¿Te has perdido el principio? Haz clic aquí
Siguieron andando hasta llegar al local predilecto de Noelia. Entraron y se sentaron en una mesa para dos. En seguida llegó el camarero para preguntar lo que querrían.
-Yo lo de siempre. ¿Tu que quieres, Héctor?
-Yo tomaré una limonada.
Tras haberse ido el camarero, ella empezó la conversa.
-¿Que pretendes hacer estas dos horas?
-Oh, pues tengo un gran abanico de posibilidades, pero todas dependen de ti.
-Dime un par.
-Pues pensaba llevarte al parque a pasear y así nos conocemos un poco. Al fin y al cabo, si no nos llegamos a conocer sería desperdiciar dos bonitas horas.
-Desde luego. - Y no se resistió de reír.
Llegó el camarero y les puso las bebidas en frente. Noelia cogió la taza con ambas manos para calentarse y sopló el agua del té.-Yo hablaba en serio. Quiero llegar a conocerte.
La sonrisa de ella se borró de su rostro. Héctor la abordó de nuevo.
-Hablo muy de veras. Puede que al principio no te fiaras de mi. Y no te culpo. Si de repente entra un desconocido en tu vida no le vas a recibir con las manos abiertas. Por eso quiero dejar de ser un desconocido para ser un conocido. Así no tendrás por que tratarme con tanta precaución. Quiero conocerte,pero también quiero que tu me conozcas.
Noelia tomó un sorbo, centrándose en su té de canela. Las palabras de él le habían quitado el habla. Héctor continuó:
-Escúchame-Ella le miró a los ojos a pesar de estar sonrojada.- Se que todo este discurso te puede sonar raro, pero no deja de ser cierto. Jamás antes le había dicho esto, ni se me hubiese pasado por la cabeza. Pero tu no eres como las demás chicas.¡ Por Dios, no!
Y en cada palabra, ella vio que no había ni un ápice de mentira. Que todas estaban bañadas de verdad y que no les faltaba sentimiento. Iba a abrir la boca para decir algún comentario como Me lo tomo como un cumplido. Pero ni ese comentario gracioso podía pronunciar. A parte de que lo consideraba fuera de lugar.
Noelia apartó la taza de sus labios pero la mantuvo en alto. Y dijo:
-¿De veras?
-Pues claro. ¿Por quien me tomas? No jugaría con tu corazón, eso te lo garantizo.
-Lo siento... - Y volvió a tomar un sorbo y esconderse tras el té.
-No hay nada que perdonar. Es normal que dudes de la veracidad de mi discurso. Yo lo haría. Mira, Noelia, todo esto no es fruto de la casualidad. Me he esmerado en que pasará, excepto el tema del tren, porque no quería desperdiciar la oportunidad de conocerte. Noelia, ¿es que no lo entiendes? Me gustas. Y mucho. Quiero darte tiempo para que me des tu amistad y, ¡que demonios!, tu amor. No voy a forzar nada. Todo lo vas a hacer o deshacer tu misma. Que no me quieres como amigo solo tienes que abrir esa boquita tuya y mis piernas se moverán solas en la dirección opuesta a la tuya. Que quieres mi amistad y no mi amor, me lo dices y me lo guardo. Tan simple como eso.
Y Héctor le sonrió divertido. Noelia por fin podía contestar más serena:
-Ahora has arruinado el momento, le quitas credibilidad.
Héctor le cogió las manos aprovechando que ella había dejado la taza vacía en la mesa.
-Te lo repetiré tantas veces como lo creas necesario hasta que entre en tu mente y te lo creas. Porque es muy cierto. Dime que me crees.
Ella se levantó pagó la cuenta en menos que canta un gallo y salió por la puerta dando saltitos; divertida.
Héctor se levantó y murmuró para si:
-Maldita chica, ¡como me gusta!



