26 de febrero de 2011

Como si fuera el principio

¿No te suenan los protagonistas? Averigua quienes son.  

Héctor se sentó en el banco más alejado y Noelia se se sentó a su lado. Él empezó a hablar.
-¿Tregua?
-Desde cero.
Ella respondió con una sonrisa.
No hacía ni dos minutos que estaba a punto de dejarlo ahí mismo, pero quizás fuera la insistencia, la voluntad ciega o los pequeños detalles del chico que le hicieron cambiar de idea. De todos modos estaba contenta de ese cambio. Los dos tuvieron suerte de que ella llegara a dominar su rebelde orgullo.
-Me llamo Héctor - y le extendió la mano para que la estrechara.
-Yo Noelia - y se la aceptó
-Un placer.
La conversación que vino a continuación, era la clase de charla que se tiene entre conocidos que quieren conocerse, un poco mejor. Hablaron de sus familias Héctor le reveló el asunto de su padre pero omitió un par de frases demasiado íntimas para su gusto. Ella tocó el tema amigas. Él de amigos. Estuvieron sentados en el banco más de lo que se pensaban .
De hecho ni se dieron cuenta de que el se estaba escondiendo detrás de los edificios de la ciudad para irse iluminar el otro hemisferio.
Sacó el móvil y le dijo que eran cerca de las siete.
-¿Ya?
-Se me ha pasado volando.
-A mi también
Entonces se levantaron e hicieron camino hacia la casa de ella.

16 de febrero de 2011

Cambios de humor

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Noelia avanzó con paso decidido hacia el parque que quedaba cerca, Héctor le pisaba los talones. Cuando la alcanzó, con las puntas de los dedos , delicadamente, le cogió de la camisa. Ella se giró divertida.
-Noelia, quiero que sepas que lo que te he dicho antes era cierto. Pero quería aclarar un pequeño detalle.
-¿Cuál?
-Que me precipité hablando de amor. En verdad me refería a que me gustas, me atraes si lo prefieres. Eso no te lo puedo negar.
-¿Te suele pasar?- Dijo poniéndose las manos en la cintura y cambiando el tono de su voz.
-Muy a menudo- Contestó él, pasando inadvertido el cambio de actitud de ella- Me meto tanto en la conversa que me animo y digo lo que no debería; como hoy. De veras que me sabe mal, siempre hay esos malentendidos por culpa de una palabra mal escogida.
Noelia había cambiado ya la diversión por la indignación.
-¿A cuantas chicas has soltado un discurso como el mío?
-A ninguna, ya te lo he dicho - El pobre chico no entendía la modificación brusca de Noelia y empezaba a desesperarse.
-Cualquiera lo diría. Has dicho que te pasa con mucha frecuencia.
-El que exagere las palabras sí, pero lo de decir lo que te he dicho antes; no.
-Se te veía muy cómodo con la conversa.
-Eso es por la educación que me han dado los padres - el usar el plural hizo aparecer na sombra en su rostro, cabizbajo continuó: - Siempre me han dicho que fuese con la verdad como recurso más noble. Y eso es lo que hago y lo he hecho. No me ando con artimañas, ni con tanteos, ni planes ni nada de eso. No me va.
-Si, bueno, ya- dijo dejando el tema por zancado. Se giró y dio unos pasos antes de que las palabras de Héctor la detuviesen.
-¿Todavía quieres pasar esas dos horas, que nos ha dado tu madre, conmigo?
Noelia era un tanto orgullosa y por lo tanto el no tener la razón le molestaba sumamente. Eso le había supuesto un ultimátum: o dejaba ir a Héctor o a su orgullo. Ella tenía ganas de estar con él. Ese hecho no podía ser negado ni a si misma. Le parecía un chico interesante, pero no soportaba a los embusteros.
-Odio a los que mienten.
-Perfecto. Entonces me quedo.
-Era una indirecta.
-Lo sería si tuvieses razón. Pero como no la tienes...
-¡Eres de lo que no hay...!- Y meneó la cabeza echando a la indignación. Cuando respiró entró de nuevo la respiración.
-Lo sé - Hizo broma. Anduvo a paso ligero, y esta vez, fue Noelia quien le pisaba los talones.

13 de febrero de 2011

El pasado

¿No sabes que pasó antes?

