Hace tiempo que no lloro. ¿Me estaré volviendo de piedra? Noto cómo mi melena, más larga de lo que jamás la tuve, ondea en el viento. Mi sonrisa parece no hallar límites. Cada vez me sube a los ojos, ninguna es falsa. Tengo ganas de sonreír. Creo que soy feliz. Algo falla, pero continuo siendo dichosa. Carezco de motivos en este instante. Hago oídos sordos a lo que pueda decir la gente, ya no vivo atada a mi timidez, creo y deseo. He cambiado, para bien. Temo el cambio y al mismo tiempo le doy la bienvenida. ¿Es acaso esto la felicidad? O ¿será otro sentimiento?
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3 de diciembre de 2011
A medias tintas

16 de noviembre de 2011
La velada más triste de mi vida
Hago una pregunta retórica a la vida: ¿Puedes ir a peor? Por desgracia mía se lo toma como un reto y decide fastidiarme, si cabe más aún, el día por completo. Lo que al principio parecía un día lluvioso de noviembre se ha metamorfoseado en un día en que las lágrimas caen libremente y con tal fuerza que te corroen la garganta y te enrojecen todo tu rostro crispado por la tristeza.
Cuando el sol estaba alto iluminaba una bella amistad sin embargo la luz de la luna se reflejaba en un charco de agua que salía de mis ojos irritados. Cada sollozo significaba la represión de una avalancha de sentimientos que desesperaban por salir. Cada gotita que resbalaba por mi tez concentraba en su seno un millar de todas mis penas y una pizca de mis alegrías. Las penas salían a borbollones pero cada bocanada de aire hacía que se multiplicaran incansablemente como una colonia de virus que se extiende por el cuerpo paralizando tu mente razonable. Las alegrías también escapaban de mi cuerpo. Iban deprisa a mezclarse de tal manera con las tristezas que me era imposible filtrarlas.
Y ahí me encontraba yo. Metida bajo el edredón abrigada por todas mis esperanzas rotas, por todos los recuerdos que me susurraban al oído un agrio adiós. Maldiciendo cada misera parte de mi yo por ser la culpable de lo sucedido y al mismo tiempo la indefensa víctima. Quería expresar todas mis emociones y con tanta ansia que solo conseguía que mis palabras fuesen malinterpretadas.
Ahora vuelvo a estar bajo la colcha, pero no me rodean las mismas cosas. Aún tengo el mal sabor de boca y la garganta reseca después de llorar la velada entera, pero ahora voy a sonreír a la oscuridad mientras me acompañe. Cierto que las cosas no son como eran antes. He roto una parte de una amistad de cerámica y he conseguido arreglarla, desgraciadamente se pueden ver todas las fisuras y se van a quedar ahí para siempre. Aún no he descubierto como las cosas han vuelto a su lugar; lo importante es que lo han hecho. Quizás fuesen las lágrimas que las arrastraron corriente abajo conduciéndolas a su lugar. Quien sabe...
Y ahí me encontraba yo. Metida bajo el edredón abrigada por todas mis esperanzas rotas, por todos los recuerdos que me susurraban al oído un agrio adiós. Maldiciendo cada misera parte de mi yo por ser la culpable de lo sucedido y al mismo tiempo la indefensa víctima. Quería expresar todas mis emociones y con tanta ansia que solo conseguía que mis palabras fuesen malinterpretadas.
Ahora vuelvo a estar bajo la colcha, pero no me rodean las mismas cosas. Aún tengo el mal sabor de boca y la garganta reseca después de llorar la velada entera, pero ahora voy a sonreír a la oscuridad mientras me acompañe. Cierto que las cosas no son como eran antes. He roto una parte de una amistad de cerámica y he conseguido arreglarla, desgraciadamente se pueden ver todas las fisuras y se van a quedar ahí para siempre. Aún no he descubierto como las cosas han vuelto a su lugar; lo importante es que lo han hecho. Quizás fuesen las lágrimas que las arrastraron corriente abajo conduciéndolas a su lugar. Quien sabe...

