Noelia andaba por la calle poco concurrida, con la mochila colgada de una asa en el hombro. Sus pensamientos se concentraban única y exclusivamente en el examen que tenía mañana. Todavía con esa preocupación llegó a la puerta de su casa. Paró delante de la valla y rebuscó en el compartimento pequeño de la mochila. Dio con las llaves pero justo en ese momento unas manos le taparon la vista. Su corazón dio un brincó por el susto.
-¿Quien soy? -dijo una voz masculina
Ella intentó quitarse las manos de la cara pero él tenía mas fuerza y no pudo. Repitió la pregunta.
-No lo sé - separando notablemente cada palabra y con también notable malhumor.
Entonces las manos se retiraron.
-Qué desengaño... Yo pensando que te acordarías de mi.
Se giró y para su sorpresa vio a la sonriente cara de Héctor.
-¡Héctor!- Y un punto de ilusión salpicó su nombre - ¿Se puede saber que hacías aquí?Me has dado el espanto de mi vida. - Corrigiendo su tono demasiado alegre.
-Si te llego a pedir permiso pierde toda la gracia. Y total, para recibir un no. Contestando a tu pregunta solo estaba paseando.
-Ya! ¿La dirección de mi casa te la ha silbado un pájaro?
-Casi, casi. Era hembra. Anda ven conmigo, vamos a pasear.
-Hay un pequeño inconveniente.
-¿Cuál?
-Tengo padres y una vida y mañana un examen.
-¿Traes contigo el libro de la materia?
-Si, ¿por?
Noelia no recibió respuesta porqué Héctor le había cogido de la mano y la llevaba calle abajo.
-¡Héctor! -gritó
-Shht! Calla que vas a escandalizar a medio barrio.
-Déjame.- Intentando deshacerse de él e ir en dirección opuesta.
-Estate quietecita que ya he hablado con tu madre.
Aquí fue cuando ella quedó petrificada con una cara de asombro jamás vista.
-¿Qué tu...qué?
-Lo que has oído. Hablamos el otro día por teléfono, muy amable por cierto, y me dio tu dirección. Me ha dado pleno consentimiento para que te lleve a tu local favorito unas dos horitas. Me ha dicho que estas obligada a quedarte conmigo todo este tiempo.
Mientras intentaba descifrar toda esa información recorrieron un buen trecho de la calle.
-¿Como conseguiste llamar? -Dijo finalmente. Pese a que ya no forcejaban ni uno forzaba al otro andar continuaban cogidos de la mano.
-Esas cosas nunca se revelan. Sino la magia se desvanece. Tu limítate a estar tan guapa como hasta ahora y a confiar en mi, que soy buen chico.
Ante tal cumplido ella se sonrojó y él lo notó pero no dijo nada.

3 pequeñeces ♥:
Oh, Little estas cosiendo una historia realmente fantástica!
En serio, me encanta todo, sobre todo en encanto de Héctor.
¿También eres capaz de crear uno en la realidad para mi?
La verdad es que a mi me perece super real... solo falta materializarlo.
Beso fugaz x
No sé yo... no sé yo...
Hay algo en Héctor que no me gusta... sigue sorprendiéndonos.
¡Wow! Me ha encantado. ¡Y me has sorprendido a mí también!
La historia es preciosa, y muy romántica por cierto.
Sigue así.
Besos.
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