Así lo hice. Pues me había dejado una cosa en casa. Cuando ya lo tuve todo regresé a la misma velocidad al coche.
-¡Arranca! - dije yo.
Una vez que llegué al edificio rojizo los nervios no se fueron con mi madre, si no que decidieron hacerme compañía cuanto rato hiciera necesario. No era preciso que fuesen tan atentos, pero ellos no atendían a razones. Casi desesperada miré por encima de toda aquella gente para reconocer una cara amiga. Nos reunimos todos al cabo de unos minutos. ¿Tema de conversación? Además de nuestra inquietud; hablamos de lo inminente, lo que nos esperaba tras esos muros. Finalmente se abrieron las puertas y entramos en tropel silenciosamente.Ya nos conocíamos el lugar y sabía lo ruinoso que era, pero esa vez tenía mucho más tiempo a mi disposición con lo cuál me fijé el doble en los detalles.
Una clase. Veintitrés mesas con un nombre asignado a cada una. Mi lugar estaba en la tercera fila ( de cinco) cerca de la ventana. Explicaciones que ya sabíamos de antemano. Una hoja de estadísticas y luego: lo más temido. El examen.
Terminé deprisa. Me atrevería a decir que la primera o la segunda, sumo la tercera. Me quedaba tiempo por delante. Puse la vista en el techo. Daba la impresión de que iba a caer encima de una. El techo no estaba recubierto por nada. Veíamos directamente el cemento y los ladrillos. Algunos rotos y otros agujereados. Muchos tenían un cordel de alambre que parecía sostenerlo. Las cañerías no llegaban a verse, pero sí los cables de los fluorescentes. En las esquinas había una pasta amarilla porosa que mejor no digo a que me recordaba.
Cinco horas más tarde.
Suspiros por todos lados. Alivios. Comentamos cada parte sin saltarnos ningún detalle, pusimos en común opiniones y manifestamos nuestras esperanzas. ¿Que cuáles eran las mías? Al principio debo admitir que mi ánimo era bastante pesimista, pero al final, después de traspasar la puerta me dije a mi misma que lo había hecho bastante bien. Estoy convencida de que aprobé. Dentro de un mes os diré que nota saqué. Mucha espera, lo sé. Pero ahora ya me he quitado el examen de encima.


