30 de octubre de 2010

Pensamientos fuera de lugar

Nuestro cerebro es como una radio encendida día y noche. No para nunca, nunca, nunca; sólo cuando la muerte nos viene a buscar. Tenemos una sola emisora: la de los pensamientos. Continua como un río, a veces viene con tanta fuerza que nos arrastra a actuar de manera poco premeditada. Estos pensamientos pueden variar de tantas maneras como lo hace un río. Se desborda, se seca, sigue su curso o crea uno nuevo, es modificado des del exterior o la naturaleza misma lo guía por otros lados.
Siempre hay pensamientos fuera de lugar, que desentonan, ovejas negras del rebaño blanco o viceversa. Pensamientos que hasta nos pueden hacer actuar de una manera anormal.
Encontrándome yo misma ante dos senderos: uno era un pensamiento acertado y rutinario, el otro era totalmente innovador pero no tenía ni pies ni cabeza. Ante mi no se presentaban imágenes del futuro, más que nada por que intentaba frenar el canal que ambos pensamientos insistentemente querían abrir. Pero listos eran y como un haz de luz me dejaban entrever un esbozo de lo que podía suceder en uno y otro caso.
Pero asustaba.
Y todavía me asusta al pensar en el pasado.
Veo una cosa que me recuerda a eso y en seguida otra le sucede, la del pensamiento que en su tiempo estubo fuera de lugar, y que todavía lo esta. Y entonces hago lo único que se puede hacer en esos momentos: meneo la cabeza diciendo que no.

4 pequeñeces ♥:

Anónimo dijo...

Dios, escribes de maravilla! Y tienes muy buen vocabulario.
Me encanta las comparaciones que haces; creo que son muy acertadas.
Es interesante lo que explicas, cómo lo explicas y finalmente, la reacción final, que me ha encantado.

Pero creo que lo importante es:
¿valió la pena ese pensamiento fuera de lugar?

A veces puede que un pensamiento fuera de lugar no aporte nada positivo pero a veces sorprenden y te llevas maravillosas sorpresas.

Pía Baroja dijo...

Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dice Lyla. Lo primero que te iba a decir es que lo has escrito maravillosamente bien, y que es muy fácil leerte, seguirte, a la vez que muy bonito con tus palabras.
Creo saber a qué te refieres con ese pensamiento fuera de lugar, y con las referencias al pasado, pero pienso igual que Lyla, ¿valió la pena? Y, ¿qué pierdes diciendo sí a un pensamiento nuevo? Antes tenías pensamientos siempre iguales, los mismos, como todos tenemos. Pero cuando algo nuevo llega es difícil estar tan seguro de uno mismo como para aceptarlo. Siempre se puede arriesgar. Piensa que si tuviste un pensamiento fuera de lo normal es, quizás, porque una parte de ti quiera cambiar y empezar a tener esos pensamientos.
Preciosa la comparación del principio del relato, está muy bien la estructura del escrito, empezando con un símil así.

daniel rico dijo...

Excelente amiga!

Creo que la madures llega cuando uno empieza a distinguir entre la prudencia y el miedo; y sobre todo cuando entiende que ese miedo no es de uno, es una herencia que han dejado otros sin preguntarnos si queriamos tenerlo.

Saludos!

The Little dijo...

No valió la pena. Es tan descabellado, tan poco discreto, en fin, demasiado para mi, que se me haría imposible decir que pensamiento era. Tal es que me llego a avergonzar de él.
Escribí eso pensando única y exclusivamente en ese pensamiento. No en los otros. Porqué los que son nuevos y diferentes pero buenos, esos tienen una cálida bienvenida.
Mucha razón Daniel.

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