10 de agosto de 2011

Me dejé embriagar

Hay gente en el porche de esa casa tan bonita. Está alejado de la actividad estresante de la ciudad y las estrellas lucen sus mejores vestidos pues no hay luces de neón ni nubes. Sonrío porque yo estoy allí, y pienso: "¡Qué suerte la mía!". Un hombre de unos cincuenta años toca una canción de Sabina con su guitarra española, otro hombre, mayor, canta la letra mientras las mujeres tararean emocionadas por los recuerdos.
-Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una, y las dos y las tres. Y desnudos al amanecer nos encontró la luna.
Cuando el último acorde dejó de sonar en el aire, un joven, con su guitarra hizo sonar otro acorde. Una canción más reciente. Sólo un par de voces le pudieron acompañar. Mientras él se disponía a cambiar su guitarra por una de eléctrica, yo reparé en el perfume del aire. Al principio me llegó el olor a café y alcohol, pero cuando llegó a mi el olor a galán de noche dejé de percibir todo lo demás. La planta me embriagó con fuerza y yo no me resistí.
Por eso cuando la música volvió a ser protagonista, mi voz quiso acompañar al instrumento que ahora sonaba. Y es curioso que fueran estas palabras las que salieron de mi boca:
-¡Lánzate! Cada instante es único, no se repetirá. Y siento que el corazón ya no para de latir. Y dice que me lance. Que no piense en todo lo que vendrá. Que un lápiz nunca dibuja sin una mano. (Traducción de "Llença't - Lax'n'busto")
Y mientras decía eso las comisuras de mis labios se curvaron en una feliz sonrisa. Mis ojos encontraron los de mi primo, que tocaba casi de memoria. Y si eso fuera posible, sonreí más.



3 de agosto de 2011

Lo que el viento me trae

No se si lo habéis notado. Quizás sea que solo me ha afectado a mí. Ha cambiado el tiempo o el tiempo me ha cambiado a mí. Ahora eso es irrelevante. La cuestión es que por fin ha llegado el esperado cambio. Me imagino que no os ha pasado por alto que estos últimos días he estado un poco abatida. Y todas mis palabras os han dejado entrever mi historia. ¿Os acordáis que él me dijo que le olvidara? ¿Y que yo dije que no podría? Pues me mentí a mi misma. Puedo y lo he hecho.
Hoy cuando me he despertado un retazo de él me ha acariciado la piel. Y le he contestado feliz:
-Olvidarte.No sabes lo fácil que ha resultado. Tres o cuatro días de voluntad y...Perdona, ¿Me repites tu nombre? - Me he reído a carcajada limpia.
Su rastro aún insistente me ha refrescado la memoria con recuerdos agradables y le he sonreído. Porque eso paso y yo no le he olvidado. No puedo olvidar mi vida, eso lo se. Pero si puedo caminar adelante como si nada y lucir mi más bella sonrisa. Porque no puedo recibir las nuevas experiencias con lágrimas en los ojos. Ni que ellas tuvieran la culpa.

1 de agosto de 2011

Uno de mis estados odiosos

Me siento desmotivada. Muy pero que muy vacía. Es como si me hubieran quitado todo lo que alberga mi interior y me hubiesen dejado aire dentro por misericordia. Mi mente es, ahora, inservible. Me cuesta pensar y si lo hago no es de manera clara. Las ideas se confunden y paso de estar desmotivada a deprimirme. Es un estado peculiar, el mio.
Miro la pantalla del ordenador con la mirada perdida y sin verme puedo decir que mi rostro se acerca a la frialdad del mármol. Entro en el chat y echo un vistazo a los contactos conectados. Veo nombres que significan una existencia, llena de más gente, de relaciones íntimas y superfluas, de palabras profundas y disparates. Lleno de vida. Pero a mis ojos apesadumbrados no significan más que un nombre. Hago memoria y sé que miento. Porque si que tienen que ver conmigo, algunos. Algunos son amigos míos o amigos a medias, me contento con la palabra "compañeros". Hay personas a mi alrededor pero en verdad es como si estuviera sola. A veces la gente que está contigo te hace sentir más solitario que si estuvieras cerrado en una habitación aislada.
Soy consciente de que estoy alicaída y que va a peor y sé lo que va a pasar y las consecuencias que tendrá y...¡todo! Lo sé todo. Porque no es la primera vez que me siento así y tampoco será la última. Me conozco demasiado bien como para saber que soy así de frágil. Me maldigo por ser tan sumamente previsible y ni aún así ser capaz de mermar mi tristeza sin origen. Pero una vez que yo misma he quedado encerrada dentro de esa burbuja pegajosa mi voluntad queda reducida y anulada. Debo, por eso, poner todas mis esperanzas en el tiempo y en mi misma. Y pensar que uno de los dos pronto reventará esa pompa neutralizadora.