7 de septiembre de 2011
Pandemónium interior
Una extraña sensación de felicidad en el aire que se mezcla con la de nostalgia. No lo entiendo, pero me gusta. No sé si me gusta la felicidad, la nostalgia o su disparatada unión. Un trance, y casi sin darme cuenta estoy delante de esas caras sonrientes que forman mi rutina. Estoy desprevenida y me sacan una sonrisa tan amplia que me duelen los pómulos. Bajo la cabeza para disimularlo, no sé muy bien por qué. Me abrazo a ellos y en mi interior frunzo el ceño. ¿Por qué no entiendo ni lo que sucede en mi mente?

3 de agosto de 2011
Lo que el viento me trae
No se si lo habéis notado. Quizás sea que solo me ha afectado a mí. Ha cambiado el tiempo o el tiempo me ha cambiado a mí. Ahora eso es irrelevante. La cuestión es que por fin ha llegado el esperado cambio. Me imagino que no os ha pasado por alto que estos últimos días he estado un poco abatida. Y todas mis palabras os han dejado entrever mi historia. ¿Os acordáis que él me dijo que le olvidara? ¿Y que yo dije que no podría? Pues me mentí a mi misma. Puedo y lo he hecho.
Hoy cuando me he despertado un retazo de él me ha acariciado la piel. Y le he contestado feliz:
-Olvidarte.No sabes lo fácil que ha resultado. Tres o cuatro días de voluntad y...Perdona, ¿Me repites tu nombre? - Me he reído a carcajada limpia.
Su rastro aún insistente me ha refrescado la memoria con recuerdos agradables y le he sonreído. Porque eso paso y yo no le he olvidado. No puedo olvidar mi vida, eso lo se. Pero si puedo caminar adelante como si nada y lucir mi más bella sonrisa. Porque no puedo recibir las nuevas experiencias con lágrimas en los ojos. Ni que ellas tuvieran la culpa.
Hoy cuando me he despertado un retazo de él me ha acariciado la piel. Y le he contestado feliz:
-Olvidarte.No sabes lo fácil que ha resultado. Tres o cuatro días de voluntad y...Perdona, ¿Me repites tu nombre? - Me he reído a carcajada limpia.
Su rastro aún insistente me ha refrescado la memoria con recuerdos agradables y le he sonreído. Porque eso paso y yo no le he olvidado. No puedo olvidar mi vida, eso lo se. Pero si puedo caminar adelante como si nada y lucir mi más bella sonrisa. Porque no puedo recibir las nuevas experiencias con lágrimas en los ojos. Ni que ellas tuvieran la culpa.

