Saber que tienes que partir cuando todavía falta toda la mañana, hace que el tiempo pase a un ritmo tríplemente lento que el que marca el reloj.
En clase tuve que hacer un examen pues lo harían en mi ausencia. Estaría el jueves, el viernes, el lunes y el martes. Claro que el fin de semana también pero eso no me afectaría a las clases.
Como cada jueves salí a la una y bajé con mis amigas. Nada más llegar comí y acabé de arreglar cuatro cosas.
Cogí el tren que va directo hasta el aeropuerto del Prat. Durante toda la hora del trayecto estuve leyendo "El Ocho" de Katherine Neville, en catalán.
Mientras estaba en el tren mi padre me llamó diciendome que su vuelo de AEuropa, que salía a la una, había sido cancelado debido a una avería del avión. Pero que a pesar de eso tenía un vuelo para las tres.
Llegué a la T1 a las cuatro y algo. Llamé a mi padre y me dijo que embarcará. (Cuando regresé a casa y se lo expliqué a mis amigos se quedaron alucinados de mi reacción que fue:) Sacar el billete y pasar el control de seguridad.
Obviamente un poco de cosa si me hizo. No es lo mismo un vuelo nacional de media hora que uno internacional de dos horas. Pero puse todo de mi parte para no hacer de aquello un drama.
Para matar el tiempo que faltaba seguí leyendo. De repente mi móvil sonó y al contestar, mi padre me dijo que el vuelo se retrasaba para las seis, justo la hora que salía nuestro vuelo.
Y yo, ingenua y cándida, pensando que mi viaje sería tan agradable y placentero que casi no tendría nada para contar...
Antes de embarcar mi padre me dijo que había conseguido un billete para el día siguiente a las seis de la mañana.
Embarqué y me senté a leer. No levanté la cabeza hasta al cabo de dos horas.
El aeropuerto de Schipol es el más grande que he visto en mi vida. Tardé bastante más de 5 minutos a llegar al sitio donde se recogían las maletas. Pasé de largo y salí. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que qué haría en caso de necesitar llamar a mi prima. Para empezar que mi móvil no podía llamar fuera de España y segundo que el móvil de mi prima Pili no funcionaba. Tuve la suerte de ver a Pili y a John, su marido, al Arrival Hall. Pese a que John a penas me conocía me dijo que estaba contento de que estuviera allí. Pili por supuesto también.
Les expliqué brevemente lo ocurrido con mi padre y nos fuimos. Con mi prima hablaba, claro está, en español. En cambio, con John hablaba inglés. A veces intentaba hablar un poquito de español pero le resultaba más cómodo del otro modo.
Su casa no quedaba a más de diez minutos. La sorpresa fue mía cuando vi a los padres de ella, mis tíos. También me sorprendió ver al pequeño despierto. John y Pili tienen dos hijos. Jordan de 4 años y Morgan de 2. Después de cenar jugamos un poco con Morgan y luego lo acostaron en la cama de los padres. Mis tíos y yo nos pusimos a ver un documental por Internet a cerca de los abismos del Pacífico.
Siento haberme enrollado con tantas cosas, pero es que quiero poder leerlo dentro de unos años y saber que es lo que hice.
Por si les interesa les dejo la página de los documentales que está muy bien http://www.documaniatv.com/
13 de noviembre de 2010

7 de noviembre de 2010
Viaje a Amsterdam
Viaje a Amsterdam
Pues eso, solo avisaros de que no habrá tiempo para reflexiones sentimentales, solo dedicaré mi blog al viaje hasta que lo acabe.
Espero que os guste.