29 de julio de 2011

Recuerdos con sabor a lluvia

No puedo creer que hoy aún sea hoy.
Su mano rozándome parece un suspiro del pasado. Y su brazo rodeando mi cintura un suave recuerdo que mi corazón quiere que olvide. Pero todo lo bello se empeña en permanecer vivo en la memoria. Y cada vez que mi mente, jugándome una mala pasada, me evoca esos dulces momentos, mi corazón da un vuelco. Siento como si el hueco que ocupa siempre queda vacante por unos segundos. Me siento igual que cuando yo le abracé y el me besó en el cuello. Fue algo extraño. No llegué a sentir del todo sus labios contra mi piel. Pelo de por medio y demasiados sentimientos que me estorbaban. Como una nube de moscas que te ronda.
Todo esto es muy bonito. Ni me atrevo a negármelo. Pero no quiero sufrir más de lo estrictamente necesario. Él ya me ha dado mi ración de dolor. No sé si él es consciente de eso. Pero me la ha dado. Y nadie me la va a arrebatar. Quiero comerme mi dolor, mis lágrimas y mis sonrisas amargas cuanto antes mejor. Aunque no me veo capaz de borrar de mi mente esas lindas caricias a mi corazón, muy a pesar de que sean falsas ilusiones y esperanzas rotas.
"Cuando ya no sientas nada, podremos conocernos mejor"
Pero es que no sé si quiero tomarme la molestia de que tu me conozcas. Poca gente me conoce tal y como realmente soy. Pocos son los que se han tomado la molestia de profundizar en mí. ¿Lo harías tu? Por alguna razón lo dudo. Además, ¿quien me garantiza a mí, que una vez hayas llegado al fondo de mi mar te gusté lo que ves allí abajo? Nadie. Y tu lo sabes.

She's broken.
He's O.K.

26 de julio de 2011

Como una tonta

-Entonces, ¿por qué me dijiste todas esas cosas que me dijiste?
-Porque aún era la primera impresión.
Y en ese momento mis cándidas ideas de vidrio se agrietan.
-¿Qué sientes por mi? - continúa.
-¿Quieres que sea sincera?
-Por favor...
-Me gustas. Sé que hace muy poco tiempo que te conozco. Pero no puedo hacer nada. Ya ves. 
-Mmm... -Un murmuro, capaz de hacer que mi respiración se pare. Uno que no presagia sol. Más bien lluvia.
-...Ahora todo va a cambiar, ¿verdad? - No contesta a mi pregunta - No debería habértelo dicho. No debería. 
-No pasa nada.
-¿Y de ahora en adelante qué?
-Mira, es demasiado pronto. Nos hemos visto un par de veces pero realmente no nos conocemos.
-Ahora estaré más de un mes sin verte. Tiempo suficiente para que mis sentimientos se enfríen - me duele decir eso, pero continúo - Cuando regrese, ya estaré resfriada del todo. Y podremos ser amigos- "mentira", pienso, pero me lo guardo para mis oscurísimos adentros.
-Sí, muchísimo mejor.

Todavía no asimilo todo cuanto me ha dicho. No se si realmente quiero hacerlo. Porque se que en el mismísimo instante en que lo haga todo cuando yo pensaba se hará añicos y nadie va ayudarme a recoger los pedacitos que queden. Cuando esto suceda, que va a ser muy pronto, yo recogeré los cristales. Uno por uno. Y cada arista va a abrirme una nueva herida. Que no cesará de sangrar hasta que el tiempo se apiade de mí.

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