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7 de diciembre de 2011
Las estrellas si saben sonreír
Las cosas han cambiado. Tengo la deliciosa impresión de que todas para bien. Mi cuerpo ha dejado atrás la piel infantil, el espejo me confirma que las curvas de mujer son ahora mías completamente. Mi mente da prioridad a asuntos distintos, los cuáles en una edad de inocencia ni siquiera sabía de su existencia. Mi personalidad también ha sufrido variaciones. Me gustaría decir que he madurado. Yo creo que lo podríamos llamar así. Al fin y al cabo de eso se trata la adolescencia. De madurar, de volverse adulto. Aunque visto como me he comportado esta noche, aún disto mucho de la madurez, y no quiero salvar la distancia que nos separa.
He reído como hacía tiempo que no reía; hemos intercambiado confidencias; hemos compartido miedos, deseos, experiencias, anécdotas y muchísimas cosas más que alargarían el etcétera una barbaridad. Con ella no he tenido que fingir nada en absoluto. Mis carcajadas se unían con las suyas y resonaban claras por la habitación. Luego cuando el mantel nocturno nos ha cubierto hemos temblado juntas mientras nos abrazábamos para darnos calor y amistad. Cuando la tontería nos ha subido a la cabeza nos hemos columpiado hasta que nuestros pies han tocado las estrellas al mismo tiempo que nuestra cabeza no paraba de rodar. Nos hemos vuelto abrazar, a saltar emocionadas por el hecho de estar en excelente compañía y cogidas de las manos hemos dado vueltas incansables dependiendo nuestro equilibrio de nuestra unión. El equilibrio aún continúa.
Ella es mi estrella.

16 de noviembre de 2011
La velada más triste de mi vida
Hago una pregunta retórica a la vida: ¿Puedes ir a peor? Por desgracia mía se lo toma como un reto y decide fastidiarme, si cabe más aún, el día por completo. Lo que al principio parecía un día lluvioso de noviembre se ha metamorfoseado en un día en que las lágrimas caen libremente y con tal fuerza que te corroen la garganta y te enrojecen todo tu rostro crispado por la tristeza.
Cuando el sol estaba alto iluminaba una bella amistad sin embargo la luz de la luna se reflejaba en un charco de agua que salía de mis ojos irritados. Cada sollozo significaba la represión de una avalancha de sentimientos que desesperaban por salir. Cada gotita que resbalaba por mi tez concentraba en su seno un millar de todas mis penas y una pizca de mis alegrías. Las penas salían a borbollones pero cada bocanada de aire hacía que se multiplicaran incansablemente como una colonia de virus que se extiende por el cuerpo paralizando tu mente razonable. Las alegrías también escapaban de mi cuerpo. Iban deprisa a mezclarse de tal manera con las tristezas que me era imposible filtrarlas.
Y ahí me encontraba yo. Metida bajo el edredón abrigada por todas mis esperanzas rotas, por todos los recuerdos que me susurraban al oído un agrio adiós. Maldiciendo cada misera parte de mi yo por ser la culpable de lo sucedido y al mismo tiempo la indefensa víctima. Quería expresar todas mis emociones y con tanta ansia que solo conseguía que mis palabras fuesen malinterpretadas.
Ahora vuelvo a estar bajo la colcha, pero no me rodean las mismas cosas. Aún tengo el mal sabor de boca y la garganta reseca después de llorar la velada entera, pero ahora voy a sonreír a la oscuridad mientras me acompañe. Cierto que las cosas no son como eran antes. He roto una parte de una amistad de cerámica y he conseguido arreglarla, desgraciadamente se pueden ver todas las fisuras y se van a quedar ahí para siempre. Aún no he descubierto como las cosas han vuelto a su lugar; lo importante es que lo han hecho. Quizás fuesen las lágrimas que las arrastraron corriente abajo conduciéndolas a su lugar. Quien sabe...
