¿No sabes que pasó antes?
Héctor era un muchacho que vivía con su madre viuda. Su padre había fallecido unos años antes en un accidente de tráfico. Recordaría esa época como la más sombría que jamás había vivido. Todavía tenía pesadillas de cuando su padre agonizaba en el hospital. A veces eran simplemente flashbacks de dichos momentos, que le hacían levantarse con un nudo en la garganta y con lágrimas en los ojos.
De todos esos instantes que permanecían en su mente, el que lo hacía con más fuerza y el que sobresalía entre todos los otros, fue el que tuvo lugar cuando su padre agonizaba en el hospital dos días antes del día final.
Esa habitación blanca, con una sola cama en la cuál yacía el héroe de su infancia conectado a toda clase de tubos y chismes que para él solo traían mal augurio a pesar de que lo mantenían con vida. Se veía a él sentado junto a su padre cogiéndole la mano con la cara de dolor.
-Papá- sollozó.- Tienes que mejorarte. ¿Me lo prometes? - preguntó cándido.
-Lo haré si tu me prometes una cosa.
-Lo que sea.
-Hijo, tienes que prometerme que serás fuerte. No hablo de ocultar miedos, sentimientos, pensamientos o deseos. Hablo de sobrellevarlos cuando te venga el mal tiempo. En la vida te azotarán las más diversas tempestades. Prepárate para ellas, la base se encuentra en el amor y la confianza. Sin ellas, naufragarás sin remedio. Tenlo presente.
El pequeño discurso provocó un ataque de tos tan fuerte que la enfermera tuvo que echar al chico del lugar.
Esas palabras dichas con esfuerzos descomunales quedaron grabadas en joven mente para siempre. Y esa lección fue seguida al pie de la letra.
Una noche, tras la muerte de su padre y antes de que él siguiera su sabio consejo, su madre lo encontró deambulando por la casa con ojos rojos de tanto llorar. La mujer le abrazó y le hizo sentarse con ella en el sofá.-¿Cuéntame que te pasa?
-Nada- contestó con voz lejana.
-Es por tu padre
Silencio como respuesta.
-Escúchame, se que no quieres hablar del tema...
-No, no quiero- Le cortó él.
-Pero tienes que hacerlo - le cogió la cara con loas manos y le obligó a mirarla - Métete en la cabeza lo que voy a decirte ahora: guardarse las cosas para uno mismo corroe a la persona en cuestión. Tienes que exteriorizar tus miedos, tus sentimientos, tus pensamientos y tus deseos. Anda con la verdad en la mano, siempre. Sacarás algo en claro y te ahorrarás más de un desengaño.
Entonces su hijo la abrazó y con lágrimas en los ojos le contó todo cuanto le angustiaba. Pero ella ya lo sabía. Simplemente escuchó.
Pocos meses después Héctor empezó a vivir según los valores de sus padres. Pero eso le costó más de lo que él inicialmente esperaba. En el colegio se burlaron de él, muchas chicas rehusaron salir con él y los amigos escasearon. Y no fue hasta que se cambió a un instituto lejos del colegio en la capital las cosas no empezaron a estabilizarse. Fue entonces cuando con los valores, ahora suyos, se creó una buena reputación e incluso muchas chicas quedaron prendadas de él y su sinceridad.
Por eso Héctor se comportó de forma tan natural y sincera con Noelia. Para él, eso era tan normal como respirar.

3 pequeñeces ♥:
El pasado nos hace como somos en nuestro presente.
Me ha gustado esse flashbac y esta explicación de porqué héctor es así. Pues he de decir que anes aún dudaba de la sineridad de Héctor, pero ahora, vaya! no siempre se encuentra un chico así.
Muy bien escrito y hay muy sabias palabras en este texto.
Muy, pero que muy bueno. Me ha gustado un montón.
Besotee fugaz
A veces nos dan consejos y no los entendemos, o nos parecen cosas absurdas a las que hay que ignorar. Pero está bien que Héctor sea sincero consigo mismo y con los demás haciéndole caso a su madre, es un consejo muy sabio.
Un beso :)
me gusto mucho!!
Y como siempre digo: todo pasa por alguna razón
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