23 de agosto de 2011

¿Por que escribo?


Pienso un poco la respuesta, pero no sale sola. No lo entiendo. He estado escribiendo durante más de dos años y ahora los interrogantes me irritan y no les sé devolver lo que me piden. Nada más que una respuesta. Creo recordar que alguien dijo: "No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo". Se llamaba Oscar Wilde. Quizás sea que me salto la primera regla, aunque lo dudo, porque cuando leo y releo mis palabras, no me parecen para nada, huecas y carentes de significado. Entonces, ¿será que digo sin saber lo que digo? ¿O que las ansias de expresarme hacen que ni percate del mensaje que estoy emitiendo?
Sé que escribo porque necesito volcar mis pensamientos en algún lugar. Y que si me lo guardo todo para mi, tarde o temprano va a terminar por corroerme y quemarme. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que todas mis emociones tenían forma de letras y palabras en un diario adolescente guardado y encadenado. Ahora mis sentimientos han pasado a ser virtuales. Pero vienen a ser lo mismo. Me es necesario un lugar donde reflejar mi mente y todo lo que ésta contenga. Visto que escasean las amistades verdaderas dispuestas a ensanchar su corazón, tender una mano y escuchar pacientemente; he tenido que buscarme mis alternativas. Creo que esa es la respuesta, un poco extraña, al porqué. Después de todo lo que he dicho hasta ahora, me he dado cuenta de que lo que tengo que decir es lo que hierve dentro de mi cabecita. Sí, seguro que es eso. 


22 de agosto de 2011

Vueltas interminables


Le di al botón negro y la luz blanquecina casi azul desapareció, aunque la bombilla candente aún resplandecía débilmente en la oscuridad. De repente mis brazos empezaron a ser una gran molestia. No sabía dónde ponerme, cómo o qué hacer. Antes de irme a dormir el reloj marcaba la una y media. Después de dar tantas vueltas en la cama no me extrañaría que fueran ya las dos. Hoy parecía como si las sábanas me repudiaran y los cojines se rebelaran en mi contra. No me querían, me echaban, y yo no quería estar con ellos. Yo quería estar con la hierba y el cielo encima mía en lugar de ver el techo blanco. Por momentos mi paciencia parecía abandonarme cruelmente. Ya no sabía ni en que posición me encontraba. Sé que lo vi todo al revés y que luego no paré de moverme. No era solo que el pijama me molestaba, también me molestaban mis pensamientos. No estaba cómoda con ellos.
Tomé varias decisiones. La primera incoherente, la siguiente contradictoria, la que hacía tres tonta y así una larga lista. ¿Con cuál me quedé? Con la primera, la más incoherente, la menos contradictoria y la que era un poco tonta. No puedo revelarlo aún, creo que es demasiado temprano y la idea necesita reposo, antes de poderla hacer definitiva. Quien sabe si esta noche será de nuevo analizada.
Espero de todo corazón que no. No estoy para dar más vueltas en esa maldita cama que tanto me hace reflexionar.

20 de agosto de 2011

Se desprendió de mí


Una pareja en remojo, besándose, ajenas a las olas y las miradas. Especialmente a la mía. Viendo como sus narices se acariciaban y milésimas después eran sus labios los que se rozaban, yo sentí que algo dentro de mi se desmoronaba. Igual que un castillo de arena azotado por incansables lenguas líquidas y espumosas. ¿Qué cayó? Esa sería una muy buena pregunta. Creo que cayó mi ilusión. Aunque no estoy del todo segura. Sólo sé que lo que hacía tanto tiempo que andaba buscando ha dejado de ser una referencia. 
Desde los nueve años que voy desesperada buscando una relación amorosa y romántica como la que tenían esa joven pareja. Una que nació de los libros y de las películas y que era inmune a la realidad y a las verdades que mis ojos presenciaban día tras día. Aun siendo yo consciente de que lo que buscaba era un ideal no me di por vencida. Poco a poco la falta de resultados hizo huella en mi. Hubo una época, que coincido con la pubertad,  en la que estuve con la autoestima a la altura de mis zapatos y otra en la que se elevó hasta mi cintura. Pero yo, testaruda, continué en su búsqueda. 
Sin embargo hoy, mi estrella del norte que me guía, ha caído al mar, y no voy a ser yo quien la vaya a sacar de las profundidades marinas. Demasiado mal me ha causado ya. 
Definitivamente no quiero un chico en mi vida. No es que no lo quiera, es que ahora me vale cualquiera. Puede hoy mi corazón estar con chicos que no vayan vestidos de azul, que no hayan salido de la pluma de nadie ni de ninguna pantalla. A pesar de lo segura y confusa que estoy ahora no sé que será hoy de mi. No sé si la noche va a ser misericordiosa o si los chicos van a dignarse a dirigirme una segunda mirada. No sé nada. 

