Una extraña sensación de felicidad en el aire que se mezcla con la de nostalgia. No lo entiendo, pero me gusta. No sé si me gusta la felicidad, la nostalgia o su disparatada unión. Un trance, y casi sin darme cuenta estoy delante de esas caras sonrientes que forman mi rutina. Estoy desprevenida y me sacan una sonrisa tan amplia que me duelen los pómulos. Bajo la cabeza para disimularlo, no sé muy bien por qué. Me abrazo a ellos y en mi interior frunzo el ceño. ¿Por qué no entiendo ni lo que sucede en mi mente?
Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas
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7 de septiembre de 2011
Pandemónium interior
Una extraña sensación de felicidad en el aire que se mezcla con la de nostalgia. No lo entiendo, pero me gusta. No sé si me gusta la felicidad, la nostalgia o su disparatada unión. Un trance, y casi sin darme cuenta estoy delante de esas caras sonrientes que forman mi rutina. Estoy desprevenida y me sacan una sonrisa tan amplia que me duelen los pómulos. Bajo la cabeza para disimularlo, no sé muy bien por qué. Me abrazo a ellos y en mi interior frunzo el ceño. ¿Por qué no entiendo ni lo que sucede en mi mente?

18 de julio de 2011
I'm back to stay
Han sido tres semanas de desconectar completamente de todo y de concentrarse en reír hasta que te duela la barriga. Y me han puntuado bastante bien! He reído como nunca, me he divertido y he compartido silencios cómodos.Pero ahora debo volver y echar de menos aquello que hace tres semanas no sabía que existía. Lo echo todo de menos. Ni siquiera el mal tiempo se salva. Aunque si que aprecio el calor. :)
Aprovechando esta extraña entrada os hago un poco de publicidad. Tengo otros dos blogs.
Uno literario: un libro entre mis manos
Y otro abstracto: se llama just have a little patience.
¿Os acordáis de las entradas: necesito tiempo, en medio de la oscuridad, frustración y ten paciencia ? Pues esas entradas son las cuatro primeras de ese blog. ¿La diferencia entre este y el otro? Realmente no lo sé. Yo noto que escribo de maneras distintas pero no sé decir en qué. Además debo deciros que este nuevo blog está y estará basado en canciones. Y cuando termine una canción empezaré una nueva. ¿Qué os parece? Por favor decidme que opináis.

26 de junio de 2011
See you soon!
Hi my friends!
Me sabe muy mal deciros que me voy pero al mismo tiempo no quepo de alegría en mí misma. Este domingo me voy de viaje a Inglaterra. Para no volver hasta el 17 de julio. Eso significa que el contenido del blog bajará drásticamente. Voy a dejar entradas programadas para que no os sintáis tan vacíos. Crucemos los dedos para que la tecnología de Blogger funcione de maravilla.
No me echéis mucho de menos. :)
Un beso a todos, y hasta pronto!
Me sabe muy mal deciros que me voy pero al mismo tiempo no quepo de alegría en mí misma. Este domingo me voy de viaje a Inglaterra. Para no volver hasta el 17 de julio. Eso significa que el contenido del blog bajará drásticamente. Voy a dejar entradas programadas para que no os sintáis tan vacíos. Crucemos los dedos para que la tecnología de Blogger funcione de maravilla.
No me echéis mucho de menos. :)
Un beso a todos, y hasta pronto!

24 de diciembre de 2010
Martes 19 de Octubre de 2010
Nada más llegar fuimos a la cola de cierta aerolínea que por cortesía me ahorraré decir el nombre. Pues estábamos allí cuando una mujer uniformada nos preguntó si viajábamos a Barcelona. Ante la afirmativa dijo que estaba cancelado y que por favor fuésemos al mostrador de información. Como había mucho lío hablamos con otros afectados quienes nos dijeron en inglés que si nuestro deseo era regresar esa misma tarde-noche teníamos que pagar otro pasaje. Así que fuimos a los mostradores de otras dos aerolíneas. Una ya había vendido todos los billetes. Pero la otro no. Tuve que ponerme al teléfono con un amigo de mi padre porque tenía que darme información acerca de su Visa porque la de mi padre le faltaba el pin. Al final conseguí hacerme entender con el oficinista y nos dieron los pasajes. Entonces si fuimos al mostrador inicial para "cancelar" nuestro viaje. Fuimos a embarcar pese a que faltaban todavíados horas. Pero mejor era estar dentro que fuera.

Ese día pretendía asemejarse al anterior. El niño tampoco tenía clase esa mañana. Pero no fue igual al lunes porque a las 10 vino John y nos dijo que no tenía trabajo y que si íbamos a salir nos prestaba su bici. (La del canasto.) Quisimos ir pero empezó a llover fuerte y eso hizo que mi padre se negara a ir con ese chubasco. Cuando amainó la lluvia si nos fuimos. Yo sentadita en el canasto iba dando instrucciones a mi padre con el mapa en la mano. Y nos fuimos al Amsterdamse Bos. Un parque que en su época era un embarcadero. Por primera vez vimos la perspectiva de los ciudadanos de la ciudad. Y experimentamos en nuestras carnes la sensación de superioridad frente a los peatones y ¡coches!. Cosa jamás vista en nuestras ciudades.
Así pues llegamos al parque a través de los carriles bicis que tanto abundaban, y si no los han quitado todavía abundan. Era el parque más bonito que mis ojos han contemplado desde que salieron de su placenta. Y lo digo de verdad. En mi vida había visto un parque, ¡en la ciudad!, que tuviese tanto esplendor, que fuese tan salvaje como un trocito de bosque. Si, eso era. Era un trocito de bosque que había sido puesto ahí. Fuera de contexto. Sin adaptarse al ritmo de la ciudad. Huelga decir que ese trocito era cuidado meticulosamente por los jardineros. Estuvimos poco tiempo allí porque el viaje era largo. Yo desde mi lujoso vehículo hacía fotos con las que gozaba de una manera que a punto estaba de sacar la lengua...
A las doce y media regresamos porque a la una teníamos que salir en dirección al aeropuerto. Mi padre quiso pararse para comprar nosequécosa e hizo que me pusiera muy nerviosa porque eso era un retraso más. Llegamos a la una en punto y a la una y cinco acabábamos de preparar un revuelto con jamón y demás. A las 13:06 habíamos acabado de comer. Como el aeropuerto estaba muy cerca en cinco minutos llegamos ahí.Mientras esperábamos conocimos a un chico, llamado Fran. Que era veterinario al norte de Holanda. Y nos contó que cuidaba focas y eso. Y hasta nos enseñó en su portátil un vídeo de su propia producción en plan diapositivas de las focas, su tratamiento y cuando las dejaban ir al mar.
Más tarde también conocimos a Loli y Núria otras afectadas con las que entablamos conversación.
Embarcamos y durante todo el viaje yo dormí como una pequeña marmota.
Al llegar, comprobé con mis propios ojos que estábamos en la T2. Y mi padre en media hora tenía que embarcar en la T1. Conclusión: Misión imposible. Yo le dije que me quedaba para recoger las maletas y que luego iría a la T1. El se fue y yo me quedé un rato para esperarlas.
Cogí el bus y me lo encontré en otro mostrador de otra aerolínea. Había perdido el vuelo. Le dejé las maletas y tras llamar a mi madre le dije que tenía que irme.
Mi viaje acabó aquella noche. El suyo al día siguiente a las ocho de la mañana.
Yo regresé con mi maleta en coche y dormí plácidamente con ganas ya de ver a mi gente. Y él regresó en avión, luego en coche y luego a dormir antes de ponerse a trabajar otra vez. Yo tuve suerte. Él no tanta.
Espero que os haya gustado mi segundo viaje a Amsterdam y que no haya sido muy pesado. Sed críticos porque no será el último =)
Y mañana Navidad y el Amigo Invisible. 
22 de diciembre de 2010
Lunes 18 de Octubre de 2010
Ese día mis tios se iban de vuelta a España. Nosotros todavía no. Justo ese día el mayor de los niós tenía fiestaen la escuela y sus padres trabajaban y sus abuelos se habían ido. Entonces ¿quien hizo de canguro? Nosotros.
Obviamente no podimos dar un no por respuesta tras su acogida en su casa y habernos dado de todo y pagado los billetes de avión.
Me fastidió mucho porqué lo tenía todo organizado al detalle, lo que comeríamos, donde iríamos... Todos los otros días que no había niños que cuidar ibamos de improvisación en improvisación. ¡Para un día organizado que tenemos y se viene abajo!
Cuando mi padre no usaba el ordenador le ponía dibujos animados en YouTube para que estuviese entretenido. Pero mi padre tenía que trabajar y entonces él jugaba solito. Me dio lástima verlo jugar sin su hermano, con el que podría estar horas jugando. Tampoco pude evitar comparar mi infancia con la suya. Tengo los vagos recuerdos de una chiquilla feliz jugando con su primo a falta de una hermana con la edad adecuada para pasar el rato. Mi primo y yo no precisábamos elctrónica para divertirnos. Quizás una película de Disney por la tarde y ya estaba. Pero jamás toda la mañana o tarde. Nosotros nos valiamos con la sola idea de pensar que eramos animalitos salvajes y mil cosas por el estilo. E incluso cuando estaba sola, con los playmobils ya me bastaba. Y él no. Ni solo ni con compañía. Porque no os penseis que cuando estaba con su hermanito solo jugaban. ¡Que va! Si había dibujitos en la pantalla mejor que mejor.
Entonces se acercó la hora de comer y mi padre y yo fuimos a cocinar. Pero nos encontramos con un pequeño gran dilema.¿Que le cocinas a un niño pequeño? Yo, que nunca he preparado nada no tenía ni la más remota idea, y mi padre como que cuando yo era niña me daba comida y fruta triturada, tampoco la tenía. Vimos que mi tía había dejado puré hecho pero como el niño no lo quería le preguntamos que prefería y nos contestó que papilla. Segundo pequeño gran dilema: ¡No sabíamoscomo preparar la dichosa papilla!
Tampoco podíamos prepararla siguiendo las instrucciones del dorso del paquete porque estaba en holandés, y para colmo el no quería esa; él quería la papilla española. Ni sabía que podía haber una papilla holandesa y una española...
Desesperada, tras fracasar con un intento de papilla, llamé a su padre que me dijo que le diera el puré tanto si quería como si no. No quiso pero le sobornamos con un actimel con la condición de que tenía que acabarselo todo. Y tuvo su efecto.
Después de comer mi padre fue a trabajar y el chico me pidió que le leyera. Al principio pensé: "Genial porqué me gusta leer". Pero luego que no es lo mismo leer para uno mismo que para un niño. Creo que a pesar de esto me fue bastante bien porque me entendió y yo fui capaz de reducir la velocidad, adornar y modificar algunos apartados.
Y finalmente terminó el día conmio tranquila tras la llegada de su padre.
Ese día no vimos ningún documental y preparamos la maleta para el día siguiente
Obviamente no podimos dar un no por respuesta tras su acogida en su casa y habernos dado de todo y pagado los billetes de avión.
Me fastidió mucho porqué lo tenía todo organizado al detalle, lo que comeríamos, donde iríamos... Todos los otros días que no había niños que cuidar ibamos de improvisación en improvisación. ¡Para un día organizado que tenemos y se viene abajo!
Cuando mi padre no usaba el ordenador le ponía dibujos animados en YouTube para que estuviese entretenido. Pero mi padre tenía que trabajar y entonces él jugaba solito. Me dio lástima verlo jugar sin su hermano, con el que podría estar horas jugando. Tampoco pude evitar comparar mi infancia con la suya. Tengo los vagos recuerdos de una chiquilla feliz jugando con su primo a falta de una hermana con la edad adecuada para pasar el rato. Mi primo y yo no precisábamos elctrónica para divertirnos. Quizás una película de Disney por la tarde y ya estaba. Pero jamás toda la mañana o tarde. Nosotros nos valiamos con la sola idea de pensar que eramos animalitos salvajes y mil cosas por el estilo. E incluso cuando estaba sola, con los playmobils ya me bastaba. Y él no. Ni solo ni con compañía. Porque no os penseis que cuando estaba con su hermanito solo jugaban. ¡Que va! Si había dibujitos en la pantalla mejor que mejor.
Entonces se acercó la hora de comer y mi padre y yo fuimos a cocinar. Pero nos encontramos con un pequeño gran dilema.¿Que le cocinas a un niño pequeño? Yo, que nunca he preparado nada no tenía ni la más remota idea, y mi padre como que cuando yo era niña me daba comida y fruta triturada, tampoco la tenía. Vimos que mi tía había dejado puré hecho pero como el niño no lo quería le preguntamos que prefería y nos contestó que papilla. Segundo pequeño gran dilema: ¡No sabíamoscomo preparar la dichosa papilla!
Tampoco podíamos prepararla siguiendo las instrucciones del dorso del paquete porque estaba en holandés, y para colmo el no quería esa; él quería la papilla española. Ni sabía que podía haber una papilla holandesa y una española...
Desesperada, tras fracasar con un intento de papilla, llamé a su padre que me dijo que le diera el puré tanto si quería como si no. No quiso pero le sobornamos con un actimel con la condición de que tenía que acabarselo todo. Y tuvo su efecto.
Después de comer mi padre fue a trabajar y el chico me pidió que le leyera. Al principio pensé: "Genial porqué me gusta leer". Pero luego que no es lo mismo leer para uno mismo que para un niño. Creo que a pesar de esto me fue bastante bien porque me entendió y yo fui capaz de reducir la velocidad, adornar y modificar algunos apartados.
Y finalmente terminó el día conmio tranquila tras la llegada de su padre.
Ese día no vimos ningún documental y preparamos la maleta para el día siguiente

