequeños detalles los que nos alegran ésta existencia.
-No quería acabar llorando.
-Pues ya ves... Hemos acabado las dos llorando como tontas.
Ambas sonreímos.

7 de septiembre de 2011
Pandemónium interior
Una extraña sensación de felicidad en el aire que se mezcla con la de nostalgia. No lo entiendo, pero me gusta. No sé si me gusta la felicidad, la nostalgia o su disparatada unión. Un trance, y casi sin darme cuenta estoy delante de esas caras sonrientes que forman mi rutina. Estoy desprevenida y me sacan una sonrisa tan amplia que me duelen los pómulos. Bajo la cabeza para disimularlo, no sé muy bien por qué. Me abrazo a ellos y en mi interior frunzo el ceño. ¿Por qué no entiendo ni lo que sucede en mi mente?

23 de agosto de 2011
¿Por que escribo?
Sé que escribo porque necesito volcar mis pensamientos en algún lugar. Y que si me lo guardo todo para mi, tarde o temprano va a terminar por corroerme y quemarme. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que todas mis emociones tenían forma de letras y palabras en un diario adolescente guardado y encadenado. Ahora mis sentimientos han pasado a ser virtuales. Pero vienen a ser lo mismo. Me es necesario un lugar donde reflejar mi mente y todo lo que ésta contenga. Visto que escasean las amistades verdaderas dispuestas a ensanchar su corazón, tender una mano y escuchar pacientemente; he tenido que buscarme mis alternativas. Creo que esa es la respuesta, un poco extraña, al porqué. Después de todo lo que he dicho hasta ahora, me he dado cuenta de que lo que tengo que decir es lo que hierve dentro de mi cabecita. Sí, seguro que es eso.

22 de agosto de 2011
Vueltas interminables
Tomé varias decisiones. La primera incoherente, la siguiente contradictoria, la que hacía tres tonta y así una larga lista. ¿Con cuál me quedé? Con la primera, la más incoherente, la menos contradictoria y la que era un poco tonta. No puedo revelarlo aún, creo que es demasiado temprano y la idea necesita reposo, antes de poderla hacer definitiva. Quien sabe si esta noche será de nuevo analizada.
Espero de todo corazón que no. No estoy para dar más vueltas en esa maldita cama que tanto me hace reflexionar.

20 de agosto de 2011
Se desprendió de mí
Desde los nueve años que voy desesperada buscando una relación amorosa y romántica como la que tenían esa joven pareja. Una que nació de los libros y de las películas y que era inmune a la realidad y a las verdades que mis ojos presenciaban día tras día. Aun siendo yo consciente de que lo que buscaba era un ideal no me di por vencida. Poco a poco la falta de resultados hizo huella en mi. Hubo una época, que coincido con la pubertad, en la que estuve con la autoestima a la altura de mis zapatos y otra en la que se elevó hasta mi cintura. Pero yo, testaruda, continué en su búsqueda.
Sin embargo hoy, mi estrella del norte que me guía, ha caído al mar, y no voy a ser yo quien la vaya a sacar de las profundidades marinas. Demasiado mal me ha causado ya.

19 de agosto de 2011
Un grano de arena
Ella en frente del gran espejo. Se siente insignificante, una nonada. Su cuerpo, recién sumergido en agua tibia, chorreaba y su larga melena se aferraba a su piel suave y tersa. La superficie que le devolvía su reflejo la intimidaba. Le estaba enseñando descaradamente su desnudez y eso le producía inseguridad. Incómoda, se acercó a verse a si misma. Empezó por su bello rostro. Escondido tras un mechón rebelde había un resto de su adolescencia que se mostraba reticente en marcharse. Bajó su mirada un poco hasta sus senos turgentes, los cogió entre sus manos para inmediatamente apartarlas, sonrojada. Agudizó un poco más la vista para ver una cosa que jamás había visto antes en su cuerpo. Una peca, oscura. No estaba ahí hacía un par de días. O quizás si y ella no lo había visto. Era un puntito perdido en medio de la carne, solo eso.
El descubrimiento se hubiese podido quedar allí, pero su mente empezó a sacar apresuradas conclusiones. Quien sabe si falsas o ciertas. Era pronto para saberlo. Volvió a mirarse la peca, pero desde distintos ángulos. Y por eso entonces de ver una manchita marrón le pareció ver un cáncer. Melanoma, un tumor de las células. Se espanta y abre los ojos de par en par. No, no, no, no! Pero no llegan ni a salir de su garganta. "Dicen que es un cáncer de jóvenes, y yo estoy en la flor de la vida..."
Se pone la ropa aprisa y tiene que abrocharse los sostenedores más de una vez de lo mal que se los ha puesto. Sale corriendo vestida y con el pelo empapado.
-¡Madre! - y un punto de desesperación tiñe su voz. - Pídeme hora para el dermatólogo, ¡ya!
El descubrimiento se hubiese podido quedar allí, pero su mente empezó a sacar apresuradas conclusiones. Quien sabe si falsas o ciertas. Era pronto para saberlo. Volvió a mirarse la peca, pero desde distintos ángulos. Y por eso entonces de ver una manchita marrón le pareció ver un cáncer. Melanoma, un tumor de las células. Se espanta y abre los ojos de par en par. No, no, no, no! Pero no llegan ni a salir de su garganta. "Dicen que es un cáncer de jóvenes, y yo estoy en la flor de la vida..."
Se pone la ropa aprisa y tiene que abrocharse los sostenedores más de una vez de lo mal que se los ha puesto. Sale corriendo vestida y con el pelo empapado.
-¡Madre! - y un punto de desesperación tiñe su voz. - Pídeme hora para el dermatólogo, ¡ya!

18 de agosto de 2011
100 seguidores y diseño nuevo ^^
Hoy tengo que dar las gracias a tantísima gente que no sé ni por dónde empezar. Empecemos por lo obvio. Supongo que todos habréis visto que el diseño del blog ha cambiado. Para no verlo... La plantilla me la facilitado Marie April. Ella tiene dos blogs. Uno que es literario. Se llama Biblioteca Romance y como muy bien dice el nombre solo trata libros románticos y de ese estilo. Os lo recomiendo encarecidamente. Varios de los libros que he leído han sido porque ella los ha reseñado o puesto la sinopsis en el blog. Luego el segundo blog se llama Diseños Romance. Lamentablemente ahora, creo, que está en reformas y nadie puede acceder sin ser invitado. Cuando vea que ella lo hace accesible de nuevo os dejaré el link. Pues es en ese blog en el que pedí que me hiciera una plantilla. No abusé de ella, por Dios, ¡no! Simplemente que ella se ofrece a hacer plantillas una vez recibido el formulario en el tiempo que ella diga. Bueno, se ofrecía, porque me ha dicho que por el momento está cerrado.
Y ahora debo dar gracias a todos mis seguidores. No puedo creer que ya seáis un centenar. Jamás creí que lo que saliera de mi mente pudiera gustar a tanta gente. Mil millones de gracias por seguirme.
Espero que os guste el diseño y lo que escriba en el blog.
Y ahora debo dar gracias a todos mis seguidores. No puedo creer que ya seáis un centenar. Jamás creí que lo que saliera de mi mente pudiera gustar a tanta gente. Mil millones de gracias por seguirme.
Espero que os guste el diseño y lo que escriba en el blog.