19 de agosto de 2011

Un grano de arena

Ella en frente del gran espejo. Se siente insignificante, una nonada. Su cuerpo, recién sumergido en agua tibia, chorreaba y su larga melena se aferraba a su piel suave y tersa. La superficie que le devolvía su reflejo la intimidaba. Le estaba enseñando descaradamente su desnudez y eso le producía inseguridad. Incómoda, se acercó a verse a si misma. Empezó por su bello rostro. Escondido tras un mechón rebelde había un resto de su adolescencia que se mostraba reticente en marcharse. Bajó su mirada un poco hasta sus senos turgentes, los cogió entre sus manos para inmediatamente apartarlas, sonrojada. Agudizó un poco más la vista para ver una cosa que jamás había visto antes en su cuerpo. Una peca, oscura. No estaba ahí hacía un par de días. O quizás si y ella no lo había visto. Era un puntito perdido en medio de la carne, solo eso.
El descubrimiento se hubiese podido quedar allí, pero su mente empezó a sacar apresuradas conclusiones. Quien sabe si falsas o ciertas. Era pronto para saberlo. Volvió a mirarse la peca, pero desde distintos ángulos. Y por eso entonces de ver una manchita marrón le pareció ver un cáncer. Melanoma, un tumor de las células. Se espanta y abre los ojos de par en par. No, no, no, no! Pero no llegan ni a salir de su garganta. "Dicen que es un cáncer de jóvenes, y yo estoy en la flor de la vida..."
Se pone la ropa aprisa y tiene que abrocharse los sostenedores más de una vez de lo mal que se los ha puesto. Sale corriendo vestida y con el pelo empapado.
-¡Madre! - y un punto de desesperación tiñe su voz. - Pídeme hora para el dermatólogo, ¡ya!

18 de agosto de 2011

100 seguidores y diseño nuevo ^^

Hoy tengo que dar las gracias a tantísima gente que no sé ni por dónde empezar. Empecemos por lo obvio. Supongo que todos habréis visto que el diseño del blog ha cambiado. Para no verlo... La plantilla me la facilitado Marie April. Ella tiene dos blogs. Uno que es literario. Se llama Biblioteca Romance y como muy bien dice el nombre solo trata libros románticos y de ese estilo. Os lo recomiendo encarecidamente. Varios de los libros que he leído han sido porque ella los ha reseñado o puesto la sinopsis en el blog. Luego el segundo blog se llama Diseños Romance. Lamentablemente ahora, creo, que está en reformas y nadie puede acceder sin ser invitado. Cuando vea que ella lo hace accesible de nuevo os dejaré el link. Pues es en ese blog en el que pedí que me hiciera una plantilla. No abusé de ella, por Dios, ¡no! Simplemente que ella se ofrece a hacer plantillas una vez recibido el formulario en el tiempo que ella diga.  Bueno, se ofrecía, porque me ha dicho que por el momento está cerrado.
Y ahora debo dar gracias a todos mis seguidores. No puedo creer que ya seáis un centenar. Jamás creí que lo que saliera de mi mente pudiera gustar a tanta gente. Mil millones de gracias por seguirme.
Espero que os guste el diseño y lo que escriba en el blog.

Diseño de Marie April para Una Little Writer © Todos los derechos reservados