16 de diciembre de 2010
Domingo 17 de Octubre de 2010
Si fuese mi padre quien escribiera esto diría: "Por fin el gran día, solo 42 km". Y mientras lo dijera reiría con su habitual naturalidad. Mi padre de cincuentaicinco años se caracteriza por tener un carácter jovial, bromista y decir muchas tonterías sin ton ni son. Pero cuando digo sin ton ni son me refiero a que te viene tan tranquilo y sin que te lo esperes te da en la barriga (suave) como si quisiera hacer Kung Fu. Y además die "Wan Chú" como si de verdad lo estuviera haciendo. Puede que mi padre no parezca por la forma de ser un hombre de su edad convencional pero me gusta que no sea como debería y tampoco puedo decir que es diferente a los otros padres porque no se como son todos esos padres. Yo sé del mío y le quiero.
Este padre se fue a las siete u ocho hacía el Olympic Stadium. Pero ni fue andando ni fue solo. John le llevó en bici. Pero no era una bici corriente. Era una bici que delante donde tendria que ir la rueda hay un canasto para sentarse los niños y debajo de este la rueda y mi padre estaba sentadito ahí.
Después de desayunar a una hora más tardía,las nueve o eso, fuimos al Vondelpark donde se hallaba el quilómetro 40. Tras una hora de ver pasar corredores de todo tipo y edades, fialmente llegó. Y al saludarle nos soltó su frase más célebre:
-¡Hay que atacar!
Digo célebre porque donde él vive cuando corre lo va diciendo a los otros atletas para animarles. Hay que atacar equivale a un simple Vamos.
Más tarde fuimos a comer y poco más tarde llegó el maratoniano. Nos dijo que había hecho 3:35:42. Y para aquellos que no entendais, está bastante bien. Y tened en cuenta su edad y que las mejores marcas las hizo a los 47 años.
Este padre se fue a las siete u ocho hacía el Olympic Stadium. Pero ni fue andando ni fue solo. John le llevó en bici. Pero no era una bici corriente. Era una bici que delante donde tendria que ir la rueda hay un canasto para sentarse los niños y debajo de este la rueda y mi padre estaba sentadito ahí.
Después de desayunar a una hora más tardía,las nueve o eso, fuimos al Vondelpark donde se hallaba el quilómetro 40. Tras una hora de ver pasar corredores de todo tipo y edades, fialmente llegó. Y al saludarle nos soltó su frase más célebre:
-¡Hay que atacar!
Digo célebre porque donde él vive cuando corre lo va diciendo a los otros atletas para animarles. Hay que atacar equivale a un simple Vamos.
Más tarde fuimos a comer y poco más tarde llegó el maratoniano. Nos dijo que había hecho 3:35:42. Y para aquellos que no entendais, está bastante bien. Y tened en cuenta su edad y que las mejores marcas las hizo a los 47 años.
Descansado mi padre y sus pies a las cinco lo saque a pasear. Adivinad que parque atravesamos. Dudo que hagais fallado, efectivamente era el Vondelpark. Fuimos a Leidseplein i luego al Centrum donde merendamos divinamente en la Croissanterie-C'est Magnifique. De regreso pasamos por una cadena de supermercados bastante conocida: Albert Heijn. Compramos varias cosas para cenar y nos pusimos a andar. Como des de las cinco no había ido al baño a las ocho mi vejiga me estaba matando. Y ya me teneis a mi andando a pasos agigantados por la necesidad. Implorando rapidez a mi padre y suspirando por un lababo. Por el camino mi madre me llamó para saber notícias mías. Pero la suerte no le sonrió pues mis ojos vieron el paraiso y le dije adiós en pocas palabras pasando el parte de que estaba bien. Como muy bien comprendereis yo había visto un lavabo público y mi alegría me superaba. Vacía y ligera, llegamos y cenamos y siguiendo la tradición vimos un documental.

8 de diciembre de 2010
Sábado 16 de Octubre de 2010
Aprovechando la tregua climatológica con frío, viento y nada de lluvia, fuimos mi padre y yo a dar un paseo. Primero nos dirigimos al Olympic Stadium en el que tuve que echar mano de mi inglés para averiguar donde se conseguían los dorsales, el sitio en el que se pagaba y otros datos. Resueltos los detalles relacionados con la Maratón pedí a cambio a mi padre ir al Centrum. Usando el mapa llegamos al Apollollan y a pesar de tener a mi disposición el mapa estuvimos media hora vagando por la enorme calle Apollollan. Y como tendría que hacer incontables de veces durante ese viaje pedí información a los holandeses, que con amabilidad me mostraban la dirección adecuada.
Después de nuestra desorientación momentánea, llegamos al Centrum. No sin antes observar la fachada impresionante del museo Van Gogh, al igual que la del Rijksmuseum.
Una vez en el Centrum fuimos al famoso círculo de canales característico de esa ciudad. Estábamos en Prinsengracht, cerca de la casa nº 496 y yo tenía la intención de ir a la 191. Con muchísimas quejas de mi padre, aun así fuimos. Tuvimos que andar un buen trecho durante el cual pasamos por delante de la casa de Anna Frank. Llegamos al 191 que correspondía a un restaurante de crêpes con tradición holandesa, o eso decía. No pudimos comprobarlo porque estaba lleno. Mientras esto tenía lugar el reloj marcaba la una y nuestros estómagos lo notaban. Como estábamos un poco lejos del centro donde se hallan los restaurantes intentamos atajar con pésimos resultados. Y al tiempo que nos dirigíamos a ese lugar fuimos sorprendidos por una lluvia fuerte que nos obligó a refugiarnos bajo el porche de una librería, pero no más de cinco minutos. Tras toas esas peripecias llegamos al dichosos centro y comimos en un delicioso restaurante italiano. Me atrevería a decir que comí la mejor lasagna de mi vida.
Llenados nuestros buches anduvimos hacía el Vondelpark con la determinación de cruzarlo enterito y luego ir al apartamento. Si hubiésemos sabido que a mi padre le iban a salir vejigas el día antes de la Maratón quizás no hubiésemos ido. Pero no lo sabíamos y fuimos por los caminos del hermoso parque. Durante la caminata me deleite haciendo fotografías a diestro y siniestro de todo lo que se atrevía a posarse ante mi ávido objetivo. Bicicletas, perros, árboles, personas, luces...
Esa noche con los pies descansando en zapatillas vimos otro documental que nos hablaba de la vida en los bosques.
![]() |
| Calle Apollollan |
Después de nuestra desorientación momentánea, llegamos al Centrum. No sin antes observar la fachada impresionante del museo Van Gogh, al igual que la del Rijksmuseum.
Una vez en el Centrum fuimos al famoso círculo de canales característico de esa ciudad. Estábamos en Prinsengracht, cerca de la casa nº 496 y yo tenía la intención de ir a la 191. Con muchísimas quejas de mi padre, aun así fuimos. Tuvimos que andar un buen trecho durante el cual pasamos por delante de la casa de Anna Frank. Llegamos al 191 que correspondía a un restaurante de crêpes con tradición holandesa, o eso decía. No pudimos comprobarlo porque estaba lleno. Mientras esto tenía lugar el reloj marcaba la una y nuestros estómagos lo notaban. Como estábamos un poco lejos del centro donde se hallan los restaurantes intentamos atajar con pésimos resultados. Y al tiempo que nos dirigíamos a ese lugar fuimos sorprendidos por una lluvia fuerte que nos obligó a refugiarnos bajo el porche de una librería, pero no más de cinco minutos. Tras toas esas peripecias llegamos al dichosos centro y comimos en un delicioso restaurante italiano. Me atrevería a decir que comí la mejor lasagna de mi vida.
Llenados nuestros buches anduvimos hacía el Vondelpark con la determinación de cruzarlo enterito y luego ir al apartamento. Si hubiésemos sabido que a mi padre le iban a salir vejigas el día antes de la Maratón quizás no hubiésemos ido. Pero no lo sabíamos y fuimos por los caminos del hermoso parque. Durante la caminata me deleite haciendo fotografías a diestro y siniestro de todo lo que se atrevía a posarse ante mi ávido objetivo. Bicicletas, perros, árboles, personas, luces...
Esa noche con los pies descansando en zapatillas vimos otro documental que nos hablaba de la vida en los bosques.
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| Uno de los estanques del Vondelpark |

