28 de diciembre de 2010

Segunda Parte

Entonces sonó un móvil y la magia del momento desapareció. Como el arco iris, cuando miras está ahí, desvías la mirada, la vuelves a fijar y ya se ha ido.
Noelia apartó su mano bruscamente y desenfundó el aparato electrónico que vibraba y sonaba empeñado en arruinar la frágil conexión que se acababa de crear entre ambos jóvenes. Se alzó e hizo un gesto con la mano para ausentarse. Descolgó y empezó a andar arriba y abajo en el vagón, siempre a espaldas del chico.
-¿Quién es?...Hola, Rebeca. ¿De donde llamas?...Ah, vale...Si, ¿Tienes donde apuntar? Por cierto no hay nadie en casa, yo precisamente ahora estoy en camino. Estaré ahí a eso de las seis. Apunta: nueve, tres...
Héctor estaba con la mirada puesta en el vidrio del tren, absorto. Sin escuchar a la conversación sacó su móvil y se puso a jugar, tecleando como si le fuese la vida. Hasta que una voz femenina que le era ya familiar lo llamó.
-Perdóneme, Héctor,  era una llamada que no podía desatender. - Al pronunciar su nombre Noelia enrojeció ligeramente y bajó la mirada. Pero como llevaba una coleta no había cortina que la ocultase. Él continuó unos segundos apretando teclas y luego metió el teléfono en un bolsillo de la cazadora.
-No importa. Por cierto, ¿Puedo ya tutearle o tengo que continuar siendo caballeroso?
-Independientemente de si me tutea o me trata de usted, siempre debería ser caballeroso. Téngalo en cuenta para el futuro. Es algo que las señoritas tienen en muy alta estima. Hoy en día escasean mucho tales chicos.
-Muy cierto, lo tendré en cuenta, pero que sepa que yo soy siempre un caballero.
-Le creo.
-Entonces ¿que responde a mi pregunta?
-¿Su pregunta? Bueno, ehem, yo creo que puedes tutearme. - Pero dijo eso poco segura de si misma.
-Perfecto. Siento decirte que es un alivio, no me importa tratar de usted a alguien pero siendo de mi edad me siento más cómodo de tú a tú.
-Yo como estoy acostumbrada no tengo preferencias.
-¿Hablas de ese modo con todo el mundo y de todas las edades?- Y no pudo evitar mostrarse sorprendido.
-Si- Asintió con la cabeza- Mis padres creen que la educación es una cosa de suma importancia, y supongo que se me ha ido quedando ese rasgo suyo.
-Tengo una corazonada.- Dijo sin seguir el hilo de la conversación
-¿Cuál?
-Que tu y yo tendremos una segunda parte.
-¡Eso es de una canción! - Exclamó indignada.
-¿Y que más da? Que yo piense lo mismo que ellos no significa nada.
Noelia solo pudo poner una cara muy explícita y abrir la boca.
-Tu ya verás. Un día de estos tendremos nuestra segunda parte.
En ese momento los megáfonos del tren anunciaban la próxima parada.
-Yo bajo aquí- Dijo Héctor cogiendo sus pertinencias- Tu sólo espérame, ya llegaré.
Y salió del tren antes de que Noelia pudiera encontrar palabras suficientes para formar una frase coherente.

4 pequeñeces ♥:

Anónimo dijo...

Oh, esta escrito a la perfección!
Los personajes esta muy caracterizados y el ambiente es fantástico. Me encanta porqué no son personas corrientes, vaya, que les has puesto cierto carácter y marías, con poco texto uno se puede hacer muy bien a la idea de que clase de personas son.
Simplemente perfecto.

Daniel Marcos dijo...

Oh... se han separado... espero que de nuevo los trenes los vuelvan a unir.

Pía Baroja dijo...

Coincido con Lyla en que la personalidad de cada uno es genial.
Me está gustado cómo va la historia, y lo de que Héctor esté tan seguro de una segunda parte jajaja Pero en ese caso, ¿no deberías reservar el título de esta entrada para cuando ésta se produzca? Es solo una opinión.
Me gusta mucho que no sea nada típica, sigue así.
Besos!

The Little dijo...

Gracias por vuestros comentarios! ^^
Quizás tengas razón Pía, pero creo que tengo un título para esa "segunda parte" ;)

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