Ese día mis tios se iban de vuelta a España. Nosotros todavía no. Justo ese día el mayor de los niós tenía fiestaen la escuela y sus padres trabajaban y sus abuelos se habían ido. Entonces ¿quien hizo de canguro? Nosotros.
Obviamente no podimos dar un no por respuesta tras su acogida en su casa y habernos dado de todo y pagado los billetes de avión.
Me fastidió mucho porqué lo tenía todo organizado al detalle, lo que comeríamos, donde iríamos... Todos los otros días que no había niños que cuidar ibamos de improvisación en improvisación. ¡Para un día organizado que tenemos y se viene abajo!
Cuando mi padre no usaba el ordenador le ponía dibujos animados en YouTube para que estuviese entretenido. Pero mi padre tenía que trabajar y entonces él jugaba solito. Me dio lástima verlo jugar sin su hermano, con el que podría estar horas jugando. Tampoco pude evitar comparar mi infancia con la suya. Tengo los vagos recuerdos de una chiquilla feliz jugando con su primo a falta de una hermana con la edad adecuada para pasar el rato. Mi primo y yo no precisábamos elctrónica para divertirnos. Quizás una película de Disney por la tarde y ya estaba. Pero jamás toda la mañana o tarde. Nosotros nos valiamos con la sola idea de pensar que eramos animalitos salvajes y mil cosas por el estilo. E incluso cuando estaba sola, con los playmobils ya me bastaba. Y él no. Ni solo ni con compañía. Porque no os penseis que cuando estaba con su hermanito solo jugaban. ¡Que va! Si había dibujitos en la pantalla mejor que mejor.
Entonces se acercó la hora de comer y mi padre y yo fuimos a cocinar. Pero nos encontramos con un pequeño gran dilema.¿Que le cocinas a un niño pequeño? Yo, que nunca he preparado nada no tenía ni la más remota idea, y mi padre como que cuando yo era niña me daba comida y fruta triturada, tampoco la tenía. Vimos que mi tía había dejado puré hecho pero como el niño no lo quería le preguntamos que prefería y nos contestó que papilla. Segundo pequeño gran dilema: ¡No sabíamoscomo preparar la dichosa papilla!
Tampoco podíamos prepararla siguiendo las instrucciones del dorso del paquete porque estaba en holandés, y para colmo el no quería esa; él quería la papilla española. Ni sabía que podía haber una papilla holandesa y una española...
Desesperada, tras fracasar con un intento de papilla, llamé a su padre que me dijo que le diera el puré tanto si quería como si no. No quiso pero le sobornamos con un actimel con la condición de que tenía que acabarselo todo. Y tuvo su efecto.
Después de comer mi padre fue a trabajar y el chico me pidió que le leyera. Al principio pensé: "Genial porqué me gusta leer". Pero luego que no es lo mismo leer para uno mismo que para un niño. Creo que a pesar de esto me fue bastante bien porque me entendió y yo fui capaz de reducir la velocidad, adornar y modificar algunos apartados.
Y finalmente terminó el día conmio tranquila tras la llegada de su padre.
Ese día no vimos ningún documental y preparamos la maleta para el día siguiente

7 pequeñeces ♥:
Quizá no fue el mejor día, pero seguro que te lo pasaste bien. A veces que la organización cambie, aunque fastidia, puede ser bueno.
Un beso, preciosa entrada.
Normalmente cuando nuestros planes se derrumban, nos enfadamos; o al menos a mi me pasa, porqué es una cosa que de verdad que cabrea mucho. Porque me hago a la idea y...
Pero bueno, creo que al final resultó un día entretenido ;)
amo tu blog, te sigo... si qeres pasa por el mio besos
Qué mala pata! Pero al final parece que fue mejor, tuvo que ser muy agobiante que no quisiera el puré.
Esa infancia tuya fue como la mía. Y como la mayoría de nuestras edades. No me explico cómo pueden ser ahora los niños tan caprichosos y necesitados de tanta tecnología.
Me gusta la nueva imagen del blog.
Besos!
Me estaba pasando por segunda vez en el día y he visto el cambio... me gusta mucho! Creo que el fondo oscuro en este blog queda muy bien.
Besos estelares =)
¿Sabes? Yo también jugaba mucho con mi prima cuando éramos pequeños. Siempre nos entendíamos muy bien y nuestra pequeña diferencia de edad nunca fue un obstáculo.
Cuidar a niños es tan agotador como divertido. Cada vez que mis sobrinas se quedan en casa a comer... termino amándolas y odiándolas un poquito más al mismo tiempo. Son geniales.
No todo puede ser siempre como la planeamos.
Saludos!
Deja un comentario