7 de diciembre de 2010
Viernes 15 de Octubre de 2010
Mi prima y yo nos levantamos a eso de las ocho para ir a buscar a mi padre. Cogimos el tren y en cinco minutos estuvimos en el aeropuerto. Pero pasó un poco más antes de que viésemos a mi padre. Iba cargado con una maleta y dos ensaïmadas. Por supuesto mi prima se ofreció, amablemente, a llevarle los dos deliciosos paquetes.
Cuando llegamos al apartamento, y después de los respectivos saludos, acomodaron a mi padre en el sofá para que durmiese un poco. Casi no había pegado ojo en toda la noche. Nos explico que se fue a Plaça Catalunya a dar un paseo, normal, el pobre hombre debía de estar desquiciado ante la idea de pasear, comer y dormir toda la noche en la terminal de un aeropuerto. Así que se fue a a ciudad, cenó de un bocata y regresó para echarse a dormir un poco y luego embarcar a las seis de la madrugada.
Al cabo de dos horas durmiendo decidí llevar a mi padre a dar una vuelta y fuimos al Vondelpark, el parque más céntrico de Amsterdam. Que conecta unos cuantos barrios con el Centrum. Antes siquiera de llegar empezó a llover yo que llevaba gorro casi ni me inmuté pero suerte que llevaba paraguas para mi padre, que él no tenía nada. No llevábamos ni diez minutos andando por el parque que mi padre se puso pesado para que volviésemos al piso. Y lo hicimos, quedándome con ganas de ver más. Poco sabía yo que ese lugar sería el que más me conocería de toda la capital holandesa.
Abriendo la puerta nos dio la bienvenida el olorcillo de pollo que mi tía cocinaba. John trabajaba en su estudio con otro hombre así que decidimos pasar de largo y no molestar. Empezamos a comer y Pili nos dijo que en terminar se iría al aeropuerto con destino Guatemala, y que luego iría a El Salvador.
No llevábamos mucho rato comiendo que los hombres de negocios vinieron y el desconocido fue invitado a sentarse y comer con nosotros. Se sentó a mi lado, y a decir verdad me intimidó un poco. De primero solo hablaba holandés con Pili y John en holandés. Pero cuando estos dos se fueron al aeropuerto dejó de hablar. Mis tíos se pusieron a hablarle, a lo que él contestaba con cara de no entender ni una palabra. Y entonces empecé a traducirselo todo en mi inglés de nivel medio. Por suerte pudimos entendernos bastante bien con ayuda de ademanes y definiciones para substituir las palabras que ninguno de los dos sabíamos.
Finalizadas las preguntas de mis familiares tuvimos una agradable conversación acerca de varios temas. Como por ejemplo los trabajos, los idiomas, nuestros respectivos países...
Luego volvió a su trabajo. Mis tíos se pusieron a leer, los niños a dormir y mi padre también. No me acuerdo de lo que ice pero desde luego que no debe tener más importancia.
Más o menos a las ocho John y yo fuimos a ver si encontrábamos una cama inchable. Cuando estábamos en el coche intentamos tener algunas conversaciones en inglés. Pero como siempre eran muy triviales y poca cosa. Hablábamos del clima (lluvioso en ese momento), de Holanda y de España...
Con poca suerte volvimos con las manos vacías pero con los abrigos mojados.
Sin preocuparnos mucho cenamos y vimos un documental acerca de las cuevas. Mi padre y yo dormimos ambos en el sofá.
Cuando llegamos al apartamento, y después de los respectivos saludos, acomodaron a mi padre en el sofá para que durmiese un poco. Casi no había pegado ojo en toda la noche. Nos explico que se fue a Plaça Catalunya a dar un paseo, normal, el pobre hombre debía de estar desquiciado ante la idea de pasear, comer y dormir toda la noche en la terminal de un aeropuerto. Así que se fue a a ciudad, cenó de un bocata y regresó para echarse a dormir un poco y luego embarcar a las seis de la madrugada.
Al cabo de dos horas durmiendo decidí llevar a mi padre a dar una vuelta y fuimos al Vondelpark, el parque más céntrico de Amsterdam. Que conecta unos cuantos barrios con el Centrum. Antes siquiera de llegar empezó a llover yo que llevaba gorro casi ni me inmuté pero suerte que llevaba paraguas para mi padre, que él no tenía nada. No llevábamos ni diez minutos andando por el parque que mi padre se puso pesado para que volviésemos al piso. Y lo hicimos, quedándome con ganas de ver más. Poco sabía yo que ese lugar sería el que más me conocería de toda la capital holandesa.

Abriendo la puerta nos dio la bienvenida el olorcillo de pollo que mi tía cocinaba. John trabajaba en su estudio con otro hombre así que decidimos pasar de largo y no molestar. Empezamos a comer y Pili nos dijo que en terminar se iría al aeropuerto con destino Guatemala, y que luego iría a El Salvador.
No llevábamos mucho rato comiendo que los hombres de negocios vinieron y el desconocido fue invitado a sentarse y comer con nosotros. Se sentó a mi lado, y a decir verdad me intimidó un poco. De primero solo hablaba holandés con Pili y John en holandés. Pero cuando estos dos se fueron al aeropuerto dejó de hablar. Mis tíos se pusieron a hablarle, a lo que él contestaba con cara de no entender ni una palabra. Y entonces empecé a traducirselo todo en mi inglés de nivel medio. Por suerte pudimos entendernos bastante bien con ayuda de ademanes y definiciones para substituir las palabras que ninguno de los dos sabíamos.
Finalizadas las preguntas de mis familiares tuvimos una agradable conversación acerca de varios temas. Como por ejemplo los trabajos, los idiomas, nuestros respectivos países...
Luego volvió a su trabajo. Mis tíos se pusieron a leer, los niños a dormir y mi padre también. No me acuerdo de lo que ice pero desde luego que no debe tener más importancia.
Más o menos a las ocho John y yo fuimos a ver si encontrábamos una cama inchable. Cuando estábamos en el coche intentamos tener algunas conversaciones en inglés. Pero como siempre eran muy triviales y poca cosa. Hablábamos del clima (lluvioso en ese momento), de Holanda y de España...
Con poca suerte volvimos con las manos vacías pero con los abrigos mojados.
Sin preocuparnos mucho cenamos y vimos un documental acerca de las cuevas. Mi padre y yo dormimos ambos en el sofá.

13 de noviembre de 2010
Jueves 14 de Octubre de 2010
Saber que tienes que partir cuando todavía falta toda la mañana, hace que el tiempo pase a un ritmo tríplemente lento que el que marca el reloj.
En clase tuve que hacer un examen pues lo harían en mi ausencia. Estaría el jueves, el viernes, el lunes y el martes. Claro que el fin de semana también pero eso no me afectaría a las clases.
Como cada jueves salí a la una y bajé con mis amigas. Nada más llegar comí y acabé de arreglar cuatro cosas.
Cogí el tren que va directo hasta el aeropuerto del Prat. Durante toda la hora del trayecto estuve leyendo "El Ocho" de Katherine Neville, en catalán.
Mientras estaba en el tren mi padre me llamó diciendome que su vuelo de AEuropa, que salía a la una, había sido cancelado debido a una avería del avión. Pero que a pesar de eso tenía un vuelo para las tres.
Llegué a la T1 a las cuatro y algo. Llamé a mi padre y me dijo que embarcará. (Cuando regresé a casa y se lo expliqué a mis amigos se quedaron alucinados de mi reacción que fue:) Sacar el billete y pasar el control de seguridad.
Obviamente un poco de cosa si me hizo. No es lo mismo un vuelo nacional de media hora que uno internacional de dos horas. Pero puse todo de mi parte para no hacer de aquello un drama.
Para matar el tiempo que faltaba seguí leyendo. De repente mi móvil sonó y al contestar, mi padre me dijo que el vuelo se retrasaba para las seis, justo la hora que salía nuestro vuelo.
Y yo, ingenua y cándida, pensando que mi viaje sería tan agradable y placentero que casi no tendría nada para contar...
Antes de embarcar mi padre me dijo que había conseguido un billete para el día siguiente a las seis de la mañana.
Embarqué y me senté a leer. No levanté la cabeza hasta al cabo de dos horas.
El aeropuerto de Schipol es el más grande que he visto en mi vida. Tardé bastante más de 5 minutos a llegar al sitio donde se recogían las maletas. Pasé de largo y salí. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que qué haría en caso de necesitar llamar a mi prima. Para empezar que mi móvil no podía llamar fuera de España y segundo que el móvil de mi prima Pili no funcionaba. Tuve la suerte de ver a Pili y a John, su marido, al Arrival Hall. Pese a que John a penas me conocía me dijo que estaba contento de que estuviera allí. Pili por supuesto también.
Les expliqué brevemente lo ocurrido con mi padre y nos fuimos. Con mi prima hablaba, claro está, en español. En cambio, con John hablaba inglés. A veces intentaba hablar un poquito de español pero le resultaba más cómodo del otro modo.
Su casa no quedaba a más de diez minutos. La sorpresa fue mía cuando vi a los padres de ella, mis tíos. También me sorprendió ver al pequeño despierto. John y Pili tienen dos hijos. Jordan de 4 años y Morgan de 2. Después de cenar jugamos un poco con Morgan y luego lo acostaron en la cama de los padres. Mis tíos y yo nos pusimos a ver un documental por Internet a cerca de los abismos del Pacífico.
Siento haberme enrollado con tantas cosas, pero es que quiero poder leerlo dentro de unos años y saber que es lo que hice.
Por si les interesa les dejo la página de los documentales que está muy bien http://www.documaniatv.com/
En clase tuve que hacer un examen pues lo harían en mi ausencia. Estaría el jueves, el viernes, el lunes y el martes. Claro que el fin de semana también pero eso no me afectaría a las clases.
Como cada jueves salí a la una y bajé con mis amigas. Nada más llegar comí y acabé de arreglar cuatro cosas.
Cogí el tren que va directo hasta el aeropuerto del Prat. Durante toda la hora del trayecto estuve leyendo "El Ocho" de Katherine Neville, en catalán.
Mientras estaba en el tren mi padre me llamó diciendome que su vuelo de AEuropa, que salía a la una, había sido cancelado debido a una avería del avión. Pero que a pesar de eso tenía un vuelo para las tres.
Llegué a la T1 a las cuatro y algo. Llamé a mi padre y me dijo que embarcará. (Cuando regresé a casa y se lo expliqué a mis amigos se quedaron alucinados de mi reacción que fue:) Sacar el billete y pasar el control de seguridad.
Obviamente un poco de cosa si me hizo. No es lo mismo un vuelo nacional de media hora que uno internacional de dos horas. Pero puse todo de mi parte para no hacer de aquello un drama.
Para matar el tiempo que faltaba seguí leyendo. De repente mi móvil sonó y al contestar, mi padre me dijo que el vuelo se retrasaba para las seis, justo la hora que salía nuestro vuelo.
Y yo, ingenua y cándida, pensando que mi viaje sería tan agradable y placentero que casi no tendría nada para contar...
Antes de embarcar mi padre me dijo que había conseguido un billete para el día siguiente a las seis de la mañana.
Embarqué y me senté a leer. No levanté la cabeza hasta al cabo de dos horas.
El aeropuerto de Schipol es el más grande que he visto en mi vida. Tardé bastante más de 5 minutos a llegar al sitio donde se recogían las maletas. Pasé de largo y salí. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que qué haría en caso de necesitar llamar a mi prima. Para empezar que mi móvil no podía llamar fuera de España y segundo que el móvil de mi prima Pili no funcionaba. Tuve la suerte de ver a Pili y a John, su marido, al Arrival Hall. Pese a que John a penas me conocía me dijo que estaba contento de que estuviera allí. Pili por supuesto también.
Les expliqué brevemente lo ocurrido con mi padre y nos fuimos. Con mi prima hablaba, claro está, en español. En cambio, con John hablaba inglés. A veces intentaba hablar un poquito de español pero le resultaba más cómodo del otro modo.
Su casa no quedaba a más de diez minutos. La sorpresa fue mía cuando vi a los padres de ella, mis tíos. También me sorprendió ver al pequeño despierto. John y Pili tienen dos hijos. Jordan de 4 años y Morgan de 2. Después de cenar jugamos un poco con Morgan y luego lo acostaron en la cama de los padres. Mis tíos y yo nos pusimos a ver un documental por Internet a cerca de los abismos del Pacífico.
Siento haberme enrollado con tantas cosas, pero es que quiero poder leerlo dentro de unos años y saber que es lo que hice.
Por si les interesa les dejo la página de los documentales que está muy bien http://www.documaniatv.com/