1 de agosto de 2011
Uno de mis estados odiosos
Me siento desmotivada. Muy pero que muy vacía. Es como si me hubieran quitado todo lo que alberga mi interior y me hubiesen dejado aire dentro por misericordia. Mi mente es, ahora, inservible. Me cuesta pensar y si lo hago no es de manera clara. Las ideas se confunden y paso de estar desmotivada a deprimirme. Es un estado peculiar, el mio.
Miro la pantalla del ordenador con la mirada perdida y sin verme puedo decir que mi rostro se acerca a la frialdad del mármol. Entro en el chat y echo un vistazo a los contactos conectados. Veo nombres que significan una existencia, llena de más gente, de relaciones íntimas y superfluas, de palabras profundas y disparates. Lleno de vida. Pero a mis ojos apesadumbrados no significan más que un nombre. Hago memoria y sé que miento. Porque si que tienen que ver conmigo, algunos. Algunos son amigos míos o amigos a medias, me contento con la palabra "compañeros". Hay personas a mi alrededor pero en verdad es como si estuviera sola. A veces la gente que está contigo te hace sentir más solitario que si estuvieras cerrado en una habitación aislada.
Soy consciente de que estoy alicaída y que va a peor y sé lo que va a pasar y las consecuencias que tendrá y...¡todo! Lo sé todo. Porque no es la primera vez que me siento así y tampoco será la última. Me conozco demasiado bien como para saber que soy así de frágil. Me maldigo por ser tan sumamente previsible y ni aún así ser capaz de mermar mi tristeza sin origen. Pero una vez que yo misma he quedado encerrada dentro de esa burbuja pegajosa mi voluntad queda reducida y anulada. Debo, por eso, poner todas mis esperanzas en el tiempo y en mi misma. Y pensar que uno de los dos pronto reventará esa pompa neutralizadora.
Miro la pantalla del ordenador con la mirada perdida y sin verme puedo decir que mi rostro se acerca a la frialdad del mármol. Entro en el chat y echo un vistazo a los contactos conectados. Veo nombres que significan una existencia, llena de más gente, de relaciones íntimas y superfluas, de palabras profundas y disparates. Lleno de vida. Pero a mis ojos apesadumbrados no significan más que un nombre. Hago memoria y sé que miento. Porque si que tienen que ver conmigo, algunos. Algunos son amigos míos o amigos a medias, me contento con la palabra "compañeros". Hay personas a mi alrededor pero en verdad es como si estuviera sola. A veces la gente que está contigo te hace sentir más solitario que si estuvieras cerrado en una habitación aislada.Soy consciente de que estoy alicaída y que va a peor y sé lo que va a pasar y las consecuencias que tendrá y...¡todo! Lo sé todo. Porque no es la primera vez que me siento así y tampoco será la última. Me conozco demasiado bien como para saber que soy así de frágil. Me maldigo por ser tan sumamente previsible y ni aún así ser capaz de mermar mi tristeza sin origen. Pero una vez que yo misma he quedado encerrada dentro de esa burbuja pegajosa mi voluntad queda reducida y anulada. Debo, por eso, poner todas mis esperanzas en el tiempo y en mi misma. Y pensar que uno de los dos pronto reventará esa pompa neutralizadora.

29 de julio de 2011
Recuerdos con sabor a lluvia
Su mano rozándome parece un suspiro del pasado. Y su brazo rodeando mi cintura un suave recuerdo que mi corazón quiere que olvide. Pero todo lo bello se empeña en permanecer vivo en la memoria. Y cada vez que mi mente, jugándome una mala pasada, me evoca esos dulces momentos, mi corazón da un vuelco. Siento como si el hueco que ocupa siempre queda vacante por unos segundos. Me siento igual que cuando yo le abracé y el me besó en el cuello. Fue algo extraño. No llegué a sentir del todo sus labios contra mi piel. Pelo de por medio y demasiados sentimientos que me estorbaban. Como una nube de moscas que te ronda.
Todo esto es muy bonito. Ni me atrevo a negármelo. Pero no quiero sufrir más de lo estrictamente necesario. Él ya me ha dado mi ración de dolor. No sé si él es consciente de eso. Pero me la ha dado. Y nadie me la va a arrebatar. Quiero comerme mi dolor, mis lágrimas y mis sonrisas amargas cuanto antes mejor. Aunque no me veo capaz de borrar de mi mente esas lindas caricias a mi corazón, muy a pesar de que sean falsas ilusiones y esperanzas rotas.
"Cuando ya no sientas nada, podremos conocernos mejor"
Pero es que no sé si quiero tomarme la molestia de que tu me conozcas. Poca gente me conoce tal y como realmente soy. Pocos son los que se han tomado la molestia de profundizar en mí. ¿Lo harías tu? Por alguna razón lo dudo. Además, ¿quien me garantiza a mí, que una vez hayas llegado al fondo de mi mar te gusté lo que ves allí abajo? Nadie. Y tu lo sabes.
She's broken.
He's O.K.