Héctor era un muchacho que vivía con su madre viuda. Su padre había fallecido unos años antes en un accidente de tráfico. Recordaría esa época como la más sombría que jamás había vivido. Todavía tenía pesadillas de cuando su padre agonizaba en el hospital. A veces eran simplemente flashbacks de dichos momentos, que le hacían levantarse con un nudo en la garganta y con lágrimas en los ojos.
De todos esos instantes que permanecían en su mente, el que lo hacía con más fuerza y el que sobresalía entre todos los otros, fue el que tuvo lugar cuando su padre agonizaba en el hospital dos días antes del día final.
Esa habitación blanca, con una sola cama en la cuál yacía el héroe de su infancia conectado a toda clase de tubos y chismes que para él solo traían mal augurio a pesar de que lo mantenían con vida. Se veía a él sentado junto a su padre cogiéndole la mano con la cara de dolor.
-Papá- sollozó.- Tienes que mejorarte. ¿Me lo prometes? - preguntó cándido.
-Lo haré si tu me prometes una cosa.
-Lo que sea.
-Hijo, tienes que prometerme que serás fuerte. No hablo de ocultar miedos, sentimientos, pensamientos o deseos. Hablo de sobrellevarlos cuando te venga el mal tiempo. En la vida te azotarán las más diversas tempestades. Prepárate para ellas, la base se encuentra en el amor y la confianza. Sin ellas, naufragarás sin remedio. Tenlo presente.
El pequeño discurso provocó un ataque de tos tan fuerte que la enfermera tuvo que echar al chico del lugar.
Esas palabras dichas con esfuerzos descomunales quedaron grabadas en joven mente para siempre. Y esa lección fue seguida al pie de la letra.
Una noche, tras la muerte de su padre y antes de que él siguiera su sabio consejo, su madre lo encontró deambulando por la casa con ojos rojos de tanto llorar. La mujer le abrazó y le hizo sentarse con ella en el sofá.
-¿Cuéntame que te pasa?
-Nada- contestó con voz lejana.
-Es por tu padre
Silencio como respuesta.
-Escúchame, se que no quieres hablar del tema...
-No, no quiero- Le cortó él.
-Pero tienes que hacerlo - le cogió la cara con loas manos y le obligó a mirarla - Métete en la cabeza lo que voy a decirte ahora: guardarse las cosas para uno mismo corroe a la persona en cuestión. Tienes que exteriorizar tus miedos, tus sentimientos, tus pensamientos y tus deseos. Anda con la verdad en la mano, siempre. Sacarás algo en claro y te ahorrarás más de un desengaño.
Entonces su hijo la abrazó y con lágrimas en los ojos le contó todo cuanto le angustiaba. Pero ella ya lo sabía. Simplemente escuchó.
Pocos meses después Héctor empezó a vivir según los valores de sus padres. Pero eso le costó más de lo que él inicialmente esperaba. En el colegio se burlaron de él, muchas chicas rehusaron salir con él y los amigos escasearon. Y no fue hasta que se cambió a un instituto lejos del colegio en la capital las cosas no empezaron a estabilizarse. Fue entonces cuando con los valores, ahora suyos, se creó una buena reputación e incluso muchas chicas quedaron prendadas de él y su sinceridad.
Por eso Héctor se comportó de forma tan natural y sincera con Noelia. Para él, eso era tan normal como respirar.



9 de febrero de 2011

Dudas

Hará unos meses, quizás medio año, quizás más, tenía claras las ideas. Ideas acerca del amor. Eran opiniones jóvenes, medias realidades y era consciente de eso. En esa época me gustaba un chico, ahora uso el verbo gustar porque es el correcto, entonces me permití usar la palabra amor. ¡Ingenua! De todas formas, fuese lo que fuese, duró bastante, pese a no ser correspondido. Año y medio para ser precisos. Demasiado, desde mi punto de vista, tiempo perdido en vano. Ningún provecho, salvo la experiencia. O puede que ni eso.
El caso es que una vez que dejó de gustarme, desde ese momento hasta el presente ningún otro chico ha vuelto a ocupar mi mente o mi corazón. Ni uno solo. ¿Que sentimiento provoca eso? Nada. ¿Es normal? No lo sé, yo no tengo la respuesta a tal pregunta ni creo ser tan sabia en mi vida para poderlo saber. El amor es la cosa más incierta, más abstracta y más relativa que jamás tengo previsto ver en mi vida.
Un hecho que nada tiene que ver, aparentemente, con todo esto es que últimamente me gusta mucho un grupo de música llamado Westlife. Lo que suelen cantar son baladas románticas. Casi todas desde el punto de vista del chico. Lógico. De las que más escucho ni una parece ser él el que termina con la relación. Ni tampoco el que más recibe, es el que más da. ¿El motivo por lo cuál explico esto? A pesar de escuchar Westlife y sus baladas, y ver centenares de películas de amor y esas cosas, estoy empezando a dudar seriamente de él. Lo repetiré por si no se entiende: dudo del amor. Es increíble ver escritas estas palabras o oírlas dentro mi cabeza. Yo, que defendía el amor por encima de muchas cosas. Yo, quien soñaba con tener el chico azul para mi, locamente enamorado por mi. Yo, que me hacía mil y una fantasías del mismo tipo.
¡Si, yo!
Dudo de volver a enamorarme, de que un chico se enamore de mi, e incluso dudo de que los hombres puedan enamorarse. Sé que es una estupidez y que no me faltan pruebas. Pero no me convencen. Por alguna extraña razón todo esto se me escapa. Es como si la experiencia en lugar de darme conocimientos, me los arrebatara.
Aún así, a pesar de la duda que tengo acerca del amor, sé que todavía hay esperanzas en mi. Y que una parte de mí, se sienta en el alfeizar de la ventana, con las persianas abiertas esperando a que venga un rayo de sol que ilumine todo: las dudas, las preguntas, las afirmaciones que nadie corroboró y espero que otro rayo me traiga el amor.