Y ahí me encontraba yo. Metida bajo el edredón abrigada por todas mis esperanzas rotas, por todos los recuerdos que me susurraban al oído un agrio adiós. Maldiciendo cada misera parte de mi yo por ser la culpable de lo sucedido y al mismo tiempo la indefensa víctima. Quería expresar todas mis emociones y con tanta ansia que solo conseguía que mis palabras fuesen malinterpretadas.
Ahora vuelvo a estar bajo la colcha, pero no me rodean las mismas cosas. Aún tengo el mal sabor de boca y la garganta reseca después de llorar la velada entera, pero ahora voy a sonreír a la oscuridad mientras me acompañe. Cierto que las cosas no son como eran antes. He roto una parte de una amistad de cerámica y he conseguido arreglarla, desgraciadamente se pueden ver todas las fisuras y se van a quedar ahí para siempre. Aún no he descubierto como las cosas han vuelto a su lugar; lo importante es que lo han hecho. Quizás fuesen las lágrimas que las arrastraron corriente abajo conduciéndolas a su lugar. Quien sabe...

11 de octubre de 2011
No te subas nunca
Jamás en mi vida llorar me había resultado más amargo.Ni las lagrimas han corroído sobremanera mi mente ni tampoco la pena por la cuál he llorado ha sido más extraordinaria que nunca. De hecho, ha sido lo mismo de siempre. Esos bajones que me pillan desprevenida, como cuando una ráfaga de viento se cuela por debajo de tu ropa y un desagradable escalofrío recorre todo tu ser. Si ha sido más arduo ha sido por el mero hecho de compartirlo. Lo he compartido con él. Ese por el que albergaba incómodos sentimientos, falsos como espejismos. Si que fui una tonta. Y creía que la cosa no podía ir a más. Cuán equivocada estaba, y estoy.
Llorar delante de una pantalla es bastante patético. ¿Lo es más cuando hay, lo que llamamos, un amigo detrás enviándome virtualmente palabras con sentido aparente que pretenden animarme, aunque sea temporalmente? Soy más ingenua, de eso no cabe duda alguna. ¿Quién es tan necio de creer que con un par de días nace una amistad? Hablamos de una amistad con mayúsculas. Nadie, solo yo, esta yo.
Yo que soy un fardo de emociones y sentimientos que se enredan como los hilos de la lana, que en un principio lejano desconocido estaba todo ordenado. Pero ahora hay un desorden monumental en mi cabeza. Lloro y una montaña rusa me transporta por toda mi mente. Descubriéndome todos los recovecos oscuros que ni yo conocía. Las palabras de él, mi amigo, que luego no se acuerda de contestarme o que lo hace escuetamente, sus palabras aparentemente bañadas en luz me animan, pero durante unos pocos segundos. Hasta la nueva bajada de la atracción donde no dejo de cuestionarlo todo. Sobretodo su amistad.

9 de octubre de 2011
No puede estar pasando
¿Por qué diablos tengo que querer mientras paseamos que nuestras manos se rocen? O ¿con que finalidad se me aparecen instantes en que nuestras caras están peligrosamente y tan deseablemente cerca?
Mejor olvidamos todos esos porqués que probablemente me provocarían insomnio durante veladas enteras. No, gracias. Esto no puede ni debe asemejarse a ningún sentimiento de esa clase. En nuestra amistad no hay cabida para atracción, deseo, ternura, amor, besos, caricias. No me queda más remedio que decirme: Cierra los ojos y olvidale. Todos los segundos que no lo recuerdes serán segundos carentes de todo lo prohibido. Pero entonces el me habla y abro los ojos desmesuradamente. Soy una tonta rematada.

20 de marzo de 2011
Acéptalo
-Que opinas?
-Pues que es una cosa muy rara
-Pero no mala.
-No se que decirte. No estoy seguro de esto. Es tan impreciso, tan lejano, no es ni real.