15 de agosto de 2011
Noches de decisiones
Si alguien se metiera en mi mente cada noche, vería que las decisiones más importantes son tomadas entonces. Que las más aferradas discusiones conmigo misma son iluminadas por la luz tenue de las estrellas lejanas. Y que si las sábanas están todas arrugadas son por las muchas vueltas que doy, despierta y consciente, porque me pongo nerviosa de tanto pensar.
Ayer, después de escuchar a muchas canciones y de ver capítulos de mis series preferidas me fui a dormir. Bueno, en realidad fui a estirarme en la cama y ponerme cómoda para pensar, meditar, recordar o decidir. Raramente hago las cuatro cosas al mismo tiempo, de lo contrario me saturo y mi almohada se aprovecha de mi descuido con descaro dejándome con pensamientos a medias. Sienta mal, por eso dejé de hacerlo y me centro en una sola cosa. A la 1:10 mientras me cubría con una sábana fina me puse a decidir. A decidir como debería ser mi comportamiento para con el sexo masculino de ahora en adelante. Opinaréis que es una tontería de clase alta, pero era una cuestión a la que iba dando vueltas continuamente estos últimos días. Y sobretodo desde que el último chico que entró en mi vida salió.
¿Cuál fue mi veredicto? Que no volvería a enrojecer, que no volvería a quedarme sin palabras, que no me enamoraría torpemente sin remedio como una tonta. Subrayé que estaba prohibido dejarme impresionar y que toda compañía masculina debía ser una amistad. Y prohibí a mis ojos verlos como algo más: como labios que besar, pelo que alborotar (me encanta hacerlo) o corazones por amar.
Pero me permití escribir en letra pequeña. Y lo firmé. Decía así: Solo te enamoraras cuando no puedas evitarlo. Era una oferta más que aceptable. ¿No creeis?
Ayer, después de escuchar a muchas canciones y de ver capítulos de mis series preferidas me fui a dormir. Bueno, en realidad fui a estirarme en la cama y ponerme cómoda para pensar, meditar, recordar o decidir. Raramente hago las cuatro cosas al mismo tiempo, de lo contrario me saturo y mi almohada se aprovecha de mi descuido con descaro dejándome con pensamientos a medias. Sienta mal, por eso dejé de hacerlo y me centro en una sola cosa. A la 1:10 mientras me cubría con una sábana fina me puse a decidir. A decidir como debería ser mi comportamiento para con el sexo masculino de ahora en adelante. Opinaréis que es una tontería de clase alta, pero era una cuestión a la que iba dando vueltas continuamente estos últimos días. Y sobretodo desde que el último chico que entró en mi vida salió.¿Cuál fue mi veredicto? Que no volvería a enrojecer, que no volvería a quedarme sin palabras, que no me enamoraría torpemente sin remedio como una tonta. Subrayé que estaba prohibido dejarme impresionar y que toda compañía masculina debía ser una amistad. Y prohibí a mis ojos verlos como algo más: como labios que besar, pelo que alborotar (me encanta hacerlo) o corazones por amar.
Pero me permití escribir en letra pequeña. Y lo firmé. Decía así: Solo te enamoraras cuando no puedas evitarlo. Era una oferta más que aceptable. ¿No creeis?

14 de agosto de 2011
Caer en el cielo
El viento intentaba alborotarle su larga melena que estaba recogida en una cola al mismo tiempo que jugueteaba con su falda. Abrió la verja que tenía en frente, dejó los zapatos detrás y atravesó todo el camino de gravilla descalza a pesar del dolor en las plantas de los pies. A un lado había la piscina y más allá los campos y los bosques. Rodeó la piscina, no una vez, sino seis o siete veces. Mientras lo hacía contemplaba el cielo. Un cielo de ocho de la tarde cuando el sol se pone tras los árboles dejando tras de si una estela de colores de atardecer. Además el firmamento estaba salpicado de nubes blancas y finas como si se tratara de algodón deshilachado.
Finalmente se dirigió a las escalas pero solo puso los pies hasta los tobillos. Meditó unos segundos y salió del agua. Sus pies le llevaron al otro extremo, donde el agua superaba los dos metros de profundidad.
Una brisa volvió a soplar y ella se quitó el coletero para complacer al viento. Con el pelo al aire dio rienda suelta a sus pensamientos pesimistas y oscuros. Fijó sus ojos en lo azul y vio el reflejo límpido del atardecer. Su cuerpo se inclinó levemente hacia el agua, luego un ápice más y su inclinación era ahora peligrosa. Cerró sus ojos claros y contuvo la respiración. Sus pies dejaron de notar tierra bajo sus plantas y su cuerpo cayó como un peso muerto en plancha sobre la superficie del agua. No se movió. No salió en busca de oxígeno. De hecho no dejó de contener la respiración en ningún momento. Sólo cuando su cuerpo dejó de rogarle a gritos que llenara sus pulmones. A pesar del dolor ella hizo caso omiso a la llamada desesperada de sus pulmones.
Una piscina. Un cielo de atardecer y el reflejo del mismo en el agua. Era idéntico, excepto que en el agua turbia había un cuerpo inerte flotando. Una pobre muchacha presa de sus propios pensamientos y acosada por ellos y que se había tirado al agua. Pero de hecho había caído al cielo.
Finalmente se dirigió a las escalas pero solo puso los pies hasta los tobillos. Meditó unos segundos y salió del agua. Sus pies le llevaron al otro extremo, donde el agua superaba los dos metros de profundidad.
Una brisa volvió a soplar y ella se quitó el coletero para complacer al viento. Con el pelo al aire dio rienda suelta a sus pensamientos pesimistas y oscuros. Fijó sus ojos en lo azul y vio el reflejo límpido del atardecer. Su cuerpo se inclinó levemente hacia el agua, luego un ápice más y su inclinación era ahora peligrosa. Cerró sus ojos claros y contuvo la respiración. Sus pies dejaron de notar tierra bajo sus plantas y su cuerpo cayó como un peso muerto en plancha sobre la superficie del agua. No se movió. No salió en busca de oxígeno. De hecho no dejó de contener la respiración en ningún momento. Sólo cuando su cuerpo dejó de rogarle a gritos que llenara sus pulmones. A pesar del dolor ella hizo caso omiso a la llamada desesperada de sus pulmones.
Una piscina. Un cielo de atardecer y el reflejo del mismo en el agua. Era idéntico, excepto que en el agua turbia había un cuerpo inerte flotando. Una pobre muchacha presa de sus propios pensamientos y acosada por ellos y que se había tirado al agua. Pero de hecho había caído al cielo.

