Mostrando las entradas con la etiqueta jueves. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta jueves. Mostrar todas las entradas

13 de noviembre de 2010

Jueves 14 de Octubre de 2010

Saber que tienes que partir cuando todavía falta toda la mañana, hace que el tiempo pase a un ritmo tríplemente lento que el que marca el reloj.
En clase tuve que hacer un examen pues lo harían en mi ausencia. Estaría el jueves, el viernes, el lunes y el martes. Claro que el fin de semana también pero eso no me afectaría a las clases.
Como cada jueves salí a la una y bajé con mis amigas. Nada más llegar comí y acabé de arreglar cuatro cosas.
Cogí el tren que va directo hasta el aeropuerto del Prat. Durante toda la hora del trayecto estuve leyendo "El Ocho" de Katherine Neville, en catalán.
Mientras estaba en el tren mi padre me llamó diciendome que su vuelo de AEuropa, que salía a la una, había sido cancelado debido a una avería del avión. Pero que a pesar de eso tenía un vuelo para las tres.
Llegué a la T1 a las cuatro y algo. Llamé a mi padre y me dijo que embarcará. (Cuando regresé a casa y se lo expliqué a mis amigos se quedaron alucinados de mi reacción que fue:) Sacar el billete y pasar el control de seguridad.
Obviamente un poco de cosa si me hizo. No es lo mismo un vuelo nacional de media hora que uno internacional de dos horas. Pero puse todo de mi parte para no hacer de aquello un drama.
Para matar el tiempo que faltaba seguí leyendo. De repente mi móvil sonó y al contestar, mi padre me dijo que el vuelo se retrasaba para las seis, justo la hora que salía nuestro vuelo.
Y yo, ingenua y cándida, pensando que mi viaje sería tan agradable y placentero que casi no tendría nada para contar...
Antes de embarcar mi padre me dijo que había conseguido un billete para el día siguiente a las seis de la mañana.
Embarqué y me senté a leer. No levanté la cabeza hasta al cabo de dos horas.
El aeropuerto de Schipol es el más grande que he visto en mi vida. Tardé bastante más de 5 minutos a llegar al sitio donde se recogían las maletas. Pasé de largo y salí. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que qué haría en caso de necesitar llamar a mi prima. Para empezar que mi móvil no podía llamar fuera de España y segundo que el móvil de mi prima Pili no funcionaba. Tuve la suerte de ver a Pili y a John, su marido, al Arrival Hall. Pese a que John a penas me conocía me dijo que estaba contento de que estuviera allí. Pili por supuesto también.
Les expliqué brevemente lo ocurrido con mi padre y nos fuimos. Con mi prima hablaba, claro está, en español. En cambio, con John hablaba inglés. A veces intentaba hablar un poquito de español pero le resultaba más cómodo del otro modo.
Su casa no quedaba a más de diez minutos. La sorpresa fue mía cuando vi a los padres de ella, mis tíos. También me sorprendió ver al pequeño despierto. John y Pili tienen dos hijos. Jordan de 4 años y Morgan de 2. Después de cenar jugamos un poco con Morgan y luego lo acostaron en la cama de los padres. Mis tíos y yo nos pusimos a ver un documental por Internet a cerca de los abismos del Pacífico.


Siento haberme enrollado con tantas cosas, pero es que quiero poder leerlo dentro de unos años y saber que es lo que hice.
Por si les interesa les dejo la página de los documentales que está muy bien http://www.documaniatv.com/

13 de octubre de 2010

Jueves 22 de Julio de 2010

Esa mañana  fue la última que vi a Beatriz. Ella y su familia se iban de camino a Lisboa. Nosotros partimos camino a Túnez. Me olvidé de mencionar que desde que nos conocimos, mi hermana, ella y yo quedábamos por las noches para vernos en el bar del hotel.
Fuimos, ya sin los portugueses, al museo del Bardo. Todo lo que había era de influencia romana y había muchos mosaicos que habían sido reconstruidos en el suelo o en una pared para ser expuestos.
A la hora de comer todos estábamos en la situación de: <>.
Después de pasar de ser caníbales y volver a ser personas, fuimos a la famosa Cartago que estaba cerca del mar. Y pensar que miles de años antes Aníbal estuvo ahí.
Mas tarde fuimos a las termas de Antonino. Lo curioso del tema es que cuando vinieron los romanos a conquerir, tras arrasar arrojaban sal para hacer del suelo un lugar estéril. Pero al cabo de unas décadas volvieron y se encontraron con un sitio que antaño era fértil e ideal para la población.
Cuando Mohamed nos estaba explicando que en las termas había tres cámaras con diferentes temperaturas para ir acostumbrándose, paro de hablar y se puso a reír el solo. Mientras sofocaba las risas nos quiso decir que separaban a hombres y mujeres. Y luego dijo que ese mismo día había aprendido el significado de la palabra española orgía, y que se lo estaba imaginando y que no podía parar de reír. Ante ese argumento todos empezamos a reír y a hacer comentarios como "que caliente te has despertado esta mañana" y muchos otros que podéis perfectamente imaginar.
Después de un buen rato haciendo broma fuimos a nuestro aire por las runas de la terma, que en su tiempo sobrepasaban nuestras cabezas tres o cuatro veces, como mínimo.
Salimos de Cartago para ir a la Medina de Túnez o que es lo mismo la casbah. Andamos a nuestro aire durante casi dos horas, y al final Mohamed acompaño a quienes les interesara a un artesano de perfumes. Nosotros estábamos interesados. Nos enseñaron como se hacía el perfume y luego compramos perfume en botellitas roll-on con una de regalo. Lo mejor, quizás, era que más de la mitad correspondían a marcas caras como Hugo Boss, Carolina Herrera...
Por la tarde fuimos a un pueblo muy típico. Sidi Bou Said. Un pueblo que todo es blanco y azul. Blanco para los malos espectros y azul para ahuyentar a los bichos. Son muy supersticiosos los tunisinos.
Antes del turismo solo las casas eran de esos dos colores, pero tras la llegada de este bares, bancos, faroles, etc. era en blanco y azul.
Nos fuimos a dormir pensando que al día siguiente sería nuestra última jornada en el país. Hogar dulce hogar. Pues aunque te lo pases muy y muy bien de vacaciones, siempre quieres volver

Diseño de Marie April para Una Little Writer © Todos los derechos reservados