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Era un día placentero en el mes de Julio. La madre acababa de abandonar el edificio para
ir de compras un rato, dejando a los dos varones de la familia en casa, pues sabía el
aburrimiento que les producía lo que a ella tanto gustaba.
Aitor se paseaba por su habitación con ropa interior. El pudor no era algo característico
en su forma de ser. Su hijo correteaba por la casa. Ajustó la puerta sabiendo que así podría
oír cualquier cosa que se desviara de la risa de tres años inocente de Félix.
Sacó su portafolios y extrajo de él un dossier grapado. Era un ensayo de la obra de teatro
que tendría lugar en varios meses.
Carraspeó antes de empezar a leer. Los primeros intentos fueron un poco mediocres, pero
mientras iba actuando su nivel mejoraba. Llevaba ya un buen rato con esa guisa y llegó
entonces a la parte más importante de su personaje.
-No insistas más, mujer. Pues, la decisión está ya tomada. No hay vuelta atrás posible.
Tu sabes cuan patriota soy yo, pese a que las muestras hayan sido pocas y no muy efusivas.(...)
Si. iré a la guerra. Y lo repetiré cuantas veces sean necesarias. Nada de este mundo podrá
pararme. ¡Iré a la guerra!¡Iré a la guerra! ¡Voy a la guerra! Ahora mismo cogeré mis cosas más necesarias y en breve marcharé donde se tenga que ir.Adiós, me voy.
Aitor no sabía que mientras él estaba tan enfrascado en su labor, su hijo Félix miraba asomado a la habitación sin ser visto. El crío llevaba un rato mirando a su padre sin poder evitar que la admiración le iluminara sus ojitos. Todo el rato había estado callado pero en el momento que el niño oyó las palabras adiós, y me voy. Entró como un torbellino en la habitación y sin dar tiempo siquiera al adulto reaccionar, corrió hacia él y le abrazó las piernas con toda su fuerza. Y murmuró:-...Papá, no te vayas. Mamá y yo te echaríamos de menos.
Su padre enternecido por sus palabras y por la misma situación le acarició su cabecita y le dijo:
-No voy a ninguna parte. Sólo leía en voz alta. No te preocupes, hijo. Jamás me iría de vuestro lado.
Se deshizo del abrazo de su hijo para poderse arrodillar. Entonces le abrazó con toda la fuerza que se puede usar en un niño, la suficiente como para no herirle.
-Te quiero, hijo
-Yo también, papá.

4 pequeñeces ♥:
Me ha encantado. Es de una ternura exquisita.
¿Es un hecho real o es un relato inventado?
Sea como sea, es genial.
bRealmente tierno. Bua jaja es precioso. El amor entre padre e hijo, la inocencia del niño, la sinceridad...
Yo también me pregunto: ¿Hecho real o inventado?
Por cierto, mi hermano (medio hermano xd) se llama Aitor.
Besitos x x x x
Hola Amiga!
Como sabes, hace poc fui padre, asi que este texto me resulto especialmente conmovedor.
Saludos!
Precioso, y muy original.
Me ha encantado.
Besos!
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