7 de noviembre de 2010
Viaje a Amsterdam
Viaje a Amsterdam
Pues eso, solo avisaros de que no habrá tiempo para reflexiones sentimentales, solo dedicaré mi blog al viaje hasta que lo acabe.
Espero que os guste.

22 de octubre de 2010
Viernes 23 de Julio de 2010
Por primera vez en todo el viaje pudimos levantarnos a la hora que quisiéramos. Mi hermana y yo nos levantamos a las ocho y media para poder comer y luego bañarnos en la piscina. Ese día comimos más de lo habitual. Yo desayuné de unas pastas freídas con chocolate por encima. Riquísimos y crujientes. Como era día libre mi familia y dos más decidimos de volver a Sidi Bou Said para comer. Cogimos tres taxis.
Dentro del automòvil olía a sudor. Los asientos estaban cubiertos con unas mantas ásperas pero finas, y no había cinturones. Para colmo el taxista conducía de una manera un tanto peligrosa. Rápido, adelantado casi sin mirar, girando para atravesar la carretera... Un verdadero peligro. Cuando bajamos sanos y extrañamente a salvo quedamos aliviados. Nos encontramos todos juntos y fuimos a buscar un sitio para comer. Reservamos mesa y mientras un matrimonio fue a comprar cosas una familia y nosotros estuvimos hablando en la sombra. Ese día hacía especial calor. Y hasta en la sombre sudábamos. Por fin llegó la hora de comer e ir a un local fresquito. Nos sentamos en dos mesas con asientos de piedra un poco bajos. Yo que no soy precisamente alta tuve que coger un cojín para llegar cómodamente.
Yo pedí un brik y carne asada. El bik es como una empanada en forma de media luna y con pasta milhojas crujiente que se fríe una vez puesto el relleno. En la carta había brik au fromage (queso) y brike con omelette (tortilla con queso).
Cogimos otro taxi para regresar. A diferencia del otro este no tenía taxímetro; era ilegal. Mi padre se empeñó diciendo que había salido bien de precio, que era más barato. Pero pregunté a las otras familias que habían venido en taxi legal y me dijeron un precio más bajo. Pero lo dejé correr.
Como antes de partir habíamos dejado las maletas en consergería las fuimos a buscar y nos sentamos a esperar. Yo por mi parte cogí una libreta y anoté cada día lo que había hecho durante las vacaciones en Túnez. Gracias a eso he podido escribirlo al cabo de unos meses.
A la hora acordada legó una furgoneta que nos llevó al aeropuerto. Paseamos un buen rato y luego fuimos a la aduana. Allí nos volvieron a hacer rellenar unos papeles que te preguntaban de todo: tu nombre de soltero/a, el día que caduca el D.N.I y el pasaporte...
Tras haberla pasado llegamos a la puerta de embarque. Pero había retraso. Hasta después de una ora no salió el avión. Todos estábamos cansados, y me puse a dormir. Desgraciadamente no pude, pues un chico de 30 años como mínimo, que conocía a la tripulación y cada dos minutos se levantaba cuando le daba la gana y e iba a charlar. Haciendo caso omiso a las señales rojas de "no desabrocharse el cinturón". Además compró una botella de Vodka que se terminó en lo que dura el viaje Túnez-Barcelona (no llega a 2h). Por suerte pude encontrar algo bueno en ese viaje aéreo.
En la misma fila que yo había una niña que no debía tener más de dos años. Y cuando me vio y yo le sonreí durante un rato quiso empezar a jugar. Primero me saludaba con su manita, y yo le saludaba con la mía, y así se entretuvo unos cuantos minutos. Luego jugamos, todo eso a distancia y quietecitas, a escondernos. Adelante y atrás Jugando jugando ella al adelantarse para que la viera se dio de cabeza contra el asiento. Pero en vez de llorar empezó a reír. Unas risas...que no te podías quedar serio. Y lo volvió a hacer, esta vez adrede. Pero su madre, riendo también, le puso la mano entre ella y el asiento para que no le doliese. Fue muy graciosa. Más tarde, tras coger las maletas nos volvimos a encontrar y quiso por última vez hacer como si se adelantara, pero sin asiento.
Esto último puede parecer una tontería sin sentido, pero me acuerdo por ser un momento tierno y, al fin y al cabo todavía formaba parte de las vacaciones.

13 de octubre de 2010
Jueves 22 de Julio de 2010
Esa mañana fue la última que vi a Beatriz. Ella y su familia se iban de camino a Lisboa. Nosotros partimos camino a Túnez. Me olvidé de mencionar que desde que nos conocimos, mi hermana, ella y yo quedábamos por las noches para vernos en el bar del hotel.
Fuimos, ya sin los portugueses, al museo del Bardo. Todo lo que había era de influencia romana y había muchos mosaicos que habían sido reconstruidos en el suelo o en una pared para ser expuestos.
A la hora de comer todos estábamos en la situación de: <>.
Después de pasar de ser caníbales y volver a ser personas, fuimos a la famosa Cartago que estaba cerca del mar. Y pensar que miles de años antes Aníbal estuvo ahí.
Mas tarde fuimos a las termas de Antonino. Lo curioso del tema es que cuando vinieron los romanos a conquerir, tras arrasar arrojaban sal para hacer del suelo un lugar estéril. Pero al cabo de unas décadas volvieron y se encontraron con un sitio que antaño era fértil e ideal para la población.
Cuando Mohamed nos estaba explicando que en las termas había tres cámaras con diferentes temperaturas para ir acostumbrándose, paro de hablar y se puso a reír el solo. Mientras sofocaba las risas nos quiso decir que separaban a hombres y mujeres. Y luego dijo que ese mismo día había aprendido el significado de la palabra española orgía, y que se lo estaba imaginando y que no podía parar de reír. Ante ese argumento todos empezamos a reír y a hacer comentarios como "que caliente te has despertado esta mañana" y muchos otros que podéis perfectamente imaginar.
Después de un buen rato haciendo broma fuimos a nuestro aire por las runas de la terma, que en su tiempo sobrepasaban nuestras cabezas tres o cuatro veces, como mínimo.
Salimos de Cartago para ir a la Medina de Túnez o que es lo mismo la casbah. Andamos a nuestro aire durante casi dos horas, y al final Mohamed acompaño a quienes les interesara a un artesano de perfumes. Nosotros estábamos interesados. Nos enseñaron como se hacía el perfume y luego compramos perfume en botellitas roll-on con una de regalo. Lo mejor, quizás, era que más de la mitad correspondían a marcas caras como Hugo Boss, Carolina Herrera...
Por la tarde fuimos a un pueblo muy típico. Sidi Bou Said. Un pueblo que todo es blanco y azul. Blanco para los malos espectros y azul para ahuyentar a los bichos. Son muy supersticiosos los tunisinos.
Antes del turismo solo las casas eran de esos dos colores, pero tras la llegada de este bares, bancos, faroles, etc. era en blanco y azul.
Nos fuimos a dormir pensando que al día siguiente sería nuestra última jornada en el país. Hogar dulce hogar. Pues aunque te lo pases muy y muy bien de vacaciones, siempre quieres volver
Fuimos, ya sin los portugueses, al museo del Bardo. Todo lo que había era de influencia romana y había muchos mosaicos que habían sido reconstruidos en el suelo o en una pared para ser expuestos.
A la hora de comer todos estábamos en la situación de: <
Después de pasar de ser caníbales y volver a ser personas, fuimos a la famosa Cartago que estaba cerca del mar. Y pensar que miles de años antes Aníbal estuvo ahí.
Mas tarde fuimos a las termas de Antonino. Lo curioso del tema es que cuando vinieron los romanos a conquerir, tras arrasar arrojaban sal para hacer del suelo un lugar estéril. Pero al cabo de unas décadas volvieron y se encontraron con un sitio que antaño era fértil e ideal para la población.
Cuando Mohamed nos estaba explicando que en las termas había tres cámaras con diferentes temperaturas para ir acostumbrándose, paro de hablar y se puso a reír el solo. Mientras sofocaba las risas nos quiso decir que separaban a hombres y mujeres. Y luego dijo que ese mismo día había aprendido el significado de la palabra española orgía, y que se lo estaba imaginando y que no podía parar de reír. Ante ese argumento todos empezamos a reír y a hacer comentarios como "que caliente te has despertado esta mañana" y muchos otros que podéis perfectamente imaginar.
Después de un buen rato haciendo broma fuimos a nuestro aire por las runas de la terma, que en su tiempo sobrepasaban nuestras cabezas tres o cuatro veces, como mínimo.
Salimos de Cartago para ir a la Medina de Túnez o que es lo mismo la casbah. Andamos a nuestro aire durante casi dos horas, y al final Mohamed acompaño a quienes les interesara a un artesano de perfumes. Nosotros estábamos interesados. Nos enseñaron como se hacía el perfume y luego compramos perfume en botellitas roll-on con una de regalo. Lo mejor, quizás, era que más de la mitad correspondían a marcas caras como Hugo Boss, Carolina Herrera...
Por la tarde fuimos a un pueblo muy típico. Sidi Bou Said. Un pueblo que todo es blanco y azul. Blanco para los malos espectros y azul para ahuyentar a los bichos. Son muy supersticiosos los tunisinos.
Antes del turismo solo las casas eran de esos dos colores, pero tras la llegada de este bares, bancos, faroles, etc. era en blanco y azul.
Nos fuimos a dormir pensando que al día siguiente sería nuestra última jornada en el país. Hogar dulce hogar. Pues aunque te lo pases muy y muy bien de vacaciones, siempre quieres volver