12 de agosto de 2011
Magia negra
Me moría de calor ahí sentada en el vagón del tren. Las piernas se adherían al asiento y la ventana abierta poco bien me hacía. Así que me fui a fuera. Era uno de esos trenes antiguos de hace casi un siglo y que entre vagones hay un espacio para estarse. Antes de entrar en el túnel tuve suficiente tiempo para empaparme de la belleza de las vastas tierras que me rodeaban. Campos y pequeñas casas desperdigadas y más lejos, las montañas. Cuando por fin entramos y la luz queda atrás me dispongo a que la hermosura de la oscuridad me envuelva.
Las paredes parecen correr justo en mis narices como si quisieran igualar, en vano, la velocidad del viento. La luz que proviene del vagón queda reflejada en la piedra y veo como las sombras danzan rápidas. Pronto caeré bajo el influjo de las tinieblas. Siento como el aire helado penetra bajo las faldas de mi vestido y asciende abombandolas. Alborota mi pelo casi con violencia y mi cuerpo se zarandea sin voluntad a pesar de agarrarme con las manos en los barrotes. Entrecierro un poco los ojos, lo suficiente como para ver, pero las imágenes se difuminan.
Las paredes lisas continúan pasando. Parpadeo. De repente me parece que se han tornado rugosas. Parpadeo. Creo haber visto un brillo, como si fuera nácar. Por alguna razón la situación se vuelve inquietante para mi. Ahora sé seguro que hay brillo en las paredes, sé que si extendiese mi brazo, las yemas de mis dedos percibirían una superficie resbalosa. Me estremezco sin razón aparente. Cierro un poco más los ojos y las sombras de la pared se metamorfosean. Esas figuras danzantes oscuras son fantasmas. Figuras fantasmales que viven donde las paredes brillan lejos de la luz. No puedo más y cierro los ojos. Mi cuerpo se mece con demasiada fuerza adelante y hacia atrás.
Entonces, ¡una mano! Me roza el hombro. Abro los ojos desmesuradamente y de inmediato. Miro y veo que alguien hace señas. Me advertía que estaba demasiado lejos y que estaba sacando mucho mi cuerpo hacia fuera. Me giro, me aparto y sonrío para mis adentros.
Suerte de esa advertencia, pues estaba a punto de caer en los brazos de las tinieblas.
Las paredes parecen correr justo en mis narices como si quisieran igualar, en vano, la velocidad del viento. La luz que proviene del vagón queda reflejada en la piedra y veo como las sombras danzan rápidas. Pronto caeré bajo el influjo de las tinieblas. Siento como el aire helado penetra bajo las faldas de mi vestido y asciende abombandolas. Alborota mi pelo casi con violencia y mi cuerpo se zarandea sin voluntad a pesar de agarrarme con las manos en los barrotes. Entrecierro un poco los ojos, lo suficiente como para ver, pero las imágenes se difuminan.
Las paredes lisas continúan pasando. Parpadeo. De repente me parece que se han tornado rugosas. Parpadeo. Creo haber visto un brillo, como si fuera nácar. Por alguna razón la situación se vuelve inquietante para mi. Ahora sé seguro que hay brillo en las paredes, sé que si extendiese mi brazo, las yemas de mis dedos percibirían una superficie resbalosa. Me estremezco sin razón aparente. Cierro un poco más los ojos y las sombras de la pared se metamorfosean. Esas figuras danzantes oscuras son fantasmas. Figuras fantasmales que viven donde las paredes brillan lejos de la luz. No puedo más y cierro los ojos. Mi cuerpo se mece con demasiada fuerza adelante y hacia atrás.
Entonces, ¡una mano! Me roza el hombro. Abro los ojos desmesuradamente y de inmediato. Miro y veo que alguien hace señas. Me advertía que estaba demasiado lejos y que estaba sacando mucho mi cuerpo hacia fuera. Me giro, me aparto y sonrío para mis adentros.
Suerte de esa advertencia, pues estaba a punto de caer en los brazos de las tinieblas.

10 de agosto de 2011
Me dejé embriagar
Hay gente en el porche de esa casa tan bonita. Está alejado de la actividad estresante de la ciudad y las estrellas lucen sus mejores vestidos pues no hay luces de neón ni nubes. Sonrío porque yo estoy allí, y pienso: "¡Qué suerte la mía!". Un hombre de unos cincuenta años toca una canción de Sabina con su guitarra española, otro hombre, mayor, canta la letra mientras las mujeres tararean emocionadas por los recuerdos.
-Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una, y las dos y las tres. Y desnudos al amanecer nos encontró la luna.
Cuando el último acorde dejó de sonar en el aire, un joven, con su guitarra hizo sonar otro acorde. Una canción más reciente. Sólo un par de voces le pudieron acompañar. Mientras él se disponía a cambiar su guitarra por una de eléctrica, yo reparé en el perfume del aire. Al principio me llegó el olor a café y alcohol, pero cuando llegó a mi el olor a galán de noche dejé de percibir todo lo demás. La planta me embriagó con fuerza y yo no me resistí.
Por eso cuando la música volvió a ser protagonista, mi voz quiso acompañar al instrumento que ahora sonaba. Y es curioso que fueran estas palabras las que salieron de mi boca:
-¡Lánzate! Cada instante es único, no se repetirá. Y siento que el corazón ya no para de latir. Y dice que me lance. Que no piense en todo lo que vendrá. Que un lápiz nunca dibuja sin una mano. (Traducción de "Llença't - Lax'n'busto")
Y mientras decía eso las comisuras de mis labios se curvaron en una feliz sonrisa. Mis ojos encontraron los de mi primo, que tocaba casi de memoria. Y si eso fuera posible, sonreí más.

-Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una, y las dos y las tres. Y desnudos al amanecer nos encontró la luna.
Cuando el último acorde dejó de sonar en el aire, un joven, con su guitarra hizo sonar otro acorde. Una canción más reciente. Sólo un par de voces le pudieron acompañar. Mientras él se disponía a cambiar su guitarra por una de eléctrica, yo reparé en el perfume del aire. Al principio me llegó el olor a café y alcohol, pero cuando llegó a mi el olor a galán de noche dejé de percibir todo lo demás. La planta me embriagó con fuerza y yo no me resistí.
Por eso cuando la música volvió a ser protagonista, mi voz quiso acompañar al instrumento que ahora sonaba. Y es curioso que fueran estas palabras las que salieron de mi boca:
-¡Lánzate! Cada instante es único, no se repetirá. Y siento que el corazón ya no para de latir. Y dice que me lance. Que no piense en todo lo que vendrá. Que un lápiz nunca dibuja sin una mano. (Traducción de "Llença't - Lax'n'busto")
Y mientras decía eso las comisuras de mis labios se curvaron en una feliz sonrisa. Mis ojos encontraron los de mi primo, que tocaba casi de memoria. Y si eso fuera posible, sonreí más.


3 de agosto de 2011
Lo que el viento me trae
No se si lo habéis notado. Quizás sea que solo me ha afectado a mí. Ha cambiado el tiempo o el tiempo me ha cambiado a mí. Ahora eso es irrelevante. La cuestión es que por fin ha llegado el esperado cambio. Me imagino que no os ha pasado por alto que estos últimos días he estado un poco abatida. Y todas mis palabras os han dejado entrever mi historia. ¿Os acordáis que él me dijo que le olvidara? ¿Y que yo dije que no podría? Pues me mentí a mi misma. Puedo y lo he hecho.
Hoy cuando me he despertado un retazo de él me ha acariciado la piel. Y le he contestado feliz:
-Olvidarte.No sabes lo fácil que ha resultado. Tres o cuatro días de voluntad y...Perdona, ¿Me repites tu nombre? - Me he reído a carcajada limpia.
Su rastro aún insistente me ha refrescado la memoria con recuerdos agradables y le he sonreído. Porque eso paso y yo no le he olvidado. No puedo olvidar mi vida, eso lo se. Pero si puedo caminar adelante como si nada y lucir mi más bella sonrisa. Porque no puedo recibir las nuevas experiencias con lágrimas en los ojos. Ni que ellas tuvieran la culpa.
Hoy cuando me he despertado un retazo de él me ha acariciado la piel. Y le he contestado feliz:
-Olvidarte.No sabes lo fácil que ha resultado. Tres o cuatro días de voluntad y...Perdona, ¿Me repites tu nombre? - Me he reído a carcajada limpia.
Su rastro aún insistente me ha refrescado la memoria con recuerdos agradables y le he sonreído. Porque eso paso y yo no le he olvidado. No puedo olvidar mi vida, eso lo se. Pero si puedo caminar adelante como si nada y lucir mi más bella sonrisa. Porque no puedo recibir las nuevas experiencias con lágrimas en los ojos. Ni que ellas tuvieran la culpa.

1 de agosto de 2011
Uno de mis estados odiosos
Me siento desmotivada. Muy pero que muy vacía. Es como si me hubieran quitado todo lo que alberga mi interior y me hubiesen dejado aire dentro por misericordia. Mi mente es, ahora, inservible. Me cuesta pensar y si lo hago no es de manera clara. Las ideas se confunden y paso de estar desmotivada a deprimirme. Es un estado peculiar, el mio.
Miro la pantalla del ordenador con la mirada perdida y sin verme puedo decir que mi rostro se acerca a la frialdad del mármol. Entro en el chat y echo un vistazo a los contactos conectados. Veo nombres que significan una existencia, llena de más gente, de relaciones íntimas y superfluas, de palabras profundas y disparates. Lleno de vida. Pero a mis ojos apesadumbrados no significan más que un nombre. Hago memoria y sé que miento. Porque si que tienen que ver conmigo, algunos. Algunos son amigos míos o amigos a medias, me contento con la palabra "compañeros". Hay personas a mi alrededor pero en verdad es como si estuviera sola. A veces la gente que está contigo te hace sentir más solitario que si estuvieras cerrado en una habitación aislada.
Soy consciente de que estoy alicaída y que va a peor y sé lo que va a pasar y las consecuencias que tendrá y...¡todo! Lo sé todo. Porque no es la primera vez que me siento así y tampoco será la última. Me conozco demasiado bien como para saber que soy así de frágil. Me maldigo por ser tan sumamente previsible y ni aún así ser capaz de mermar mi tristeza sin origen. Pero una vez que yo misma he quedado encerrada dentro de esa burbuja pegajosa mi voluntad queda reducida y anulada. Debo, por eso, poner todas mis esperanzas en el tiempo y en mi misma. Y pensar que uno de los dos pronto reventará esa pompa neutralizadora.
Miro la pantalla del ordenador con la mirada perdida y sin verme puedo decir que mi rostro se acerca a la frialdad del mármol. Entro en el chat y echo un vistazo a los contactos conectados. Veo nombres que significan una existencia, llena de más gente, de relaciones íntimas y superfluas, de palabras profundas y disparates. Lleno de vida. Pero a mis ojos apesadumbrados no significan más que un nombre. Hago memoria y sé que miento. Porque si que tienen que ver conmigo, algunos. Algunos son amigos míos o amigos a medias, me contento con la palabra "compañeros". Hay personas a mi alrededor pero en verdad es como si estuviera sola. A veces la gente que está contigo te hace sentir más solitario que si estuvieras cerrado en una habitación aislada.Soy consciente de que estoy alicaída y que va a peor y sé lo que va a pasar y las consecuencias que tendrá y...¡todo! Lo sé todo. Porque no es la primera vez que me siento así y tampoco será la última. Me conozco demasiado bien como para saber que soy así de frágil. Me maldigo por ser tan sumamente previsible y ni aún así ser capaz de mermar mi tristeza sin origen. Pero una vez que yo misma he quedado encerrada dentro de esa burbuja pegajosa mi voluntad queda reducida y anulada. Debo, por eso, poner todas mis esperanzas en el tiempo y en mi misma. Y pensar que uno de los dos pronto reventará esa pompa neutralizadora.

