Antes de que pudiera darse cuenta de lo que pasaba unas manos tocaron su espalda, iba a girarse, pero esas manos masculinas no le dieron tiempo a hacer tal cosa. Con fuerza y al mismo tiempo con suavidad la empujaron hacia delante. Su cuerpo dejó de sentir el soporte de antes y sus piernas se encontraron con el agua. El momento antes de que el agua la cubriese por completo le robó un gritó de la garganta. Involuntario y sorprendido. Xaf! Salió desconcertada a por aire y se tiró los pelos hacia atrás para poder ver de hito en hito al culpable. Dicho culpable se hallaba frente a ella. Lo primero que vio son sus pies, subió la mirada con rapidez, pero en su mente las imágenes pasaron a cámara lenta. Sus piernas fuertes, el bañador negro y mojado que se le cogía a la piel, el torso musculado y moreno, sus brazos dejados caer a cada lado, sus bíceps marcados pero sin llegar a ser exagerados, sus anchos hombros, su cuello y luego; su cara. Al parpadear una gota se desprendió de sus pestañas. Ambos ojos se encontraron.
Pam exhaló aire.
-¿Por qué has hecho eso?
Él lució sus sonrisa más pícara cuando dijo:
-Era una tentación que no podía resistir
Él recibió una respuesta húmeda de ella. No una, si no varias veces ella le salpica. Pero no hace sino ridiculizar la situación.-Cuando salga de aquí, verás...
-¿Qué me vas a hacer tú?
-Yo...mmm...¡ya verás! - Titubea y aseguraría que sus mejillas están cubiertas por un suave rubor.
Inesperadamente él se agacha y le dice en voz suave:
-Estoy impaciente.
Ella se sumerge en el agua y no sale ni para tomar el aire que necesita hasta llegar al otro lado de la piscina.