11 de octubre de 2010
Miércoles 21 de Julio de 2010
Lo verde es la ruta de bajada. La azul el sitio de vuelta. Y los puntos fucsias sitios por donde pasamos. Hay muchos sitios por donde pasamos y no se ven. |
¿Qué cara pondríais si os dijeran: mañana levantaros a las 4? La misma que se nos quedó a nosotros. Al principio creíamos que era una de esas bromas del guía. Pero el reía de nuestras caras, y finalmente nos dijo que no era broma y que a las cinco ya estaríamos de camino al norte. Porqué nosotros estábamos muy al sur y si no nos apresábamos tardaríamos más de lo planeado a llegar. Poco después de subir al autobús fuimos a uno de los pueblos menos comunicados del sur. Era un pueblo que no debía tener más de cinco calles y sólo dos tenían aceras. No había asfalto, la calle era polvo. Las casas no eran viejas pero la impresión que daban no se alejaba mucho. Eran edificaciones polvorientas, de aspecto frágil, la pintura saltaba y se podía ver de qué material era la casa. Dimos una vuelta al pueblo y vimos que dentro de una casa, en el patio había un diminuto rebaño de cabras, no más de 10. Volvimos al bus y pensé que qué derecho tenemos nosotros de quejarnos de nuestras vidas y nuestros problemas, cuando nosotros lo teníamos todo. De todo lo que nosotros teníamos, ¿que tenían ellos? No se me ocurre nada.
No tuve mucho tiempo para pensar ni en su situación ni en la mía. Pues el asiento me sedujo y me hizo caer dormida como todo el mundo. ¿Quién se queda despierto a las cinco y media de la mañana? Nadie. Y menos cuando hicimos kilómetros hacía el norte hasta las nueve o las diez. Primero visitamos un pueblo que se llama Matmata. Luego llegamos a Sfax, una ciudad a 270 km de Túnez y que tenía toda la pinta de ser una ciudad industrial. ¡Hacía casi más calor que en el mismísimo desierto del Sahara! Malditos humos…
Nuestro destino final de ese día era Sousse. Pero antes fuimos a un anfiteatro romano, creo que es el único que queda en pie, junto con unas ruinas bien conservadas de una población. Solo eran las once y ya nos moríamos achicharrados bajo el sol.
Otra vez volvimos al bus para seguir hasta Sousse y ahí fuimos al primer lugar fresquito en todo el día. El mausoleo de Habib Bourgiba anterior presidente del país.
( http://www.flickr.com/photos/8230500@N04/1289024376/ si queres ver como era el mausoleo aquí hay una foto)
Esa noche dormimos en Sousse. No me acuerdo del nombre del hotel, pero tampoco lo diría por respecto. Eso sí, el hotel podía parecer muy bonito e incluso lujoso, pero nada más llegar, se averió el ascensor por el que yo tenía intención de subir, y lo estaba a punto de hacer cuando se paró en seco. Lo que era el grifo de la ducha se le cayó a mi hermana, pero no precisamente por torpeza. Un interruptor se salió de su sitio, la lámpara de la habitación estaba torcida, la moqueta sucia y la colcha tenía un par de agujeros.
Cinco estrellas en definitiva

26 de septiembre de 2010
Martes 20 de Julio de 2010
Era el segundo día que estábamos en el hotel Sahara Douz en Douz. Fuimos a un pueblo que se llamaba Sabrine. Creo que era el pueblo más antiguo de toda la región. Era un poblado que se escondía en cavernas, sus habitaciones estaban esculpidas en piedra hasta formar una pequeña cueva. Y ahí vivían casi apartados de la sociedad "moderna". Incluso ellos mismos se hacían la harina y el pan. Cuando fuimos ahí fueron muy hospitalarios y nos dieron su propio pan mojado en aceite y miel. El pan estaba delicioso. 
Luego volvimos al pueblo de Douz para ver el zocco, el mercado. Ahí nos compramos una maleta porque no nos faltaba espacio. Quizás piensen que fue una estafa o algo parecido o una mala compra pero de hecho no fue así. Obviamente era una imitación de las marcas alemanas, inglesas, chinas y japonesas. Dentro de esto compramos la mejor imitación alemana con ruedas de goma, de las que mejor ruedan. Al cabo de dos meses todavía está entera.
Ese día hacía un calor horroroso y nada más llegar al hotel todos los del grupo se metieron en la piscina incluido nosotras. Era una piscina demasiado profunda para mi. ¡¡Yo bajita y con otitis, vaya una mala combinación!! Estábamos mi hermana, Beatriz y yo. Ella nos estaba enseñando nuevas palabras en portugués y nosotras le ayudamos cuando no sabía pronunciar algo en español. Entonces conocimos a Ana. Una niña de Barcelona que tenía 10 años. Nos hicimos muy amigas también.
Después de secarnos e ir a comer fuimos a las Puertas del Desierto en el mismo pueblo. íbamos a montar en dromedario. Estaban todos los animales en fila tumbados en la fina arena. Algunos llevaban correas en los morros para no morder. Los más osados adelantaron un paso para subir primeros. Nosotros subimos de los últimos.
Me senté encima del animal, justo detrás de la joroba donde había como un pequeño puff con mantas. Dí unas palmadas al pelaje del dromedario. Más que pelo tenía como pelusa por el cuerpo. Cuando lo palmeé una nubecilla de polvo despegó de él. Los hombres que se encargaban de ellos tiraron las cuerdas para que se levantasen, antes de que nosotros tuviésemos tiempo suficiente para acomodarnos mínimamente para no destruir nuestras pobres ingles con el paseo. Y cuando el hombre tiró de la cuerda el dromedario no se levantó primero las patas delanteras y luego las traseras o de manera regular. Nada de eso! El animal levanto sus traseras haciéndome inclinar de tal manera que si no llegaba a agarrarme a una ansa me hubiese caído de bruces en la arena. Y luego levantó la cabeza. Pero lo gracioso es que no es un movimiento suave es una cosa tan brusca que no te da tiempo a reaccionar, mucho.
Íbamos de cuatro en cuatro. Casi pude sentir como las patas del dromedario pisaban la arena del mismísimo Sahara. Pero esta vez lo veíamos desde otro sitio. No parecía ni el mismo. Tenía un lujo; un oasis al lado.
En esta última foto se puede ver lo que antes no pude explicar: la inmensidad del desierto. Es difícil mirar y en km no ver nada. Pero ni un árbol, ni un oasis; nada!
Mientras paseábamos yo me entretenía, a parte de maravillarme con el paisaje, tocando el animal. Hay quien dice que no es cauto, pero como vía que ni se quejaba y ni siquiera se giraba pues le tocaba las orejas. Fue muy divertido cuando el dromedario de mi madre le entró picor por la barriga, y con la pata trasera intentaba rascarse y en vez de a él rascaba a mi madre. Sobretodo cuando mi madre empezó a gritar <<¡Ah! ¿Pero que demonios hace este bicho?¿Qué hace?>> Y ella moviendo las piernas y agarrándose tan fuerte que al día siguiente tuvo la palma de las manos llenas de ampollas.
Eran las 7 o algo por el estilo.
Y ya estábamos regresando después de un paseo de casi una hora. Le dábamos la espalda al sol. Y me giré y vi la puesta de sol, sin una nube, en el desierto de arena más grande de todo el mundo. Fui afortunada de girarme y ver la puesta de sol en el desierto del Sahara. Veía como ese disco rojizo, anaranjado, rosado... con tantísimos colores...! Y lo veía como iba bajando al tiempo que doraba la arena del territorio y como cada vez había menos y menos luz del astro Sol. Cada vez menos hasta que acabó por esconderse detrás de las dunas y se fue al otro lado del mundo. Pero todavía había luz tras la puesta de sol.
Me giré, porque, todo sea dicho andar en un dromedario con la cabeza girada es una postura incomoda. Me giré pensando "Has visto la puesta de sol, no solo eso, la has visto en África, en el Sahara".
Cuando llegamos al hotel nos encontramos con la familia portuguesa de Beatriz. Ellos no querían ir porque ya habían ido en Egipto y no les fascinaban los animales en general. En el bar nos encontramos, mi hermana y yo, con Beatriz, su Madrina y un chico que se llamaba Adriano que no era de su família pero que era de las Islas, como ellas. Hablamos un poco, porque Adriano hablaba de una manera aún peor, si se puede decir así. Peor no, pero más difícil de entender sí. Nos explico que había estado por casi todo Europa y que en total había viajado por 30 y pico países.