29 de julio de 2011
Recuerdos con sabor a lluvia
Su mano rozándome parece un suspiro del pasado. Y su brazo rodeando mi cintura un suave recuerdo que mi corazón quiere que olvide. Pero todo lo bello se empeña en permanecer vivo en la memoria. Y cada vez que mi mente, jugándome una mala pasada, me evoca esos dulces momentos, mi corazón da un vuelco. Siento como si el hueco que ocupa siempre queda vacante por unos segundos. Me siento igual que cuando yo le abracé y el me besó en el cuello. Fue algo extraño. No llegué a sentir del todo sus labios contra mi piel. Pelo de por medio y demasiados sentimientos que me estorbaban. Como una nube de moscas que te ronda.
Todo esto es muy bonito. Ni me atrevo a negármelo. Pero no quiero sufrir más de lo estrictamente necesario. Él ya me ha dado mi ración de dolor. No sé si él es consciente de eso. Pero me la ha dado. Y nadie me la va a arrebatar. Quiero comerme mi dolor, mis lágrimas y mis sonrisas amargas cuanto antes mejor. Aunque no me veo capaz de borrar de mi mente esas lindas caricias a mi corazón, muy a pesar de que sean falsas ilusiones y esperanzas rotas.
"Cuando ya no sientas nada, podremos conocernos mejor"
Pero es que no sé si quiero tomarme la molestia de que tu me conozcas. Poca gente me conoce tal y como realmente soy. Pocos son los que se han tomado la molestia de profundizar en mí. ¿Lo harías tu? Por alguna razón lo dudo. Además, ¿quien me garantiza a mí, que una vez hayas llegado al fondo de mi mar te gusté lo que ves allí abajo? Nadie. Y tu lo sabes.
She's broken.
He's O.K.

26 de julio de 2011
Como una tonta
-Entonces, ¿por qué me dijiste todas esas cosas que me dijiste?
-Porque aún era la primera impresión.
Y en ese momento mis cándidas ideas de vidrio se agrietan.
-¿Qué sientes por mi? - continúa.
-¿Quieres que sea sincera?
-Por favor...
-Me gustas. Sé que hace muy poco tiempo que te conozco. Pero no puedo hacer nada. Ya ves.
-Mmm... -Un murmuro, capaz de hacer que mi respiración se pare. Uno que no presagia sol. Más bien lluvia.
-...Ahora todo va a cambiar, ¿verdad? - No contesta a mi pregunta - No debería habértelo dicho. No debería.
-No pasa nada.
-¿Y de ahora en adelante qué?
-Mira, es demasiado pronto. Nos hemos visto un par de veces pero realmente no nos conocemos.
-Ahora estaré más de un mes sin verte. Tiempo suficiente para que mis sentimientos se enfríen - me duele decir eso, pero continúo - Cuando regrese, ya estaré resfriada del todo. Y podremos ser amigos- "mentira", pienso, pero me lo guardo para mis oscurísimos adentros.
-Sí, muchísimo mejor.
Todavía no asimilo todo cuanto me ha dicho. No se si realmente quiero hacerlo. Porque se que en el mismísimo instante en que lo haga todo cuando yo pensaba se hará añicos y nadie va ayudarme a recoger los pedacitos que queden. Cuando esto suceda, que va a ser muy pronto, yo recogeré los cristales. Uno por uno. Y cada arista va a abrirme una nueva herida. Que no cesará de sangrar hasta que el tiempo se apiade de mí.
-Porque aún era la primera impresión.
Y en ese momento mis cándidas ideas de vidrio se agrietan.
-¿Qué sientes por mi? - continúa.
-¿Quieres que sea sincera?
-Por favor...
-Me gustas. Sé que hace muy poco tiempo que te conozco. Pero no puedo hacer nada. Ya ves. -Mmm... -Un murmuro, capaz de hacer que mi respiración se pare. Uno que no presagia sol. Más bien lluvia.
-...Ahora todo va a cambiar, ¿verdad? - No contesta a mi pregunta - No debería habértelo dicho. No debería.
-No pasa nada.
-¿Y de ahora en adelante qué?
-Mira, es demasiado pronto. Nos hemos visto un par de veces pero realmente no nos conocemos.
-Ahora estaré más de un mes sin verte. Tiempo suficiente para que mis sentimientos se enfríen - me duele decir eso, pero continúo - Cuando regrese, ya estaré resfriada del todo. Y podremos ser amigos- "mentira", pienso, pero me lo guardo para mis oscurísimos adentros.
-Sí, muchísimo mejor.
Todavía no asimilo todo cuanto me ha dicho. No se si realmente quiero hacerlo. Porque se que en el mismísimo instante en que lo haga todo cuando yo pensaba se hará añicos y nadie va ayudarme a recoger los pedacitos que queden. Cuando esto suceda, que va a ser muy pronto, yo recogeré los cristales. Uno por uno. Y cada arista va a abrirme una nueva herida. Que no cesará de sangrar hasta que el tiempo se apiade de mí.

20 de julio de 2011
Sentimientos a la vista!!
Se que los diálogos en internet no son ni la mitad de mágicos y naturales que la vida real. Cara a cara. Lo sé, pero cuando no se puede no se puede. Aún así él me ha dicho las cosas más bonitas que jamás me han dicho. Y no sonó forzado. Me hago a la idea de que muchas cosas de las que me dijo no las ha inventado él pero eso no me preocupa. Me basta con que lo diga de corazón.
-Buenas noches. Duerme bien.
-Sueña con los ángeles.
-Lo intentaré. También tú sueña con ellos.
-Yo no. Yo soñaré contigo. Porque eres un ángel.
Lo sé, lo sé. Puede ser muy cursi visto desde fuera. Pero creo que anoche, mientras yo en lugar de soñar con los ángeles soñaba con él, alguien me ató un velo tupido y rosado y ya no veo las cosas claras.
Esta mañana me he despertado con su recuerdo y una sonrisa en la cara que aún conservo. De echo se me ha ensanchado desde que he vuelto a hablar con él. Y ahora solo suspiro por otro momento más. No puedo esperar a verle otro día.
Pido perdón por esta entrada tan poco común. Creo que es por esta extraña sensación que hierve en mí. Pido paciencia y que os guste ni que sea un poco la entrada :)

18 de julio de 2011
I'm back to stay
Han sido tres semanas de desconectar completamente de todo y de concentrarse en reír hasta que te duela la barriga. Y me han puntuado bastante bien! He reído como nunca, me he divertido y he compartido silencios cómodos.Pero ahora debo volver y echar de menos aquello que hace tres semanas no sabía que existía. Lo echo todo de menos. Ni siquiera el mal tiempo se salva. Aunque si que aprecio el calor. :)
Aprovechando esta extraña entrada os hago un poco de publicidad. Tengo otros dos blogs.
Uno literario: un libro entre mis manos
Y otro abstracto: se llama just have a little patience.
¿Os acordáis de las entradas: necesito tiempo, en medio de la oscuridad, frustración y ten paciencia ? Pues esas entradas son las cuatro primeras de ese blog. ¿La diferencia entre este y el otro? Realmente no lo sé. Yo noto que escribo de maneras distintas pero no sé decir en qué. Además debo deciros que este nuevo blog está y estará basado en canciones. Y cuando termine una canción empezaré una nueva. ¿Qué os parece? Por favor decidme que opináis.

