7 de diciembre de 2010

Viernes 15 de Octubre de 2010

Mi prima y yo nos levantamos a eso de las ocho para ir a buscar a mi padre. Cogimos el tren y en cinco minutos estuvimos en el aeropuerto. Pero pasó un poco más antes de que viésemos a mi padre. Iba cargado con una maleta y dos ensaïmadas. Por supuesto mi prima se ofreció, amablemente, a llevarle los dos deliciosos paquetes.
Cuando llegamos al apartamento, y después de los respectivos saludos, acomodaron a mi padre en el sofá para que durmiese un  poco. Casi no había pegado ojo en toda la noche. Nos explico que se fue a Plaça Catalunya a dar un paseo, normal, el pobre hombre debía de estar desquiciado ante la idea de pasear, comer y dormir toda la noche en la terminal de un aeropuerto. Así que se fue a a ciudad, cenó de un bocata y regresó para echarse a dormir un poco y luego embarcar a las seis de la madrugada.
Al cabo de dos horas durmiendo decidí llevar a mi padre a dar una vuelta y fuimos al Vondelpark, el parque más céntrico de Amsterdam. Que conecta unos cuantos barrios con el Centrum. Antes siquiera de llegar empezó a llover yo que llevaba gorro casi ni me inmuté pero suerte que llevaba paraguas para mi padre, que él no tenía nada. No llevábamos ni diez minutos andando por el parque que mi padre se puso pesado para que volviésemos al piso. Y lo hicimos, quedándome con ganas de ver más. Poco sabía yo que ese lugar sería el que más me conocería de toda la capital holandesa.
Abriendo la puerta nos dio la bienvenida el olorcillo de pollo que mi tía cocinaba. John trabajaba en su estudio con otro hombre así que decidimos pasar de largo y no molestar. Empezamos a comer y Pili nos dijo que en terminar se iría al aeropuerto con destino Guatemala, y que luego iría a El Salvador.
No llevábamos mucho rato comiendo que los hombres de negocios vinieron y el desconocido fue invitado a sentarse y comer con nosotros. Se sentó a mi lado, y a decir verdad me intimidó un poco. De primero solo hablaba holandés con Pili y John en holandés. Pero cuando estos dos se fueron al aeropuerto dejó de hablar. Mis tíos se pusieron a hablarle, a lo que él contestaba con cara de no entender ni una palabra. Y entonces empecé a traducirselo  todo en mi inglés de nivel medio. Por suerte pudimos entendernos bastante bien con ayuda de ademanes y definiciones para substituir las palabras que ninguno de los dos sabíamos.
Finalizadas las preguntas de mis familiares tuvimos una agradable conversación acerca de varios temas. Como por ejemplo los trabajos, los idiomas, nuestros respectivos países...
Luego volvió a su trabajo. Mis tíos se pusieron a leer, los niños a dormir y mi padre también. No me acuerdo de lo que ice pero desde luego que no debe tener más importancia.
Más o menos a las ocho John y yo fuimos a ver si encontrábamos una cama inchable. Cuando estábamos en el coche intentamos tener algunas conversaciones en inglés. Pero como siempre eran muy triviales y poca cosa. Hablábamos del clima (lluvioso en ese momento), de Holanda y de España...
Con poca suerte volvimos con las manos vacías pero con los abrigos mojados.
Sin preocuparnos mucho cenamos y vimos un documental acerca de las cuevas. Mi padre y yo dormimos ambos en el sofá.

3 pequeñeces ♥:

Anónimo dijo...

Esta muy bien saber de un día que no sea el mío! Y además interesante...
Me hubiese gustado participar esa conversación agradable, tiene pinta de que fue interesante.

P.D: encantada de volver a leerte, después de tanto tiempo XD!

Anónimo dijo...

Seguro que conversar con gente que ni siquiera habla tu mismo idioma fue muy interesante. Aprovecha esas oportunidades, porque son únicas.
Me gusta el nuevo diseño de tu blog.
Un beso.

Pía Baroja dijo...

Seguro que de tanto conversar subió tu nivel de inglés. Me encanta saber poco a poco más detalladamente de tu viaje :)
Besos.

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