Luego volvimos al pueblo de Douz para ver el zocco, el mercado. Ahí nos compramos una maleta porque no nos faltaba espacio. Quizás piensen que fue una estafa o algo parecido o una mala compra pero de hecho no fue así. Obviamente era una imitación de las marcas alemanas, inglesas, chinas y japonesas. Dentro de esto compramos la mejor imitación alemana con ruedas de goma, de las que mejor ruedan. Al cabo de dos meses todavía está entera.
Ese día hacía un calor horroroso y nada más llegar al hotel todos los del grupo se metieron en la piscina incluido nosotras. Era una piscina demasiado profunda para mi. ¡¡Yo bajita y con otitis, vaya una mala combinación!! Estábamos mi hermana, Beatriz y yo. Ella nos estaba enseñando nuevas palabras en portugués y nosotras le ayudamos cuando no sabía pronunciar algo en español. Entonces conocimos a Ana. Una niña de Barcelona que tenía 10 años. Nos hicimos muy amigas también.
Me senté encima del animal, justo detrás de la joroba donde había como un pequeño puff con mantas. Dí unas palmadas al pelaje del dromedario. Más que pelo tenía como pelusa por el cuerpo. Cuando lo palmeé una nubecilla de polvo despegó de él. Los hombres que se encargaban de ellos tiraron las cuerdas para que se levantasen, antes de que nosotros tuviésemos tiempo suficiente para acomodarnos mínimamente para no destruir nuestras pobres ingles con el paseo. Y cuando el hombre tiró de la cuerda el dromedario no se levantó primero las patas delanteras y luego las traseras o de manera regular. Nada de eso! El animal levanto sus traseras haciéndome inclinar de tal manera que si no llegaba a agarrarme a una ansa me hubiese caído de bruces en la arena. Y luego levantó la cabeza. Pero lo gracioso es que no es un movimiento suave es una cosa tan brusca que no te da tiempo a reaccionar, mucho.
Íbamos de cuatro en cuatro. Casi pude sentir como las patas del dromedario pisaban la arena del mismísimo Sahara. Pero esta vez lo veíamos desde otro sitio. No parecía ni el mismo. Tenía un lujo; un oasis al lado.
En esta última foto se puede ver lo que antes no pude explicar: la inmensidad del desierto. Es difícil mirar y en km no ver nada. Pero ni un árbol, ni un oasis; nada!
Mientras paseábamos yo me entretenía, a parte de maravillarme con el paisaje, tocando el animal. Hay quien dice que no es cauto, pero como vía que ni se quejaba y ni siquiera se giraba pues le tocaba las orejas. Fue muy divertido cuando el dromedario de mi madre le entró picor por la barriga, y con la pata trasera intentaba rascarse y en vez de a él rascaba a mi madre. Sobretodo cuando mi madre empezó a gritar <<¡Ah! ¿Pero que demonios hace este bicho?¿Qué hace?>> Y ella moviendo las piernas y agarrándose tan fuerte que al día siguiente tuvo la palma de las manos llenas de ampollas.
Eran las 7 o algo por el estilo.
Y ya estábamos regresando después de un paseo de casi una hora. Le dábamos la espalda al sol. Y me giré y vi la puesta de sol, sin una nube, en el desierto de arena más grande de todo el mundo. Fui afortunada de girarme y ver la puesta de sol en el desierto del Sahara. Veía como ese disco rojizo, anaranjado, rosado... con tantísimos colores...! Y lo veía como iba bajando al tiempo que doraba la arena del territorio y como cada vez había menos y menos luz del astro Sol. Cada vez menos hasta que acabó por esconderse detrás de las dunas y se fue al otro lado del mundo. Pero todavía había luz tras la puesta de sol.
Me giré, porque, todo sea dicho andar en un dromedario con la cabeza girada es una postura incomoda. Me giré pensando "Has visto la puesta de sol, no solo eso, la has visto en África, en el Sahara".
Cuando llegamos al hotel nos encontramos con la familia portuguesa de Beatriz. Ellos no querían ir porque ya habían ido en Egipto y no les fascinaban los animales en general. En el bar nos encontramos, mi hermana y yo, con Beatriz, su Madrina y un chico que se llamaba Adriano que no era de su família pero que era de las Islas, como ellas. Hablamos un poco, porque Adriano hablaba de una manera aún peor, si se puede decir así. Peor no, pero más difícil de entender sí. Nos explico que había estado por casi todo Europa y que en total había viajado por 30 y pico países.

2 de septiembre de 2010
Lunes 19 de Julio de 2010
Después de lo de siempre: levantarnos, comer e ir en bus; fuimos al museo de Kouran. Lamentablemente ya no me acuerdo de lo que hizimos ahí. Luego nos dejaron dar una vuelta por el pueblo. Mi familia yo fuimos a mirar tiendas y al final mi padre compró una maleta para el viaje con ruedas. Pues la suya eran de las que no tenian y como llevabamos muchas cosas nos faltaba espacio. Nos costó como unso 15€/30 dinnares (dt). No os penseis que compramos lo primero que vimos sin pensar en nada ni en la calidad etc... Si que lo hizimos. Claro que no era una maleta de marca, era una imitación. Pero se podria decir que era la mejor marca alemana imitada que habia en el mercado. Conclusión: una buena compra - todavía no se ha roto.
Después de esto fuimos un buen rato por la carretera hasta llegar al lago salado Chott el Djerid en Tozeur. Es un lago sin agua. Antes si habia, ahora todo lo más que hay son charcos de agua salada que curiosamente se ven rojos. Mi padre metio una mano en el agua y por un buen rato tras haberse secado quedaron restos de sal.
Yo hize unas fotos desde el medio de la carretera para que se viese la imensidad, con la que ya estabamos casi familiarizados. Y para que se viese que no venia nadie por la carretera. A un lado también había un montículo de sal con unas escaleras esculpidas en la sal. Nos subimos y nos hizimos unas fotos. Fue todo muy bonito.
Espero tener oportunidad de algun dia poner una foto mia y no de Google.
Luego fuimos al pueblo de Douz donde nos dejaron en el hotel Sahara Douz ****. Esa noche había otra actividad de la compañia. Una cena bereber. Una familia portugesa y nosotros fuimos los únicos que no nos pusimos los trajes bereberes típicos. Todo el mundo lo llevaba y tenia pinta de ser muy caluroso e incomodo.
Cuando llegamos al sitio nos hicieron un show de dos hombres a caballo haciendo toda clase de temeridades. Estuvo más o menso bien. Y fuimos a cenar. En la mesa nos pusimos las dos familias juntas sin querer. La portugesa y nosotros, bueno también vino un matrimono español.
Mi hermana y yo, que tenemos la misma edad conocimos a Beatriz, la chica portugesa que resultó ser de nuestra edad. Empezamos a hablar en español al final de todo de la cena. Ella nos explicó de donde era de Portugal y que nadie le habia enseñado español. Ella de ir a viajes guiados con guias de habla española llego a saber el idoma. Con lo que nos pudimos comunicar. Cuando llegamos al hotel estuvimos mucho rato hablando las tres. Y ella nos enseñaba palabras en portugés. La pronunciación, porque por escrito, claro está no hicimos nada.
De una palabra que me acuerdo y que es mi favorita es : libélula. Se pronuncia "libliña" (liblinya porque en portugés no existe la ñ) No se como se escribe.
Al final nos hicimos amigas y nos dimos los correos electrónicos, facebook y demás. Fue una experiencia muy bonita. Lástima que empecáramos a conocernos justo al final del viaje. En realidad de su viaje. Ella se iba el jueves.
Después de esto fuimos un buen rato por la carretera hasta llegar al lago salado Chott el Djerid en Tozeur. Es un lago sin agua. Antes si habia, ahora todo lo más que hay son charcos de agua salada que curiosamente se ven rojos. Mi padre metio una mano en el agua y por un buen rato tras haberse secado quedaron restos de sal.
Yo hize unas fotos desde el medio de la carretera para que se viese la imensidad, con la que ya estabamos casi familiarizados. Y para que se viese que no venia nadie por la carretera. A un lado también había un montículo de sal con unas escaleras esculpidas en la sal. Nos subimos y nos hizimos unas fotos. Fue todo muy bonito.
Espero tener oportunidad de algun dia poner una foto mia y no de Google.

Luego fuimos al pueblo de Douz donde nos dejaron en el hotel Sahara Douz ****. Esa noche había otra actividad de la compañia. Una cena bereber. Una familia portugesa y nosotros fuimos los únicos que no nos pusimos los trajes bereberes típicos. Todo el mundo lo llevaba y tenia pinta de ser muy caluroso e incomodo.
Cuando llegamos al sitio nos hicieron un show de dos hombres a caballo haciendo toda clase de temeridades. Estuvo más o menso bien. Y fuimos a cenar. En la mesa nos pusimos las dos familias juntas sin querer. La portugesa y nosotros, bueno también vino un matrimono español.
Mi hermana y yo, que tenemos la misma edad conocimos a Beatriz, la chica portugesa que resultó ser de nuestra edad. Empezamos a hablar en español al final de todo de la cena. Ella nos explicó de donde era de Portugal y que nadie le habia enseñado español. Ella de ir a viajes guiados con guias de habla española llego a saber el idoma. Con lo que nos pudimos comunicar. Cuando llegamos al hotel estuvimos mucho rato hablando las tres. Y ella nos enseñaba palabras en portugés. La pronunciación, porque por escrito, claro está no hicimos nada.
De una palabra que me acuerdo y que es mi favorita es : libélula. Se pronuncia "libliña" (liblinya porque en portugés no existe la ñ) No se como se escribe.
Al final nos hicimos amigas y nos dimos los correos electrónicos, facebook y demás. Fue una experiencia muy bonita. Lástima que empecáramos a conocernos justo al final del viaje. En realidad de su viaje. Ella se iba el jueves.

