22 de enero de 2012

Un final


Tras pensarlo mucho he llegado a un decisión. 
Cerraré este blog. No definitivamente,
quien sabe si nacerán en mi otra vez
esas ganas de escribir y compartir. 
Por varias razones he decidido no escribir más.
Bueno, eso es mentira. Escribiré cuando tenga tiempo,
pero será en un papel o en un word que solo yo leeré. 
No quiero parecer una desagradecida. 
Por eso quiero dar las gracias. 
Gracias:
A todos los que leíais mis entradas.
A los que las leíais y las comentabais.
A todos esos usuarios (ya se darán por aludidos)
que me brindaron su apoyo incondicional.
Por esos comentarios que me animaban a seguir. 
Por todo eso y un poco más. 
Podría hacer una lista interminable con todos 
los usuarios que para mi significaban más que un
comentario en una de mis entradas. 
Pero no lo haré. 
Siento que haya terminado así, tras casi 2 años. 
Pero la vida es así. Además he empezado a distribuir 
de otro modo mi tiempo libre. 
Y me he dado cuenta que en mi lista de prioridades
mi blog siempre quedaba muy atrás
aunque ganas no me faltaban. 
Añadid a eso la falta de inspiración que últimamente tenía. 
Os pido perdón por un adiós tan...tan...repentino, por así decirlo. 
Dejaré esta entrada durante un mes. 
Día 22 de Febrero cerraré el blog, temporalmente.
Espero volver a unirme a vosotros algún día.
Quien sabe. 
Os deseo lo mejor a todos. 
Que vuestro año esté lleno de momentos felices. 

Para aquellos que lo deseen os dejo mis links:
Correo electrónico: lapetitalittle@gmail.com

3 de enero de 2012

Embriaguez


Era noche-vieja. Reyna ya estaba lista. Fue a ver a Fiz y le enseñó el precioso vestido que llevaba dando vueltas sobre si misma mientras el pelo le volaba libremente durante un breve instante. El vestido le sienta fenomenal y le realza cada centímetro de su cuerpo que está cubriendo. Unos zapatos de tacón ensalzan su figura. Fiz debe censurar más de un pensamiento subido de tono. Se odia a si mismo cada vez que ocurre.
Pasada la medianoche se reúnen con un grupo de amigos. Bailan al son de la música cantada por un grupo de jóvenes de veinte años. Reyna ya lleva alcohol en su cuerpo, Fiz va sobrio. Ya empieza a hacer efecto en ella, baila salvajemente, sus miradas son descaradas y mentir empieza a dársele francamente mal.
-¿Has visto a ese tío? ¡Está como un tren! - dice casi gritando para que lo escuche su amigo. Pero no es el único.
-Estás borracha. - Dijo con voz neutra y cara inexpresiva, hoy no estaba de humor
-¡No! A ti te pasa algo, en serio. Llevas días estando muuuuuy raro. - Acaba medio riendo porque ahora todo lo parece gracioso.
-¡No me pasa nada!
-He notado que me miras diferente.
-Has bebido.
-Antes ya lo he notado. Y que me evitas, ¿acaso te he hecho algo?
-No. Ahora déjalo ya.
Más tarde, cuando faltaba poco para que saliera el sol y Reyna iba más bebida aún, ésta le susurro a Fizz al oído:
-Voy tan borracha que ahora podrías aprovecharte de mi y hacer lo que quisieras conmigo, y probablemente no me acordaría de nada.
Fizz se limitó a abrazarla, cuando cayó rendida se la llevó en brazos, cargándola todo el camino hasta su casa.

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