-Quizás no lo sea para ti. Pero para mi es tan real que casi puedo palparlo con mis manos.
-Sin embargo no puedes. He aquí el problema. No es de verdad. No lo es.
-¿Por que te empeñas en no entenderlo?¿No puedes siquiera comprenderme?
-Yo solo llego hasta donde alcanzan mis ojos.
-¡Entonces cuántas cosas debes haberte perdido! Te compadezco. Jamás sabrás lo que es sentir, si lo único verdadero es aquello que puedes ver.
-No me importa lo que digas. Sabes que tengo razón. Lo vuestro no es bueno.
-¿Te acuerdas ese sábado que estaba tan feliz?¿Esa noche que saltaba de alegría y ni siquiera tu pudiste borrar esa sonrisa de mi cara?
-Si.
-Había hablado con ellas.
-No te discuto que te haga feliz, pero sigue sin ser bueno. Algún día la cosa acabará y tu te irás con una herida.
-¡¡Bueno, bueno, bueno!! No paras de usar esa palabra. ¿A caso sabes tu lo que es bueno?¿Tienes el poder para decidir lo que está bien y lo que no? No es malo. No lo es. Más mala es nuestra relación y me callo. Tu no me escuchas, no me hablas por el mero hecho de hablarme, no discutimos temas interesantes, no te preocupas por lo mío ni me das oportunidad de hacer lo mismo contigo. Lo nuestro si es peor.
-...Al menos yo te abrazo y te beso.
-También puedes abrazar y besar a una piedra. Tu no me quieres, y eso lo sabemos. Pero acepta al menos que yo quiera a esas dos personas tan especiales para mi. Acéptalo, no te digo que lo entiendas. Acéptalo.
-De acuerdo. Lo... acepto.
-Gracias.
-Pues que es una cosa muy rara
-Pero no mala.
-No se que decirte. No estoy seguro de esto. Es tan impreciso, tan lejano, no es ni real.
-Quizás no lo sea para ti. Pero para mi es tan real que casi puedo palparlo con mis manos.
-Sin embargo no puedes. He aquí el problema. No es de verdad. No lo es.
-¿Por que te empeñas en no entenderlo?¿No puedes siquiera comprenderme?
-Yo solo llego hasta donde alcanzan mis ojos.
-¡Entonces cuántas cosas debes haberte perdido! Te compadezco. Jamás sabrás lo que es sentir, si lo único verdadero es aquello que puedes ver.
-No me importa lo que digas. Sabes que tengo razón. Lo vuestro no es bueno.
-¿Te acuerdas ese sábado que estaba tan feliz?¿Esa noche que saltaba de alegría y ni siquiera tu pudiste borrar esa sonrisa de mi cara?
-Si.
-Había hablado con ellas.
-No te discuto que te haga feliz, pero sigue sin ser bueno. Algún día la cosa acabará y tu te irás con una herida.
-¡¡Bueno, bueno, bueno!! No paras de usar esa palabra. ¿A caso sabes tu lo que es bueno?¿Tienes el poder para decidir lo que está bien y lo que no? No es malo. No lo es. Más mala es nuestra relación y me callo. Tu no me escuchas, no me hablas por el mero hecho de hablarme, no discutimos temas interesantes, no te preocupas por lo mío ni me das oportunidad de hacer lo mismo contigo. Lo nuestro si es peor.
-...Al menos yo te abrazo y te beso.
-También puedes abrazar y besar a una piedra. Tu no me quieres, y eso lo sabemos. Pero acepta al menos que yo quiera a esas dos personas tan especiales para mi. Acéptalo, no te digo que lo entiendas. Acéptalo.
-De acuerdo. Lo... acepto.
-Gracias.

25 de diciembre de 2010
Mi amigo invisible
Alma con Arte puso en marcha el 2º Amigo Invisible Blogguero, y pues yo me apunté. Y hoy es el día mágico. El día esperado por todos los participantes. Hoy que es Navidad, hoy se dan y reciben los regalos. Y aquí está el mío.