26 de julio de 2011
Como una tonta
-Entonces, ¿por qué me dijiste todas esas cosas que me dijiste?
-Porque aún era la primera impresión.
Y en ese momento mis cándidas ideas de vidrio se agrietan.
-¿Qué sientes por mi? - continúa.
-¿Quieres que sea sincera?
-Por favor...
-Me gustas. Sé que hace muy poco tiempo que te conozco. Pero no puedo hacer nada. Ya ves.
-Mmm... -Un murmuro, capaz de hacer que mi respiración se pare. Uno que no presagia sol. Más bien lluvia.
-...Ahora todo va a cambiar, ¿verdad? - No contesta a mi pregunta - No debería habértelo dicho. No debería.
-No pasa nada.
-¿Y de ahora en adelante qué?
-Mira, es demasiado pronto. Nos hemos visto un par de veces pero realmente no nos conocemos.
-Ahora estaré más de un mes sin verte. Tiempo suficiente para que mis sentimientos se enfríen - me duele decir eso, pero continúo - Cuando regrese, ya estaré resfriada del todo. Y podremos ser amigos- "mentira", pienso, pero me lo guardo para mis oscurísimos adentros.
-Sí, muchísimo mejor.
Todavía no asimilo todo cuanto me ha dicho. No se si realmente quiero hacerlo. Porque se que en el mismísimo instante en que lo haga todo cuando yo pensaba se hará añicos y nadie va ayudarme a recoger los pedacitos que queden. Cuando esto suceda, que va a ser muy pronto, yo recogeré los cristales. Uno por uno. Y cada arista va a abrirme una nueva herida. Que no cesará de sangrar hasta que el tiempo se apiade de mí.
-Porque aún era la primera impresión.
Y en ese momento mis cándidas ideas de vidrio se agrietan.
-¿Qué sientes por mi? - continúa.
-¿Quieres que sea sincera?
-Por favor...
-Me gustas. Sé que hace muy poco tiempo que te conozco. Pero no puedo hacer nada. Ya ves. -Mmm... -Un murmuro, capaz de hacer que mi respiración se pare. Uno que no presagia sol. Más bien lluvia.
-...Ahora todo va a cambiar, ¿verdad? - No contesta a mi pregunta - No debería habértelo dicho. No debería.
-No pasa nada.
-¿Y de ahora en adelante qué?
-Mira, es demasiado pronto. Nos hemos visto un par de veces pero realmente no nos conocemos.
-Ahora estaré más de un mes sin verte. Tiempo suficiente para que mis sentimientos se enfríen - me duele decir eso, pero continúo - Cuando regrese, ya estaré resfriada del todo. Y podremos ser amigos- "mentira", pienso, pero me lo guardo para mis oscurísimos adentros.
-Sí, muchísimo mejor.
Todavía no asimilo todo cuanto me ha dicho. No se si realmente quiero hacerlo. Porque se que en el mismísimo instante en que lo haga todo cuando yo pensaba se hará añicos y nadie va ayudarme a recoger los pedacitos que queden. Cuando esto suceda, que va a ser muy pronto, yo recogeré los cristales. Uno por uno. Y cada arista va a abrirme una nueva herida. Que no cesará de sangrar hasta que el tiempo se apiade de mí.

20 de junio de 2011
Amar al vacío
Por ahora no hago más que recordarlo; más bien imaginarlo. Imagino sus ojos que me mira con fijeza. Mi nariz anhela poder oler el aroma de su cuerpo. Fantaseo con los momentos que compartiremos algún día y sueño con sus dulces labios que me besan con cuidado.
Llegará el día en que nos reunamos y ya no tendré que juguetear con los fragmentos de vida que yo creé. No me será necesario pues los crearemos entre los dos, mano a mano, y será verdadero.
Soy consciente de lo irreal que puede parecer estar enamorada de nadie. Es como una paradoja. Pero nunca nadie dijo que la vida fuese real o lógica.

14 de mayo de 2011
Extraño sentimiento
Un sentimiento se ha apoderado de mi. No sé que es, no sé ponerle nombre y desconozco a que se debe.
Quien empieza con este jaleo son siempre mis sentidos. Antes siquiera de que me de cuenta de lo que me dicen, oigo a mi corazón como les secunda. Noto como si alguien cogiera a mi corazón en una sola mano. Pero no con fuerza o haciéndome daño. Es como cuando un ser querido te coge de la mano y te la aprieta con dulzura para que repares en su contacto. Suavemente, con delicadeza pero confiado. Y mi corazón se altera. Aletea como las mariposas que hay en mi estómago. Si me descuido dejo de respirar por unos segundos. Inspiro a conciencia y expiro de tal manera que parece un suspiro. Al ritmo de mi respiración se mueve todo mi pecho y creo que lo único que hay dentro de mi, por ahora, es aire.

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