15 de julio de 2011
Ten paciencia
Abro los ojos y veo un brazo encima de mi cuerpo. Es tuyo. No me atrevo a moverme. Más por miedo a despertarte que por reabrir mis heridas. Apenas pienso en él. No puedo sentir dolor, ni amor; nada. Mi corazón está entumecido y no sabe como se siente.
Oigo a lo lejos pájaros cantar y por la ventana, detrás de una cortina un poco transparente, veo la luz del alba. Antaño me gustaba levantarme temprano y caminar entre las plantas llenas de rocío. Ahora me acuerdo de eso. Me parece que de eso hace una eternidad. ¿Es posible que tan solo hace unos días yo estaba en brazos de otro hombre? La respuesta es afirmativa pero a mi me parece una broma de mal gusto.
Movimiento. Eres tú que te has despertado. Solo en ese momento, me giro. Me encuentro con unos ojos grises y profundos. Veo en ellos un atisbo de azul. Me gustan.
-¿Te encuentras mejor? - Mis ojos se abren desmesuradamente. Nunca antes había oído tu voz. También me gusta.
Hago un sonido gutural que fácilmente se puede interpretar como un "sí".
-Me alegro. Pronto podrás hacer vida normal.
-Ten... p...p..
-Shhh! - No hables. Todavía no puedes.
-...pa..paciencia. Ten...paciencia.
Tú suspiras.
Oigo a lo lejos pájaros cantar y por la ventana, detrás de una cortina un poco transparente, veo la luz del alba. Antaño me gustaba levantarme temprano y caminar entre las plantas llenas de rocío. Ahora me acuerdo de eso. Me parece que de eso hace una eternidad. ¿Es posible que tan solo hace unos días yo estaba en brazos de otro hombre? La respuesta es afirmativa pero a mi me parece una broma de mal gusto.
Movimiento. Eres tú que te has despertado. Solo en ese momento, me giro. Me encuentro con unos ojos grises y profundos. Veo en ellos un atisbo de azul. Me gustan.
-¿Te encuentras mejor? - Mis ojos se abren desmesuradamente. Nunca antes había oído tu voz. También me gusta.
Hago un sonido gutural que fácilmente se puede interpretar como un "sí".
-Me alegro. Pronto podrás hacer vida normal.
-Ten... p...p..
-Shhh! - No hables. Todavía no puedes.
-...pa..paciencia. Ten...paciencia.
Tú suspiras.

11 de julio de 2011
Frustración
Me llevas en tus brazos. Puedes sentir mi dolor a través de mi cuerpo. Sabes que mi corazón sufre por un amor perdido. Lo sabes, pero no te importa. ¿O si? Me llevas a un lugar cálido. Quizás una casa, a lo mejor un hogar. Mi cuerpo es dejado delicadamente sobre un sofá o una cama. Los recuerdos aparecen difuminados.
Quitas mis ropajes con decisión y me arrancas gemidos de dolor. Me besas la frente para compensarme. Me sirve. Estoy desnuda ante ti, un hombre hecho y derecho, pero ninguno de los dos se ruboriza. Vas a por vendas y sanas mis heridas. Solo superficialmente, porque tu no puedes curar mi alma. Yo debo poner mis esperanzas en que en cualquier momento el dolor cesará. Tu sabes que eso va a pasar. Me preguntó que harás conmigo cuando ya no sea una carga para ti.
Veo como tienes intención de irte, abandonarme en esa habitación que tras tu marcha pierde todo encanto. No puedo articular palabras pero si puedo gimotear. Al oír que intento revolverme debajo de las sábanas tu vuelves a mí. Me parece que querrías dejarme a solas con mi dolor, pero tu compasión y tu humanidad no te permiten hacerme eso. Quitas la colcha y te metes dentro. Ves como tiemblo y te apiadas de mi.Me abrazas.
Quitas mis ropajes con decisión y me arrancas gemidos de dolor. Me besas la frente para compensarme. Me sirve. Estoy desnuda ante ti, un hombre hecho y derecho, pero ninguno de los dos se ruboriza. Vas a por vendas y sanas mis heridas. Solo superficialmente, porque tu no puedes curar mi alma. Yo debo poner mis esperanzas en que en cualquier momento el dolor cesará. Tu sabes que eso va a pasar. Me preguntó que harás conmigo cuando ya no sea una carga para ti.
Veo como tienes intención de irte, abandonarme en esa habitación que tras tu marcha pierde todo encanto. No puedo articular palabras pero si puedo gimotear. Al oír que intento revolverme debajo de las sábanas tu vuelves a mí. Me parece que querrías dejarme a solas con mi dolor, pero tu compasión y tu humanidad no te permiten hacerme eso. Quitas la colcha y te metes dentro. Ves como tiemblo y te apiadas de mi.Me abrazas.

4 de julio de 2011
En medio de la oscuridad
Estaba tendida ahí en el suelo. Mis miembros se negaron a acatar mis débiles y febriles ordenes y mis sentidos quedaban fuera de mi alcance. El disco de luz se fue por el oeste y pronto otro lo sustituyó. Uno blanco con pequeñas manchitas.No lo recuerdo bien. Perdí toda esperanza de volverme a mover. Ya me hacía a la idea de que un depredador nocturno viniera de entre las tinieblas para acabar el trabajo que él no había terminado. Debo añadir que esperaba eso con deseo. Pero entonces, de entre las sombras apareciste tu. Liviano como el aire te acercaste a mi y te arrodillaste a mi lado. Arrancaste de mi corazón moribundo el arma. La lanzaste lejos como si fuera a hacerte algún daño. Entonces me cogiste entre tus brazos. Yo sangraba pero a ti no te importaba en absoluto que te manchara. Tu calor penetró mi piel, mis venas; todo. La escarcha se fundió bajo el influjo de tu temperatura. No lloré, no sonreí. No hice nada. Me dejé arrullar en tus brazos y te dejé que me llevaras en vilo. En realidad no es que yo me dejara ni que hubiese querido resistirme no habría podido. Mi cuerpo no sentía casi nada y mi mente divagaba lejos de mi. Pero tus brazos eran mejor lugar que la tierra yerma.