He pensado mucho en que regalarte.
En que sería más agradable recibir.
De que manera, de que color...
Toda la noche he estado pensando
en que querría Plinnn...
Teniendo en cuenta el post que hicistes
en Alma con arte en
Conocernos sea dicho,
yo quería que te imaginases
un día que tuviera todo cuanto tu adorabas.
Por ejemplo:
Un día sin trabajo, sin estudios, sin estress
donde tu estarías en un campo verde,
desde donde se vieran unos paisajes amplios y majestuosos.
Allí estaría Lota, contigo. Como siempre.
Con tu equipo de música portátil escucharías a
Coldplay, Beyoncé o The Cuore.
Incluso Smashing Pumikies a pesar de que no sepas como se escribe.
Mientras miras al cielo dedicarías un momento a cada uno
de tus personajes favoritos.
Aragorn, Spiderman, Winnie the Pooh...
Uno por uno, mientras ves las nubes pasar.
Paseando entre la hierba mojada y corta
recordarías los capítulos de Lost y
pensarías en Elinor y Marianne Dashwood
al igual que en todos los protagonistas de Traffic.
Pensando pensando la hora pasa.
Y llega la hora de comer.
Extiendes tu mantel y te preparas para un picnic.
Lota come su pienso predilecto al mismo tiempo
que tu comes una deliciosa tortilla de patatas.
Y para postres, sacado del termo, y calentito:
Un chocolate caliente, ¡y hasta te has traído pastas!
¿Qué pasa cuando acabas de comer?
Obviamente: leer.
Ese, creo yo que sería un bonito día.
No el mejor, porque tu vida debería tener
muchísimos otros días bellísimos.
Y tampoco quisiera yo para ti recordar
este día como mejor habiendo otros
con más gente querida que te rodea
y con más movida que no este.
Antes hemos dicho que obviamente leerías. Pero no hemos dicho que libro.
Que problema... Yo te dejo una reseña de un libro que quizás te guste. Deseo que te guste :)
Yo no lo he leído. Según Wikipedia dice que es una novela de romance, terror, misterio y tragedia.
Ya se que te gustan con toques de humor, pero no he encontrado otro que quizás te gustase más.
Creo que debe ser precioso.
Por si no sabes de que va te cuento:
<< La historia trata de un hombre misterioso que aterroriza la Ópera de París para atraer la atención de una joven vocalista a la que ama.>>
Además se han hecho varias representaciones teatrales y adaptaciones al cine. La más famosa fue el Fantasma de la Ópera en 2004.
FELIZ NAVIDAD PLINNN...!


1 de noviembre de 2010
La Amistad
Según la Real Academia Española, la definición de amistad es la siguiente:
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f.Afinidad, conexión entre cosas.
3. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
Según la Wikipedia es esta:
La amistad (del latín amicus; amigo, que deriva de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. [...] La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.
¿Para qué tantas definiciones? Para decir el lazo que nos une a Carmen y a mi.
Necesito que la RAE o la Wiki lo digan por mi porqué es una cosa tan especial que no lo habría poder decirlo de una manera clara. Como es propio en mi lo habría hecho con comparaciones, metáforas, frases hechas... Yo usaría las palabras más bellas, las más sensibles, las que por si solas ya estén llenas de algo y las que para nada son objetivas.
A mi no me saldrá nunca de mi misma decir que la amistad es una relación afectiva bla bla bla. No. Eso no sale de uno como cosa natural. Iba a decir lo que yo habría dicho, aún sin ser objetiva, pero es que ni eso. No me salen palabras. Casi se me hace más fácil describir la palabra amor que la palabra amistad.
Ahora que me paro a pensar en ellas es difícil describirlas, pues la amistad es afecto. Cariño y amor.