1 de noviembre de 2010
La Amistad
Según la Real Academia Española, la definición de amistad es la siguiente:
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f.Afinidad, conexión entre cosas.
3. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
Según la Wikipedia es esta:
La amistad (del latín amicus; amigo, que deriva de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. [...] La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.
¿Para qué tantas definiciones? Para decir el lazo que nos une a Carmen y a mi.
Necesito que la RAE o la Wiki lo digan por mi porqué es una cosa tan especial que no lo habría poder decirlo de una manera clara. Como es propio en mi lo habría hecho con comparaciones, metáforas, frases hechas... Yo usaría las palabras más bellas, las más sensibles, las que por si solas ya estén llenas de algo y las que para nada son objetivas.
A mi no me saldrá nunca de mi misma decir que la amistad es una relación afectiva bla bla bla. No. Eso no sale de uno como cosa natural. Iba a decir lo que yo habría dicho, aún sin ser objetiva, pero es que ni eso. No me salen palabras. Casi se me hace más fácil describir la palabra amor que la palabra amistad.
Ahora que me paro a pensar en ellas es difícil describirlas, pues la amistad es afecto. Cariño y amor.
Si te paras a pensarlo por un momento, todas estas palabras son por demás abstractas.
Quien me pida que le describa como es una mesa me lo pone fácil. Quien por lo contrario me pregunte que es el odio, el amor, la amistad, la nostalgia... Todos esos sentimientos no son cosas tangibles, son cosas que los ojos no ven, los oídos no oyen, la boca no degusta, la nariz no huele o que las manos puedan notar con el tacto.
Por eso llega un momento en el que dejas a un lado los diccionarios y tu interés por definir una palabra que simplemente de limitas a aceptarla y reconocerla. Tengo que admitir que al principio me medio asustaba pensar que había nacido una amistad. Una amistad en medio del blanco monitor. Pero ella fue más valiente que yo y me llamó amiga. Y me hizo darme cuenta de que ella llevaba razón.
Desde ese momento se me hizo un sentimiento llevadero. Igual que cuando sabes que quieres a alguien no te importa lo mas mínimo lo demás. No tienes que fingir cosas que no son.
Por eso quiero agradecerle que fuese valiente. Que usase la palabra amiga cuando yo no pude. Que me escribiese, que me contestase, que me hiciera cómplice de lo que pasaba por su mente y se hiciese valer para que yo confiase en ella para depositar en ella mis temores y deseos más íntimos.
Espero que si alguna vez tenéis a alguien como Carmen, sepáis apreciarlo y guardarlo tanto tiempo como seáis capaces.
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f.Afinidad, conexión entre cosas.
3. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
Según la Wikipedia es esta:
La amistad (del latín amicus; amigo, que deriva de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. [...] La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.
¿Para qué tantas definiciones? Para decir el lazo que nos une a Carmen y a mi.
Necesito que la RAE o la Wiki lo digan por mi porqué es una cosa tan especial que no lo habría poder decirlo de una manera clara. Como es propio en mi lo habría hecho con comparaciones, metáforas, frases hechas... Yo usaría las palabras más bellas, las más sensibles, las que por si solas ya estén llenas de algo y las que para nada son objetivas.
A mi no me saldrá nunca de mi misma decir que la amistad es una relación afectiva bla bla bla. No. Eso no sale de uno como cosa natural. Iba a decir lo que yo habría dicho, aún sin ser objetiva, pero es que ni eso. No me salen palabras. Casi se me hace más fácil describir la palabra amor que la palabra amistad.
Ahora que me paro a pensar en ellas es difícil describirlas, pues la amistad es afecto. Cariño y amor.
Si te paras a pensarlo por un momento, todas estas palabras son por demás abstractas.
Quien me pida que le describa como es una mesa me lo pone fácil. Quien por lo contrario me pregunte que es el odio, el amor, la amistad, la nostalgia... Todos esos sentimientos no son cosas tangibles, son cosas que los ojos no ven, los oídos no oyen, la boca no degusta, la nariz no huele o que las manos puedan notar con el tacto.
Por eso llega un momento en el que dejas a un lado los diccionarios y tu interés por definir una palabra que simplemente de limitas a aceptarla y reconocerla. Tengo que admitir que al principio me medio asustaba pensar que había nacido una amistad. Una amistad en medio del blanco monitor. Pero ella fue más valiente que yo y me llamó amiga. Y me hizo darme cuenta de que ella llevaba razón.
Desde ese momento se me hizo un sentimiento llevadero. Igual que cuando sabes que quieres a alguien no te importa lo mas mínimo lo demás. No tienes que fingir cosas que no son.
Por eso quiero agradecerle que fuese valiente. Que usase la palabra amiga cuando yo no pude. Que me escribiese, que me contestase, que me hiciera cómplice de lo que pasaba por su mente y se hiciese valer para que yo confiase en ella para depositar en ella mis temores y deseos más íntimos.
Espero que si alguna vez tenéis a alguien como Carmen, sepáis apreciarlo y guardarlo tanto tiempo como seáis capaces.

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