30 de agosto de 2010
Domingo 18 de Julio de 2010
Esa mañana no fue una gran cosa, fuimos a un pueblo llamado Nafta.
Lo que si fue una gran cosa fue la tarde: ibamos en Jeep 4x4.
A las cuatro cojimos los coches. Casi todo el grupo elijio esa actividad, era opcional. Mi família (de 4 personas) y otra chica llegamos un poco despistados y tarde, por lo que afortunadamente nos pusieron en el Jeep "Jefe".
Después de diez minutos de ir por la carretera dejamos de ver tráfico. Y poco a poco el paisaje iba desapareciendo. Primero era un paisaje tipicamente seco: matorrales, rocas y hierba dispersa. Y a medida que ibamos avanzando la cosa más se reducia. Matorrales y rocas. Solo rocas. Ya ni rocas, solo polvo y arena. Era muy raro mirar a ambos lados y no ver nada en kilómetros. Nada. Bueno, como consuelo teniamos a la derecha unas montañas. No más de 2.000 metros de altura.
Luego la carretera giró hacia las montañas y al estar ahí serpenteaba todo el rato. Y sin darnos cuenta apenas tuvimos el Atlas a nuestro lado. El final del Atlas. Pero el Atlas. Imponente cordillera que va desde Marruecos atraviesa Argelia y acaba en Túnez.
Paramos en unos tenderetes al pie de las montañas. De ahí nacia una cascada. La Gran Cascada. A pesar de que nosotros no la llamariamos así comparandola con otras cascadas de la Península.
Volvimos por la misma carretera hasta llegar a Chübika. Un hombre que se hacía llamar "bereber" nos guio. Digo eso porque ya no quedan bereberes. Son descendientes lejanos de la antigua tribu. Ahora ya no existen.
Subimos a un pequeño monte por una escala escarpada. Fatigaba tanto que una chica se desmayó por la calor y el cansancio. Y lo que vimos al llegar ahí arriba era alucinante.
La palabra inglesa breathtaking describe a la perfección nuestra reacción. Nos cortó la respiración. ¿Saben el vacío del que les hablé que teniamos a ambos lados de la carretera? Peor; más acentuado. Porque desde ahí arriba podiamos ver ese vacío. Esa nada. Cuesta de describir si nunca se ha visto. Porque en España eso no se ve. Siempre hay algo con que llenar la vista. Un arbol, un pueblo a lo lejos, coches, edificios... Ahí: nada más que rocas. Veíamos como en muchísimos km no habia nada ni nadie. Si te perdias allí nadie te iba a encontrar ni por casualidad.
Bajamos y volvimos al todoterreno y conducimos un poco más. Y de repente giramos a la izquierda saliendonos de la carretera. Nos fuimos hacía el desierto del Sahara. El mayor desierto del mundo. Corrimos a gran velocidad esquivando los baches. Incluso pudimos hacer carreras entre nosotros al no haber ningún obstáculo. Fue muy divertido.
Y de repente vimos dunas. Es extraño que siempre viesemos las cosas de repente. Normalmente veias algunas cosas a lo lejos, pero te girabas un momento y ahí estaba.
Dunas; las dunas del Sahara. Y subimos por ellas. Subimos a una muy alta y se nos caló el coche. Después de volver a arrancar bajamos superdeprisa por el otro lado. Pareciamos niños pequeños disfrutando de la naturaleza salvaje, sin modificar (y a decir verdad) muerta.
Paramos para aquellos que querian hacer fotos: todos. Un chico se rebolcó por la duna mientras su novia le hacia fotos.

Volvimos a subir y fuimos al decorado de la película Stars Wars. Un pueblo hecho por los creadores de la pelicula para ambientar la poblacion de Tatooine. Fue muy bonito. Pero efímero.
No estuvimos más de 10 minutos. Aun que si tuvimos tiempo de poner arena como recuerdo en una botella de agua.
Cuando subimos al coche por última vez para regresar se estaba haciendo de noche. Fue una verdadera lástima que ese día estuviero nublado, hubiesemos podido ver una de esas imagenes míticas: el atardecer en el desierto. Una cosa impresionante. Pues eso, que nos fumios. Pero en el desierto de noche con solo la luz de los faros era un poco "acojonante". Lo que si fue gracioso fue que nos encontramos con dromedarios en medio del camino. Y no se asustaron para nada.
*NOTA: No hay camellos en Túnez ni en toda África. Es un error muy común. Mucha gente dice camello. Los camellos són de ásia.
Y volvimos a Kouran para dormir en el hotel Palmyr.
Lo que si fue una gran cosa fue la tarde: ibamos en Jeep 4x4.
A las cuatro cojimos los coches. Casi todo el grupo elijio esa actividad, era opcional. Mi família (de 4 personas) y otra chica llegamos un poco despistados y tarde, por lo que afortunadamente nos pusieron en el Jeep "Jefe".
Después de diez minutos de ir por la carretera dejamos de ver tráfico. Y poco a poco el paisaje iba desapareciendo. Primero era un paisaje tipicamente seco: matorrales, rocas y hierba dispersa. Y a medida que ibamos avanzando la cosa más se reducia. Matorrales y rocas. Solo rocas. Ya ni rocas, solo polvo y arena. Era muy raro mirar a ambos lados y no ver nada en kilómetros. Nada. Bueno, como consuelo teniamos a la derecha unas montañas. No más de 2.000 metros de altura.
Luego la carretera giró hacia las montañas y al estar ahí serpenteaba todo el rato. Y sin darnos cuenta apenas tuvimos el Atlas a nuestro lado. El final del Atlas. Pero el Atlas. Imponente cordillera que va desde Marruecos atraviesa Argelia y acaba en Túnez.
Paramos en unos tenderetes al pie de las montañas. De ahí nacia una cascada. La Gran Cascada. A pesar de que nosotros no la llamariamos así comparandola con otras cascadas de la Península.
Volvimos por la misma carretera hasta llegar a Chübika. Un hombre que se hacía llamar "bereber" nos guio. Digo eso porque ya no quedan bereberes. Son descendientes lejanos de la antigua tribu. Ahora ya no existen.
Subimos a un pequeño monte por una escala escarpada. Fatigaba tanto que una chica se desmayó por la calor y el cansancio. Y lo que vimos al llegar ahí arriba era alucinante.
La palabra inglesa breathtaking describe a la perfección nuestra reacción. Nos cortó la respiración. ¿Saben el vacío del que les hablé que teniamos a ambos lados de la carretera? Peor; más acentuado. Porque desde ahí arriba podiamos ver ese vacío. Esa nada. Cuesta de describir si nunca se ha visto. Porque en España eso no se ve. Siempre hay algo con que llenar la vista. Un arbol, un pueblo a lo lejos, coches, edificios... Ahí: nada más que rocas. Veíamos como en muchísimos km no habia nada ni nadie. Si te perdias allí nadie te iba a encontrar ni por casualidad.
Bajamos y volvimos al todoterreno y conducimos un poco más. Y de repente giramos a la izquierda saliendonos de la carretera. Nos fuimos hacía el desierto del Sahara. El mayor desierto del mundo. Corrimos a gran velocidad esquivando los baches. Incluso pudimos hacer carreras entre nosotros al no haber ningún obstáculo. Fue muy divertido.
Y de repente vimos dunas. Es extraño que siempre viesemos las cosas de repente. Normalmente veias algunas cosas a lo lejos, pero te girabas un momento y ahí estaba.
Dunas; las dunas del Sahara. Y subimos por ellas. Subimos a una muy alta y se nos caló el coche. Después de volver a arrancar bajamos superdeprisa por el otro lado. Pareciamos niños pequeños disfrutando de la naturaleza salvaje, sin modificar (y a decir verdad) muerta.
Paramos para aquellos que querian hacer fotos: todos. Un chico se rebolcó por la duna mientras su novia le hacia fotos.

Volvimos a subir y fuimos al decorado de la película Stars Wars. Un pueblo hecho por los creadores de la pelicula para ambientar la poblacion de Tatooine. Fue muy bonito. Pero efímero.
No estuvimos más de 10 minutos. Aun que si tuvimos tiempo de poner arena como recuerdo en una botella de agua.
Cuando subimos al coche por última vez para regresar se estaba haciendo de noche. Fue una verdadera lástima que ese día estuviero nublado, hubiesemos podido ver una de esas imagenes míticas: el atardecer en el desierto. Una cosa impresionante. Pues eso, que nos fumios. Pero en el desierto de noche con solo la luz de los faros era un poco "acojonante". Lo que si fue gracioso fue que nos encontramos con dromedarios en medio del camino. Y no se asustaron para nada.
*NOTA: No hay camellos en Túnez ni en toda África. Es un error muy común. Mucha gente dice camello. Los camellos són de ásia.
Y volvimos a Kouran para dormir en el hotel Palmyr.

