29 de noviembre de 2011

Mundo: off


Pongo los auriculares bien adentro en mis orejas. Le doy al botón  play, y dejo que la música bien alta me inunde la cabeza. Casi me duele la cabeza. Sé que no es bueno, pero en este momento necesito que la música resuene en mi mente más alto de lo que debería. Que duela la cabeza un rato para aligerar la carga que estos días ha soportado mi corazón. Las letras de las canciones son tarareadas cuando la calle está desierta y solo se oye mi ruidoso andar. Llego a oírlo como un eco lejano. Subo más el volumen hasta que ahogo mis propios pasos. Sé el título de cada pista y sé que historia esconden esas palabras. Quiero hacer mías esas historias. Deseo sentir la felicidad, la tristeza, el amor, la desesperación de cada una, aunque sea durante un mísero instante, uno sólo. Con tal de no tener mis propios sentimientos. En mi garganta parecen unos dedos largos, de pianista; fríos como el mármol; de tez pálida. En mi corazón es una opresión ininterrumpida, que me impide ser totalmente feliz. Y en mi mente es como un sedante, me deja adormilada, espesa y creo que mi materia gris ha desaparecido.
Una canción me susurra que las palabras son vacías. Dejo que me convenza, creo que tiene razón, su melodía me seduce y hace que le olvide. Que olvide a ese chico. A ese maldito chico que era, y es, una maldita ilusión, un oasis, un espejismo. No es verdad. Si que es real, como tal, pero para mi no era más que una falsa ilusión. Una tontería. Y pensar que él ha sido capaz, sin ser consciente de ello, que ha desecho mi interior. He decidido que solo la música debe tener la llave para penetrarme, nadie más.

7 pequeñeces ♥:

Anónimo dijo...

Uff... suena tan, tan, tan inmensamente duro... y lo escribes y describes con tanta belleza... uuff malditos sentimientos, yo también quiero ahogarlos con música o con lo que sea.

Fuerza y un gran abrazo.

Begoña Argallo dijo...

Creo que con la edad uno aprende que sólo traspasando de lado a lado los sentimientos, -diseccionándolos con la destreza de un cirujano-,los suma a su historia y le sirven de guía en el camino. Aunque solo sea para no volver a destruirse por dentro la próxima vez.
Saludos

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

El truco de poner al música al tope funciona, yo lo hago a menudo y realmente es fenomenal, me olvido de todo.
Además, me he sentido identificada con tu entrada, porqué a mi me está pasando exactamente lo mismo que lo que cuantas en el último párrafo; me he enamorado de un chico y el sentimiento no es mútuo, para él sólo somos amigos. Duele mucho...
Un besito!

Joana

Xikaakira dijo...

Me encanta como has descrito cada sensación de que te dan las canciones!!!
Gran texto!!
Bss

Rachel dijo...

Alucino!!! de verdad, parece como si leyeras mi sentir... ;) y las falsa ilusioness duelen, vaya si duelen. parece mentira como una persona puede condicionar tu estado de ánio sin ni siquiera darse cuenta de ello...
Hauria de ser com dius, que només la música, la que nosaltres triem a cada moment, penetrés dins nostre!
Felicitats per l'escrit! Està molt bé, vaja, com tots.

Pía Baroja dijo...

A veces esos dolores de cabeza sirven para subsanar dolores malsanos, como los del desencanto.
Anímate :)
Un besito!

Albert dijo...

ay siento que lo estes pasando tan mal. Comprate una armadura un buen candao y tira la llave al mar.
Cuidate

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