27 de junio de 2011
Necesito tiempo
Necesito tiempo. Muchos minutos, horas y días. Estoy malherida por su culpa. Él me hirió con su flecha ponzoñosa. Todavía recuerdo el frío que hacía, no fuera porque era Junio, sin embargo dentro de mi estaba todo helado. La escarcha parecía haberse metido en mi sangre y no circulaba bien. Lentamente pensar se me hizo una montaña y un hito inalcanzable. Le miré con lágrimas en los ojos pidiendo clemencia, perdón, ruego, piedad. Pero sus oídos estaban sordos ante mis desesperadas palabras que salían a trompicones, y sus ojos estaban cubiertos por un tupido velo. Desenfundó su arco y con la más sangre fría apuntó a mi corazón. Era un blanco fácil y él tenía la puntería y la maldad necesaria para darle de lleno.
La flecha se hizo paso a través de las fibras del corazón hasta atravesarme el pecho. La respiración se me cortó e incluso las lágrimas quedaron suspendidas en el aire. Me quedé tendida en el suelo oyendo sus pasos alejarse mientras pisaba la mullida hierba húmeda. Desangrarse duele; muchísimo.
La flecha se hizo paso a través de las fibras del corazón hasta atravesarme el pecho. La respiración se me cortó e incluso las lágrimas quedaron suspendidas en el aire. Me quedé tendida en el suelo oyendo sus pasos alejarse mientras pisaba la mullida hierba húmeda. Desangrarse duele; muchísimo.

26 de junio de 2011
See you soon!
Hi my friends!
Me sabe muy mal deciros que me voy pero al mismo tiempo no quepo de alegría en mí misma. Este domingo me voy de viaje a Inglaterra. Para no volver hasta el 17 de julio. Eso significa que el contenido del blog bajará drásticamente. Voy a dejar entradas programadas para que no os sintáis tan vacíos. Crucemos los dedos para que la tecnología de Blogger funcione de maravilla.
No me echéis mucho de menos. :)
Un beso a todos, y hasta pronto!
Me sabe muy mal deciros que me voy pero al mismo tiempo no quepo de alegría en mí misma. Este domingo me voy de viaje a Inglaterra. Para no volver hasta el 17 de julio. Eso significa que el contenido del blog bajará drásticamente. Voy a dejar entradas programadas para que no os sintáis tan vacíos. Crucemos los dedos para que la tecnología de Blogger funcione de maravilla.
No me echéis mucho de menos. :)
Un beso a todos, y hasta pronto!

23 de junio de 2011
Desmentirme
A menudo me descubro a mi misma estando ensimismada mientras, distraída, pienso en el amor. Debo confesar que nunca he tenido mi propia historia rosa perfecta. Ni tan solo semi-perfecta. O con un toque mágico. Huelga decir que no es por mi falta de voluntad. Me veo obligada a decir que estoy poco más que deseosa de escribir mi cuento de hadas verdadero. Pero siempre esta ese "pero", esa maldita conjunción, ese obstáculo que parece insalvable. Me falta él.
Me pregunto si de verdad existirán esos chicos de las novelas y películas. Me atrevo a decir que si, pues alguien tuvo que inspirarse basándose en lo real. Pero si existen ¿dónde están esos caballeros? ¿Acaso se han escondido esos chicos detallista? O ¿se han extinguido los románticos?
Ya no quedan hombres que estén a la altura como para poder soltar esas frases que son capaces de hacer brillar los ojos de una. No los hay. Se han agotado. Y yo me quedaré sin tinta para escribir mi cuento con final feliz.
Que alguien me diga que todo cuanto he dicho es falso.
Me pregunto si de verdad existirán esos chicos de las novelas y películas. Me atrevo a decir que si, pues alguien tuvo que inspirarse basándose en lo real. Pero si existen ¿dónde están esos caballeros? ¿Acaso se han escondido esos chicos detallista? O ¿se han extinguido los románticos?
Ya no quedan hombres que estén a la altura como para poder soltar esas frases que son capaces de hacer brillar los ojos de una. No los hay. Se han agotado. Y yo me quedaré sin tinta para escribir mi cuento con final feliz.
Que alguien me diga que todo cuanto he dicho es falso.

20 de junio de 2011
Amar al vacío
Por ahora no hago más que recordarlo; más bien imaginarlo. Imagino sus ojos que me mira con fijeza. Mi nariz anhela poder oler el aroma de su cuerpo. Fantaseo con los momentos que compartiremos algún día y sueño con sus dulces labios que me besan con cuidado.
Llegará el día en que nos reunamos y ya no tendré que juguetear con los fragmentos de vida que yo creé. No me será necesario pues los crearemos entre los dos, mano a mano, y será verdadero.
Soy consciente de lo irreal que puede parecer estar enamorada de nadie. Es como una paradoja. Pero nunca nadie dijo que la vida fuese real o lógica.

18 de junio de 2011
Jane Eyre de Charlotte Brontë + Premio Sunshine Award
JANE EYRE - CHARLOTTE BRONTË
♣♣♣♣♣♣♣♣♣ 9/10
Empecé el libro sin ninguna expectativa. Simplemente lo cogí del estante tras terminar un libro y me dispuse a leerlo. No pensé en nada. No sé si esto ha sido bueno o no, pero no tengo ningún reproche para con éste libro. A pesar de que había visto la película varias veces hacía menos de un año lo tenía bastante fresco. Pero ni aún así el libro ha empeorado.
El libro está en primera persona, lo cuenta Jane, y los primeros capítulos son referentes a su infancia en casa de su tía y en la escuela. Luego nos cuenta las cosas de forma mucho más detallada, pues durante su niñez casi todo son pinceladas, algunos hechos destacados, escasos diálogos... En cambio cuando habla como si fuera el presente todo cambia y nos deleita con descripciones, interesantes personajes, diálogos de toda clase. Para aquellos que hayan visto la película pero no leído el libro debo decirles que hay una cosa (casi al final) que no sale en la adaptación cinematográfica y que es muy interesante. Mirad si me ha gustado que le pongo un 9. ¿Y por que no un 10? Quizás por la superstición excesiva y la manera como se encomiendan a Dios. Aunque eso es muy normal en esa época. Pero es que durante el libro Jane no hablaba casi nada de Dios pero hacia el final (eso que no sale en la película) si que lo hace y mucho.
Os recomiendo encarecidamente que la leáis.
Muchísimas gracias a Pía Baroja y a Joana y Clara.
Quiero que sepáis una cosa. Yo no sigo a ningún blog que no me guste, que no valga la pena o que sus palabras sean vacías. Yo no soy así. Por lo tanto los blogs que sigo me gustan, valen la pena y sus palabras están bañadas de significado y/o sentimiento. Por eso os digo que, si todavía no lo habéis hecho, le echéis una ojeada. Realmente son luminosos. Ambos. No son iguales, ni uno es mejor que el otro, son diferentes cada uno a su manera.
Después de esta parrafada debería nominar a doce blogs luminosos. Pero yo no voy a hacerlo. Yo voy a dejaros la URL de la imagen. Para aquellos que queráis llevaros el premio a vuestro blog. Estoy segura de que todos lo merecéis.

