17 de abril de 2011

Aurora 4º

Cuando el sol se lavó la cara y ya estuvo presentable, Aurora se despertó. Después de darse una ducha rápida pero eso si, con el jabón, se puso un vestido blanco que le había regalado su padre en su vigésimo cuarto aniversario; y pensar que solo hacía dos años de eso... En frente del espejo se maquilló por primera vez desde la trágica muerte. Máscara de pestañas negra, sombra de ojos con un toque de purpurina y pintalabios color carmín. Desobedeció deliberadamente una de las pocas ordenes que le dio Carlos tras ese acontecimiento: No conducir. Se abrochó el cinturón y se fue, sin avisar a su pareja de que se iba, a pesar de que eso significaran cinco llamadas perdidas en el buzón a lo la largo de la mañana.
Aparcó en frente de la casa. Anduvo el trecho que le quedaba, rebuscó en su bolso y puso la llave en la cerradura. Cuando se oyó el clic algo más le llegó. Eran todos los recuerdos de la casa, que como fantasmas la atacaban. Hubieran sido solo melancólicos si no hubiese sido por el dolor que le causaba recordar todos esos pequeños detalles. Cada uno era como un pequeño cristal, como una astilla que se le clavaba en la piel y la hacia sangrar. Con la diferencia de que sangraba por dentro.
Entró y cerró la puerta de golpe. Ella, ingenua, había pensado que el polvo de los recuerdos no le provocaría ningún tipo de reacción. Cuán equivocada estaba... Pues esos momentos pasados ahora estaban destruyendo su muralla defensiva, esa que había construido con tanto esmero. Y en pocos segundos cayó, no solo la barrera sino su cuerpo. Quedó sentada apoyada en la puerta, sollozando y sin poder parar la estampida de sentimientos agrios.
La máscara de ojos se le había corrido y sus mejillas rosadas ahora quedaban ennegrecidas y mojadas. Con la mano intentó secar el rastro de las lágrimas pero solo consiguió empeorarlo. Se levantó como pudo e intentó calmarse, aunque esto último no le fue tan bien.
Se dirigió al baño y cuando abrió la puerta y vio lo que vio una lágrima rebelde le cayó encima del vestido blanco.

8 pequeñeces ♥:

Anónimo dijo...

¿Qué vio? :O
Aurora parece muy sensible, quizá no debería haber ido tan rápido a esa casa, sino que podría haber esperado un poco. Pero a veces los recuerdos nos reclaman y poco se puede hacer para acallarlos.
Un beso (con.sabor.a.galletas)

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Ui, ya ha estropeado el vestido... las manchas en un vestido blanco no marchan así como así.

Una pregunta que hace tiempo que quiero hacerte: ¿Como lo haces para encontrar unas imagenes tan lindas y que además vayan tan bien con lo que escribes? Siempre tienen que ver con el texto. No sé donde las encuentras, a mi no me salen!!

Joana

www.lasmejorescosasalamanecer.blogspot.com

Pía Baroja dijo...

Me intriga aún más saber qué fue lo que vio. Me está gustando mucho la historia, cómo la escribes, la personalidad de Aurora... Me encanta. Y no tardes en publicar el siguiente capítulo!

Pía Baroja dijo...

Vengo a presentarte una iniciativa que quizás te interese. Se ha creado recientemente un blog en el que los pequeños blogs se pueden dar a conocer. Con pequeños blogs me refiero a blogs que tengan menos de 50 seguidores. Sé que no es tu caso, pero puedes ayudarme remitiéndome a blogs que tengan menos de 50 seguidores. Por si quieres echar un vistazo: http://elsemillerodeblogs.blogspot.com/
Un besito!

Mi mundo Irreal ಌ dijo...

Me encantó! te sigo ♥

Samantha dijo...

me encanto!! la voy a volver a leer!!

Lucía dijo...

Vaya,te empeñas en dejarnos con la intriga al final de cada post, ¿eh? ¡Quiero saber lo que vio en el baño! y opino lo mismo que Blanca, quizás era demasiado pronto para ir a la casa. Pero a la vez, tal vez es el paso que debe dar para superar un poco las cosas, ¿no? ;)
Un besiito!:)

Xikaakira dijo...

Igual era demasiado pronto para ir a la casa

Bss

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