8 de diciembre de 2010

Sábado 16 de Octubre de 2010

Aprovechando la tregua climatológica con frío, viento y nada de lluvia, fuimos mi padre y yo a dar un paseo. Primero nos dirigimos al Olympic Stadium en el que tuve que echar mano de mi inglés para averiguar donde se conseguían los dorsales, el sitio en el que se pagaba y otros datos. Resueltos los detalles relacionados con la Maratón pedí a cambio a mi padre ir al Centrum. Usando el mapa llegamos al Apollollan y a pesar de tener a mi disposición el mapa estuvimos media hora vagando por la enorme calle Apollollan. Y como tendría que hacer incontables de veces durante ese viaje pedí información a los holandeses, que con amabilidad me mostraban la dirección adecuada.
Calle Apollollan 



















Después de nuestra desorientación momentánea, llegamos al Centrum. No sin antes observar la fachada impresionante del museo Van Gogh, al igual que la del Rijksmuseum.
Una vez en el Centrum fuimos al famoso círculo de canales característico de esa ciudad. Estábamos en Prinsengracht, cerca de la casa nº 496 y yo tenía la intención de ir a la 191. Con muchísimas quejas de mi padre, aun así fuimos. Tuvimos que andar un buen trecho durante el cual pasamos por delante de la casa de Anna Frank. Llegamos al 191 que correspondía a un restaurante de crêpes con tradición holandesa, o eso decía. No pudimos comprobarlo porque estaba lleno. Mientras esto tenía lugar el reloj marcaba la una y nuestros estómagos lo notaban. Como estábamos un poco lejos del centro donde se hallan los restaurantes intentamos atajar con pésimos resultados. Y al tiempo que nos dirigíamos a ese lugar fuimos sorprendidos por una lluvia fuerte que nos obligó a refugiarnos bajo el porche de una librería, pero no más de cinco minutos. Tras toas esas peripecias llegamos al dichosos centro y comimos en un delicioso restaurante italiano. Me atrevería a decir que comí la mejor lasagna de mi vida.
Llenados nuestros buches anduvimos hacía el Vondelpark con la determinación de cruzarlo enterito y luego ir al apartamento. Si hubiésemos sabido que a mi padre le iban a salir vejigas el día antes de la Maratón quizás no hubiésemos ido. Pero no lo sabíamos y fuimos por los caminos del hermoso parque. Durante la caminata me deleite haciendo fotografías a diestro y siniestro de todo lo que se atrevía a posarse ante mi ávido objetivo. Bicicletas, perros, árboles, personas, luces...
Esa noche con los pies descansando en zapatillas vimos otro documental que nos hablaba de la vida en los bosques.
Uno de los estanques del Vondelpark

6 pequeñeces ♥:

Anónimo dijo...

Pues menos mal que sabes inglés, porque veo que te está resultando muy útil en tus viajes.
Preciosas fotos.
Un beso.

Anónimo dijo...

La verdad es que parece viajar de verdad leyendo tus textos..!! =)

Explicas cosas preciosas tan rápidamente... quiero decir, ver tantas cosas interesantes en un sólo día debe ser fascinante!

Ya me gustaría a mi ir.. y es que una de las cosas que me gusta más es viajar, lo adoro. Pero hace mucho que no lo hago.

¡Gracias por hacerme viajar!

Lucas Fulgi dijo...

Excelentes fotos.

La Chica del Blog dijo...

Te sigo ;)

Pía Baroja dijo...

Me pasa como a Lyla: cuando te leo es como si hiciera el viaje yo misma.
¡Anduvisteis muchísimo por lo que veo! En los viajes eso es normal, y mejor si es en lugares tan bonitos como los de las fotos.
Besos.

carolain dijo...

Muy bueno me encantan estos blogs que hablan sobre la vida cotidiana
por favor quiero tu opinion de la entrada
http://be-or-be.blogspot.com/
te sigo

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