-Buenas noches. Duerme bien.
-Sueña con los ángeles.
-Lo intentaré. También tú sueña con ellos.
-Yo no. Yo soñaré contigo. Porque eres un ángel.
Lo sé, lo sé. Puede ser muy cursi visto desde fuera. Pero creo que anoche, mientras yo en lugar de soñar con los ángeles soñaba con él, alguien me ató un velo tupido y rosado y ya no veo las cosas claras.
Esta mañana me he despertado con su recuerdo y una sonrisa en la cara que aún conservo. De echo se me ha ensanchado desde que he vuelto a hablar con él. Y ahora solo suspiro por otro momento más. No puedo esperar a verle otro día.
Pido perdón por esta entrada tan poco común. Creo que es por esta extraña sensación que hierve en mí. Pido paciencia y que os guste ni que sea un poco la entrada :)