Si te paras a pensarlo por un momento, todas estas palabras son por demás abstractas.
Quien me pida que le describa como es una mesa me lo pone fácil. Quien por lo contrario me pregunte que es el odio, el amor, la amistad, la nostalgia... Todos esos sentimientos no son cosas tangibles, son cosas que los ojos no ven, los oídos no oyen, la boca no degusta, la nariz no huele o que las manos puedan notar con el tacto.
Por eso llega un momento en el que dejas a un lado los diccionarios y tu interés por definir una palabra que simplemente de limitas a aceptarla y reconocerla. Tengo que admitir que al principio me medio asustaba pensar que había nacido una amistad. Una amistad en medio del blanco monitor. Pero ella fue más valiente que yo y me llamó amiga. Y me hizo darme cuenta de que ella llevaba razón.
Desde ese momento se me hizo un sentimiento llevadero. Igual que cuando sabes que quieres a alguien no te importa lo mas mínimo lo demás. No tienes que fingir cosas que no son.
Por eso quiero agradecerle que fuese valiente. Que usase la palabra amiga cuando yo no pude. Que me escribiese, que me contestase, que me hiciera cómplice de lo que pasaba por su mente y se hiciese valer para que yo confiase en ella para depositar en ella mis temores y deseos más íntimos.
Espero que si alguna vez tenéis a alguien como Carmen, sepáis apreciarlo y guardarlo tanto tiempo como seáis capaces.
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f.Afinidad, conexión entre cosas.
3. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
Según la Wikipedia es esta:
La amistad (del latín amicus; amigo, que deriva de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. [...] La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.
¿Para qué tantas definiciones? Para decir el lazo que nos une a Carmen y a mi.
Necesito que la RAE o la Wiki lo digan por mi porqué es una cosa tan especial que no lo habría poder decirlo de una manera clara. Como es propio en mi lo habría hecho con comparaciones, metáforas, frases hechas... Yo usaría las palabras más bellas, las más sensibles, las que por si solas ya estén llenas de algo y las que para nada son objetivas.
A mi no me saldrá nunca de mi misma decir que la amistad es una relación afectiva bla bla bla. No. Eso no sale de uno como cosa natural. Iba a decir lo que yo habría dicho, aún sin ser objetiva, pero es que ni eso. No me salen palabras. Casi se me hace más fácil describir la palabra amor que la palabra amistad.
Ahora que me paro a pensar en ellas es difícil describirlas, pues la amistad es afecto. Cariño y amor.
Si te paras a pensarlo por un momento, todas estas palabras son por demás abstractas.
Quien me pida que le describa como es una mesa me lo pone fácil. Quien por lo contrario me pregunte que es el odio, el amor, la amistad, la nostalgia... Todos esos sentimientos no son cosas tangibles, son cosas que los ojos no ven, los oídos no oyen, la boca no degusta, la nariz no huele o que las manos puedan notar con el tacto.
Por eso llega un momento en el que dejas a un lado los diccionarios y tu interés por definir una palabra que simplemente de limitas a aceptarla y reconocerla. Tengo que admitir que al principio me medio asustaba pensar que había nacido una amistad. Una amistad en medio del blanco monitor. Pero ella fue más valiente que yo y me llamó amiga. Y me hizo darme cuenta de que ella llevaba razón.
Desde ese momento se me hizo un sentimiento llevadero. Igual que cuando sabes que quieres a alguien no te importa lo mas mínimo lo demás. No tienes que fingir cosas que no son.
Por eso quiero agradecerle que fuese valiente. Que usase la palabra amiga cuando yo no pude. Que me escribiese, que me contestase, que me hiciera cómplice de lo que pasaba por su mente y se hiciese valer para que yo confiase en ella para depositar en ella mis temores y deseos más íntimos.
Espero que si alguna vez tenéis a alguien como Carmen, sepáis apreciarlo y guardarlo tanto tiempo como seáis capaces.

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