13 de junio de 2011
Resultado del Concurso
Espero que os haya gustado el concurso en general. Quizás haga uno dependiendo de los seguidores o el año que viene (si sigo aquí) por mi segundo aniversario.
Aquí os dejo la lista.
- Escondida entre letras
- Carlota
- Pasajes Románicos
- Blanca G.
- Joana&Clara
- Mbosch
- Xikaakira
- Pía Baroja
- Luciadboveda
- Lissy
- Daniel Marcos
- Lune*
- RaQueeL
Y la ganadora es Carlota! Muchas felicidades! Te enviaré un correo en breve para que me pases tu dirección y así mandarte el libro. Debo pedírte disculpas pues hoy es lunes y es fiesta y no podré comprar el libro hasta el jueves o el viernes. Como máximo te lo envío el lunes o martes que viene. Te pido paciencia.
Por cierto, hablando de concursos, el semillero ha organizo uno. Consiste en hacer una reseña de un blog imaginario, citar y comentar lo que hace, lo que dice, como lo dice... Yo estoy haciéndolo. Os animo a que lo hagáis. :)
Estaré tres días sin pasarme por aquí pero dejaré una entrada programada. No os garantizo que salga bien porque jamás lo he hecho.

12 de junio de 2011
Nervios
-¡Corre!
Así lo hice. Pues me había dejado una cosa en casa. Cuando ya lo tuve todo regresé a la misma velocidad al coche.
-¡Arranca! - dije yo.
Una vez que llegué al edificio rojizo los nervios no se fueron con mi madre, si no que decidieron hacerme compañía cuanto rato hiciera necesario. No era preciso que fuesen tan atentos, pero ellos no atendían a razones. Casi desesperada miré por encima de toda aquella gente para reconocer una cara amiga. Nos reunimos todos al cabo de unos minutos. ¿Tema de conversación? Además de nuestra inquietud; hablamos de lo inminente, lo que nos esperaba tras esos muros. Finalmente se abrieron las puertas y entramos en tropel silenciosamente.
Ya nos conocíamos el lugar y sabía lo ruinoso que era, pero esa vez tenía mucho más tiempo a mi disposición con lo cuál me fijé el doble en los detalles.
Una clase. Veintitrés mesas con un nombre asignado a cada una. Mi lugar estaba en la tercera fila ( de cinco) cerca de la ventana. Explicaciones que ya sabíamos de antemano. Una hoja de estadísticas y luego: lo más temido. El examen.
Terminé deprisa. Me atrevería a decir que la primera o la segunda, sumo la tercera. Me quedaba tiempo por delante. Puse la vista en el techo. Daba la impresión de que iba a caer encima de una. El techo no estaba recubierto por nada. Veíamos directamente el cemento y los ladrillos. Algunos rotos y otros agujereados. Muchos tenían un cordel de alambre que parecía sostenerlo. Las cañerías no llegaban a verse, pero sí los cables de los fluorescentes. En las esquinas había una pasta amarilla porosa que mejor no digo a que me recordaba.
Cinco horas más tarde.
Suspiros por todos lados. Alivios. Comentamos cada parte sin saltarnos ningún detalle, pusimos en común opiniones y manifestamos nuestras esperanzas. ¿Que cuáles eran las mías? Al principio debo admitir que mi ánimo era bastante pesimista, pero al final, después de traspasar la puerta me dije a mi misma que lo había hecho bastante bien. Estoy convencida de que aprobé. Dentro de un mes os diré que nota saqué. Mucha espera, lo sé. Pero ahora ya me he quitado el examen de encima.
Así lo hice. Pues me había dejado una cosa en casa. Cuando ya lo tuve todo regresé a la misma velocidad al coche.
-¡Arranca! - dije yo.
Una vez que llegué al edificio rojizo los nervios no se fueron con mi madre, si no que decidieron hacerme compañía cuanto rato hiciera necesario. No era preciso que fuesen tan atentos, pero ellos no atendían a razones. Casi desesperada miré por encima de toda aquella gente para reconocer una cara amiga. Nos reunimos todos al cabo de unos minutos. ¿Tema de conversación? Además de nuestra inquietud; hablamos de lo inminente, lo que nos esperaba tras esos muros. Finalmente se abrieron las puertas y entramos en tropel silenciosamente.Ya nos conocíamos el lugar y sabía lo ruinoso que era, pero esa vez tenía mucho más tiempo a mi disposición con lo cuál me fijé el doble en los detalles.
Una clase. Veintitrés mesas con un nombre asignado a cada una. Mi lugar estaba en la tercera fila ( de cinco) cerca de la ventana. Explicaciones que ya sabíamos de antemano. Una hoja de estadísticas y luego: lo más temido. El examen.
Terminé deprisa. Me atrevería a decir que la primera o la segunda, sumo la tercera. Me quedaba tiempo por delante. Puse la vista en el techo. Daba la impresión de que iba a caer encima de una. El techo no estaba recubierto por nada. Veíamos directamente el cemento y los ladrillos. Algunos rotos y otros agujereados. Muchos tenían un cordel de alambre que parecía sostenerlo. Las cañerías no llegaban a verse, pero sí los cables de los fluorescentes. En las esquinas había una pasta amarilla porosa que mejor no digo a que me recordaba.
Cinco horas más tarde.
Suspiros por todos lados. Alivios. Comentamos cada parte sin saltarnos ningún detalle, pusimos en común opiniones y manifestamos nuestras esperanzas. ¿Que cuáles eran las mías? Al principio debo admitir que mi ánimo era bastante pesimista, pero al final, después de traspasar la puerta me dije a mi misma que lo había hecho bastante bien. Estoy convencida de que aprobé. Dentro de un mes os diré que nota saqué. Mucha espera, lo sé. Pero ahora ya me he quitado el examen de encima.

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