7 de febrero de 2011

El mejor libro de Enero

Del Desafío, este mes tan solo he leído 5 libros. No está mal. Si sigo así acabo antes de lo que me pienso.
Este mes he leído:


  • Dewey de Vicki Myron
  • La sombra del Stuka de Pau Joan Hernández
  • La guía de bolsillo de los Blogs de Juan F. Marcelo y Eva Martín
  • Tempus Fugit. Ladrones de almas de Javier Ruescas
  • El primer día de Marc Levy
Y para mi el mejor libro, ha sido, sin lugar a dudas: EL PRIMER DÍA

-Género: Narrativa.
-Título: El primer día
-Autor: Marc Levy
-Edita: Planeta Internacional.
-Año: 2010

La aventura de amar como nunca te la han contado
Ella: francesa, apasionada, tenaz, independiente. Ha convertido su trabajo, la arqueología, en la pasión de su vida. Quiere encontrar, cueste lo que cueste, los restos del primer homínido que caminó sobre la Tierra.

Él: inglés, taciturno, inteligente, solitario. Su pasión es la astronomía y su sueño contestar a la pregunta que desde niño le acompaña cuando mira al cielo: ¿cuál fue la primera estrella?
Keira y Adrian recorrerán el mundo persiguiendo lo que podría ser la respuesta a sus preguntas, sin darse cuenta de que en realidad se buscan el uno al otro. Tal vez, cuando se atrevan a admitirlo, sea demasiado tarde.



Si a alguien le interesa aquí está la página del autor: http://www.marclevy.es/el-primer-dia.php?p_b=p 

Lo cogí de la sección Amor en la biblioteca y creí que iba a ser un poco pastelón. Pero me llevé un chasco, pero de los buenos. Y a pesar de que, debo admitir, me gustan un poco los pastelitos este no lo fue y es de los libros con los que más he disfrutado. Además hay un personaje, Walter, que es amigo de Adrian que añade a la obra un humor que cuanto menos te hará sonreír. Lo recomiendo a todos. Repito: no es una novela romántica, es como de aventuras con su toque de amor. Para nada previsible. 
Se podría decir que es mi primera reseña. Desde luego; no la última.

2 de febrero de 2011

Look at me!

Estaba viendo una película cuando decidió pararla para continuarla viendo al día siguiente. Pulsó dos botones y la televisión se apagó. Empezó a limpiar la mesa y mientras se llevaba el pan a la cocina, a medio camino por el pasillo, empezó a lloriquear. Dejó el pan en su sitio y fue a buscar el agua para hacer lo mismo. Cada vez sus sentimientos le estrechaban más y más la soga que parecía llevar en el cuello. Hasta que cuando con un trapo limpiaba el hule la primera lágrima bajó por su mejilla. Su garganta se secaba. Y cuando ya no tenía nada más que hacer se desplomó como un peso en el sofá. Poco rato estuvo ahí. No podía estarse quieta.
Paseándose de un lugar al otro de la habitación iba diciendo lo que pasaba con su mente. Nada se salvaba. Ni tampoco nadie. Ella sin duda, era la que peor salía pintada. Se lo echaba todo encima. Hablando en voz alta por la casa, sola, su tristeza le hizo compañía. Entonces por mala suerte acabó delante del espejo del recibidor.
Silencio. Una lágrima bajaba por su mejilla y la mojaba, aún más. Otra, peor que la anterior y mejor que la que la sucedía. No se movió por un segundo. Luego reaccionó agresiva contra la imagen que le devolvía el espejo. Por alguna extraña razón habló en inglés:
-Look at me-Sollozó con pena - Look at me! -Subió el tono de voz- LOOK AT ME! -Gritó encarándose a ella misma.
Había dicho: Mírame, ¡Mírame!, ¡MÍRAME! 
En su mente solo un adjetivo sobrevivió a su grito: patética. Y se apartó del espejo como si fuese algo contagioso. Se fue a sentarse en la cama para terminar llorando otra vez, con normalidad, con más calma. Y cuando las últimas lágrimas resbalaban ella susurró: Mírame

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