13 de septiembre de 2011

La hermana de Jovita


Paola se estaba acostumbrando a usar el decimosexto número en lugar del quince. Mucha gente decía que ella y su hermana menor se parecían muchísimo. Ambas con el mismo pelo, las mismas facciones y más tarde algunos ademanes que probablemente la pequeña le copió. Pero eso no le molestaba en absoluto, más bien lo contrario, sentir que su hermanita, le siguiese los pasos hacia que se hinchara más de amor que de orgullo. El orgullo podría ser una virtud y un defecto al mismo tiempo, pero en ella era tan acentuado que la mayoría de veces se tornaba negativo.
Imaginaros como tuvo que ser para ella, una adolescente tan inestable como el otoño y tan impredecible como el mar, ver el divorcio de sus padres. Su hermana tenía sobre los ojos un tupido velo que no le dejaba ver la realidad pero ella, ella parecía tener unos prismáticos en lugar de ojos. Todos los errores bajo su mirada eran analizados y a pesar de que jamás pidió oír las dos versiones, y solo una le llegó, ella juzgó. Probablemente mal.
Creyó saberlo todo y con eso juzgó a su padre. Su progenitor, pero parecía haber dejado de serlo. Una noche malas palabras se intercambiaron, como flechas ponzoñosas se clavaron en ambos corazones ofendidos. La flecha del padre hirió el potente orgullo de la chica. El arma de la hija se quedó atravesada para siempre en el pecho del hombre. Poco tardó el herido en perdonar mas el dolor del veneno corrió libremente por sus venas. Sin embargo en ella la herida nunca cicatrizo, pareció haber habido una tentativa pero luego supuró. Ella pareció optar a amputarse esa parte de su vida. Tenía padre, si, lo tenía, y continuaba considerándolo como tal aunque no puedo deciros con certeza si le quería o no. Cruzo los dedos para que haya un granito de amor. Solo uno. Uno solo.

9 pequeñeces ♥:

Miss Migas dijo...

Al fin y al cabo, un padre es siempre eso. Pero lo es siempre. Y nada puede cambiarlo.

Besos

Pía Baroja dijo...

Ella tenía que haber oído las dos versiones, es lo más justo.
Me gusta cómo va la historia, no sé cómo acabará.
Un beso!

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Paola me recuerda un poco a mí. Siempre escucho lo que me parece, juzgo la gente, y me peleo a menudo con mis padres (sin duda defectos, pero no quiero corregirlos, estoy orgullosa de ellos).
Un gran abrazo virtual y a ver como continua la historia de Jovita.

Joana

Leyendo Bajo El Cielo dijo...

Hola Me encanta la historia de Jovita. Yo tamibén hago un blogg con relatos me gustaria que te pasaras:
http://leyendobajoelcielo.blogspot.com/
espero que te guste.
un abrazo.

Leyendo Bajo El Cielo dijo...

Se que ya tienes este premio pero te lo paso otra vez. lo tienes en mi blogg! ;)
http://leyendobajoelcielo.blogspot.com/

Xikaakira dijo...

El odio lleva a decir cosas que no se deben a quienes queremos y seguro que aun queda amor por su padre!!
Bss

Lucía dijo...

A veces no nos damos cuenta de que las cosas no son como nosotros las vemos. Pobre Paola y pobre su padre, espero que ella se de cuenta de todo..:)

Anónimo dijo...

Como siempre lo que escribís es excelente y la verdad que este texto me llego me hizo como estar en el papel muy bueno

LQVL dijo...

me encanta tu manera de escribir, un padre es siempre un padre

te sigo
besos
Lourdes

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