17 de agosto de 2010
Sábado 17 de Julio de 2010
La noche anterior, pese a no sostenerme en pie del sueño, puse el despertador del móvil.
A las cinco i media sonó. Me levanté sin hacer caso de mi cuerpo que me ordenaba quedarme en cama. Desperté a mi hermana que como siempre, nunca oía nada cuando dormía. Poco despúes sonó el telefono de la habitación. Era el servicio despertador.
Un poco zombies llegamos a la habitación de nuestros padres.
Luego, juntos fuimos a desayunar. Era un comedor enorme, con techos altos y con ventanas al estilo del salón; grandiosas. Era una sala luminosa con muchas mesas y más comida. He de admitir que esa mañana a las seis de la madrugada no estaba para innovar ni para probar cosas nuevas ni típicas. Así pues me tomé un cruasán con leche y cacao.
Cuando nos encontramos con el resto del grupo con las maletas al lado del autobús y vimos sus caras, supimos que no eramos los únicos, como era de esperar. Jóvenes y viejos tenían los ojos un poco cerrados, con cara de sueño y poco habladores.
No se cuantas horas duró el viaje hasta el Mausoleo de un compañero del profeta Mahoma. Nosotros dormíamos. Por suerte el paisaje era un poco monótono y mediterraneo, así que no nos perdimos nada.
Siento no guardar muchos detalles del mausoleo, solo sé que había unos grandes depósitos que subministraban muchos pueblos de alrededor.
Luego fuimos a una mezquita. Eran ya las diez y estábamos en el patio de la mezquita. Y el sol nos daba de lleno. Ahí a partir de las diez es como si fueran las doce o la una en España. Con la diferencia de que es peor. Solo tiene una cosa a favor. El clima es seco.
Mohamed, el guia nos dio unas explicaciones como todas las que nos iba a dar: claras, excelentes y de vez en cuanto acompañadas de una broma o dos.
Cerca de ahí había un cementerio. Pasamos al lado de este. Era una pequeña extensión de lápidas blancas como la tiza. Incluso daba la sensación de que la textura de la piedra iba a ser de tiza.
El blanco, según los islamistas, repele a los malos espíritus.
Al otro lado del cementerio había una tienda de alfombras manufacturadas de (eso nos dijeron) primera calidad con la etiqueta del gobierno que lo confirmaba. O sea que al menos eran fiables.
El vendedor nos llevó a una antesala donde había dos mujeres trabajando independientemente en dos telares con dos técnicas diferentes. En la sala que venia a continuación había muchos bancos azules que hacían un cuadrado. En medio no había nada. Y ahí el hombre empezaba a extender las alfombras explicando el tejido usado, la técnica y el número de nudos por m2. Pero cuando alguien le preguntaba el precio contestaba en nudos por metro cuadrado.
Al final solo una persona compró una alfombra. Creo que le costo más de quinientos euros. Pero lo creo justo pues esas mujeres habían trabajado casi medio año para hacer solo una alfombra.
Después de eso el autobús nos llevo a un mercado, un zocco. El mercado se encontraba dentro de una muralla, la medina, la parte antigua del pueblo. Todo normal hasta que mi madre decidió pararse a mirar una parada. A mi madre le gusta, solo, mirar. Pero a eso a los vendedores no les gusta tanto. Por eso los vendedores empezaban a ofrecerle cosas y a decir el precio hasta la saciedad: un dinnar, dos dinnares... o lo que el objeto valiese. Normalmente no valía más de 3 o 4 dinnares si eran objetos "corrientes". Pero mi madre les decía educadamente: "no, gracias" extrañamente no la dejaban en paz. Al resto de la familia casi ni le hablaban, quizás porque mi madre era un blanco fácil.
Después de salir del mercado emprendimos un viaje de cuatro horas hasta Kauran donde estaba el hotel donde íbamos a pasar dos noches. Durante el viaje el paisaje cambió. Dejó de ser mediterraneo para ahora ser seco con palmeras y algún que otro terreno con matorrales y un poco de piedras.
Cuando llegamos la mayoría de la gente, mi hermana y yo incluidas, fue a la piscina para desentumedecerse después de tan largo viaje con solo una parada de cinco minutos para ir al baño.
A las cinco i media sonó. Me levanté sin hacer caso de mi cuerpo que me ordenaba quedarme en cama. Desperté a mi hermana que como siempre, nunca oía nada cuando dormía. Poco despúes sonó el telefono de la habitación. Era el servicio despertador.
Un poco zombies llegamos a la habitación de nuestros padres.
Luego, juntos fuimos a desayunar. Era un comedor enorme, con techos altos y con ventanas al estilo del salón; grandiosas. Era una sala luminosa con muchas mesas y más comida. He de admitir que esa mañana a las seis de la madrugada no estaba para innovar ni para probar cosas nuevas ni típicas. Así pues me tomé un cruasán con leche y cacao.
Cuando nos encontramos con el resto del grupo con las maletas al lado del autobús y vimos sus caras, supimos que no eramos los únicos, como era de esperar. Jóvenes y viejos tenían los ojos un poco cerrados, con cara de sueño y poco habladores.
No se cuantas horas duró el viaje hasta el Mausoleo de un compañero del profeta Mahoma. Nosotros dormíamos. Por suerte el paisaje era un poco monótono y mediterraneo, así que no nos perdimos nada.
Siento no guardar muchos detalles del mausoleo, solo sé que había unos grandes depósitos que subministraban muchos pueblos de alrededor.
Luego fuimos a una mezquita. Eran ya las diez y estábamos en el patio de la mezquita. Y el sol nos daba de lleno. Ahí a partir de las diez es como si fueran las doce o la una en España. Con la diferencia de que es peor. Solo tiene una cosa a favor. El clima es seco.
Mohamed, el guia nos dio unas explicaciones como todas las que nos iba a dar: claras, excelentes y de vez en cuanto acompañadas de una broma o dos.
Cerca de ahí había un cementerio. Pasamos al lado de este. Era una pequeña extensión de lápidas blancas como la tiza. Incluso daba la sensación de que la textura de la piedra iba a ser de tiza.
El blanco, según los islamistas, repele a los malos espíritus.
Al otro lado del cementerio había una tienda de alfombras manufacturadas de (eso nos dijeron) primera calidad con la etiqueta del gobierno que lo confirmaba. O sea que al menos eran fiables.
El vendedor nos llevó a una antesala donde había dos mujeres trabajando independientemente en dos telares con dos técnicas diferentes. En la sala que venia a continuación había muchos bancos azules que hacían un cuadrado. En medio no había nada. Y ahí el hombre empezaba a extender las alfombras explicando el tejido usado, la técnica y el número de nudos por m2. Pero cuando alguien le preguntaba el precio contestaba en nudos por metro cuadrado.
Al final solo una persona compró una alfombra. Creo que le costo más de quinientos euros. Pero lo creo justo pues esas mujeres habían trabajado casi medio año para hacer solo una alfombra.
Después de eso el autobús nos llevo a un mercado, un zocco. El mercado se encontraba dentro de una muralla, la medina, la parte antigua del pueblo. Todo normal hasta que mi madre decidió pararse a mirar una parada. A mi madre le gusta, solo, mirar. Pero a eso a los vendedores no les gusta tanto. Por eso los vendedores empezaban a ofrecerle cosas y a decir el precio hasta la saciedad: un dinnar, dos dinnares... o lo que el objeto valiese. Normalmente no valía más de 3 o 4 dinnares si eran objetos "corrientes". Pero mi madre les decía educadamente: "no, gracias" extrañamente no la dejaban en paz. Al resto de la familia casi ni le hablaban, quizás porque mi madre era un blanco fácil.
Después de salir del mercado emprendimos un viaje de cuatro horas hasta Kauran donde estaba el hotel donde íbamos a pasar dos noches. Durante el viaje el paisaje cambió. Dejó de ser mediterraneo para ahora ser seco con palmeras y algún que otro terreno con matorrales y un poco de piedras.
Cuando llegamos la mayoría de la gente, mi hermana y yo incluidas, fue a la piscina para desentumedecerse después de tan largo viaje con solo una parada de cinco minutos para ir al baño.

10 de agosto de 2010
Viernes 16 de Julio de 2010
Ese viernes era el día en que mi familia y yo nos íbamos de vacaciones.
El vuelo salía a las nueve, pero al tratarse de un viaje internacional teníamos que estar en el aeropuerto dos horas antes. Hasta aquí, todo según lo planeado. Pero está comprobado que nada sale como se ha planeado. Hubo un retraso de dos horas y media. Salimos a las once y media. En el avión nos dieron comida, suponemos que era típica o a medio camino, no de muy buena calidad.
Llegamos a la una. Después de que el guía nos dijera que nos esperaba el autobús a fuera, encontramos a unos hombres que nos acompañaron hasta el autobús, cargando nuestras maletas y obsequiandonos con unas flores blancas. Nosotros ingenuos creíamos que era gente de la agencia que habíamos contratado pero era gente que iba por libre aprovechándose de la ignorancia de los turistas. Al final tuvimos que pagarles. Pero como nadie había hecho el cambio de moneda (€-dinnar) pagamos en euros sin saber si nos devolvian correctamente y con la moneda adequada.
Subimos al autocar y cuando subió el guía se presento con una broma.
"Hola, soy y seré vuestro guía durante esta semana y mi nombre es el más extraño del mundo árabe: Mohamed"
Siempre digo que es mejor que sea bromista pero al mismo tiempo educado que no que sea rígido y callado menos en las explicaciones.
Empezó bien, pero no acabó del mismo modo. Nos dijo que a las cinco nos despertarían y que a las seis salíamos del hotel. O sea que solo estuvimos tres horas durmiendo. De cuatro que hubiesemos podido dormir si el hotel no hubiese estado tan lejos ni los recepcionistas nos obligasen a rellenar un papel con nombre, apellidos... y mucha más información por demás inútil. Como por ejemplo la fecha de expedición del D.N.I o pasaporte.
Información que pedían para archivar y ni tan solo mirar si era verídica o falsificada.
El vuelo salía a las nueve, pero al tratarse de un viaje internacional teníamos que estar en el aeropuerto dos horas antes. Hasta aquí, todo según lo planeado. Pero está comprobado que nada sale como se ha planeado. Hubo un retraso de dos horas y media. Salimos a las once y media. En el avión nos dieron comida, suponemos que era típica o a medio camino, no de muy buena calidad.
Llegamos a la una. Después de que el guía nos dijera que nos esperaba el autobús a fuera, encontramos a unos hombres que nos acompañaron hasta el autobús, cargando nuestras maletas y obsequiandonos con unas flores blancas. Nosotros ingenuos creíamos que era gente de la agencia que habíamos contratado pero era gente que iba por libre aprovechándose de la ignorancia de los turistas. Al final tuvimos que pagarles. Pero como nadie había hecho el cambio de moneda (€-dinnar) pagamos en euros sin saber si nos devolvian correctamente y con la moneda adequada.
Subimos al autocar y cuando subió el guía se presento con una broma.
"Hola, soy y seré vuestro guía durante esta semana y mi nombre es el más extraño del mundo árabe: Mohamed"
Siempre digo que es mejor que sea bromista pero al mismo tiempo educado que no que sea rígido y callado menos en las explicaciones.
Empezó bien, pero no acabó del mismo modo. Nos dijo que a las cinco nos despertarían y que a las seis salíamos del hotel. O sea que solo estuvimos tres horas durmiendo. De cuatro que hubiesemos podido dormir si el hotel no hubiese estado tan lejos ni los recepcionistas nos obligasen a rellenar un papel con nombre, apellidos... y mucha más información por demás inútil. Como por ejemplo la fecha de expedición del D.N.I o pasaporte.
Información que pedían para archivar y ni tan solo mirar si era verídica o falsificada.

15 de julio de 2010
Vacaciones en Túnez
durante una semana no voy a poder hacer nada en este blog. Pues me voy de vacaciones a Túnez.
Tengo entendido que será un viaje guiado, y que parte de la semana haremos una ruta de los oasis y que no estaremos más de dos días en el mismo hotel.
Lo bueno de ese país es que el clima es moderado gracias a la influencia del mar a pesar de estar al lado del desierto más famoso del mundo: el desierto del Sahara.

Puesto a que voy de vacaciones estaré abierta a todas las posibilidades y a cualquier cosa, buena, que se me presente. Por ejemplo, la comida.
He leído que una de las salsas más representativas es la harissa, salsa que está hecha de pimientos molidos, con ajos y especias y que se unta en pan para abrir el apetito.
También está el cassecroufe, un pan blanco árabe relleno de harissa, aceitunas verdes y negras, alcaparras, atún y lechuga. Aun que esto último no me apetece mucho.
Hay muchas otras cosas en cuanto a la gastronomía, pero no vamos a mencionarlos todos. Si les interesa aquí está el link.
Se, que la foto que he puesto del oasis es de Google. Cuando vuelva intentaré poner algunas fotos hechas por mí. Y ya les explicaré algunas cosas del viaje. Estoy segura de que a mi llegada os lo recomendaré.
Deseadme suerte.

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