30 de octubre de 2010

Pensamientos fuera de lugar

Nuestro cerebro es como una radio encendida día y noche. No para nunca, nunca, nunca; sólo cuando la muerte nos viene a buscar. Tenemos una sola emisora: la de los pensamientos. Continua como un río, a veces viene con tanta fuerza que nos arrastra a actuar de manera poco premeditada. Estos pensamientos pueden variar de tantas maneras como lo hace un río. Se desborda, se seca, sigue su curso o crea uno nuevo, es modificado des del exterior o la naturaleza misma lo guía por otros lados.
Siempre hay pensamientos fuera de lugar, que desentonan, ovejas negras del rebaño blanco o viceversa. Pensamientos que hasta nos pueden hacer actuar de una manera anormal.
Encontrándome yo misma ante dos senderos: uno era un pensamiento acertado y rutinario, el otro era totalmente innovador pero no tenía ni pies ni cabeza. Ante mi no se presentaban imágenes del futuro, más que nada por que intentaba frenar el canal que ambos pensamientos insistentemente querían abrir. Pero listos eran y como un haz de luz me dejaban entrever un esbozo de lo que podía suceder en uno y otro caso.
Pero asustaba.
Y todavía me asusta al pensar en el pasado.
Veo una cosa que me recuerda a eso y en seguida otra le sucede, la del pensamiento que en su tiempo estubo fuera de lugar, y que todavía lo esta. Y entonces hago lo único que se puede hacer en esos momentos: meneo la cabeza diciendo que no.

22 de octubre de 2010

Premio Flor Naranja


Premio Flor Naranja.


Gracias a Blanca por nominarme. De verdad que me hizo muchísima ilusión. Nadie me había nominado antes.
Su blog es: Chocolate y avellanas


NORMAS del premio:
-Hacer una entrada con el premio.
-Compartir con 12 bloggers, linkeandolos.
-Comentar en los blogs de las personas a las que has dado el premio y linkear a la persona que te lo ha dado. 


1. A Pía en Pía Baroja 
2. A Laila en Entre letras y nieblas
3. A Daniel en Muere maldito! muere!! muere!!!
4. A Gaviota en Un món de misteris (en catalàn)
5. A Daniel en El Libro abierto (otro Daniel)
6. A Clara y Leo en LIBROS LIBROS
7. A Escritor Novel en Obras de un Escritor novel
8. A el Ratón en El ratón de biblioteca (un poco en catalàn y un poco en castellano)
9. A Roser en Black Moon
10. A J. en Utopies sense fi  (en catalàn)
11. A Lenok en Una sorpresa muy desagradable
12. A Las mejores cosas al amanecer





Viernes 23 de Julio de 2010



Por primera vez en todo el viaje pudimos levantarnos a la hora que quisiéramos. Mi hermana y yo nos levantamos a las ocho y media para poder comer y luego bañarnos en la piscina. Ese día comimos más de lo habitual. Yo desayuné de unas pastas freídas con chocolate por encima. Riquísimos y crujientes. Como era día libre mi familia y dos más decidimos de volver a Sidi Bou Said para comer. Cogimos tres taxis.

Dentro del automòvil olía a sudor. Los asientos estaban cubiertos con unas mantas ásperas pero finas, y no había cinturones. Para colmo el taxista conducía de una manera un tanto peligrosa. Rápido, adelantado casi sin mirar, girando para atravesar la carretera... Un verdadero peligro. Cuando bajamos sanos y extrañamente a salvo quedamos aliviados. Nos encontramos todos juntos y fuimos a buscar un sitio para comer. Reservamos mesa y mientras un matrimonio fue a comprar cosas una familia y nosotros estuvimos hablando en la sombra. Ese día hacía especial calor. Y hasta en la sombre sudábamos. Por fin llegó la hora de comer e ir a un local fresquito. Nos sentamos en dos mesas con asientos de piedra un poco bajos. Yo que no soy precisamente alta tuve que coger un cojín para llegar cómodamente.
Yo pedí un brik y carne asada. El bik es como una empanada en forma de media luna y con pasta milhojas crujiente que se fríe una vez puesto el relleno. En la carta había brik au fromage (queso) y brike con omelette (tortilla con queso).
Cogimos otro taxi para regresar. A diferencia del otro este no tenía taxímetro; era ilegal. Mi padre se empeñó diciendo que había salido bien de precio, que era más barato. Pero pregunté a las otras familias que habían venido en taxi legal y me dijeron un precio más bajo. Pero lo dejé correr.
Como antes de partir habíamos dejado las maletas en consergería las fuimos a buscar y nos sentamos a esperar. Yo por mi parte cogí una libreta y anoté cada día lo que había hecho durante las vacaciones en Túnez. Gracias a eso he podido escribirlo al cabo de unos meses.
A la hora acordada legó una furgoneta que nos llevó al aeropuerto. Paseamos un buen rato y luego fuimos a la aduana. Allí nos volvieron a hacer rellenar unos papeles que te preguntaban de todo: tu nombre de soltero/a, el día que caduca el D.N.I y el pasaporte...
Tras haberla pasado llegamos a la puerta de embarque. Pero había retraso. Hasta después de una ora no salió el avión. Todos estábamos cansados, y me puse a dormir. Desgraciadamente no pude, pues un chico de 30 años como mínimo, que conocía a la tripulación y cada dos minutos se levantaba cuando le daba la gana y e iba a charlar. Haciendo caso omiso a las señales rojas de "no desabrocharse el cinturón". Además compró una botella de Vodka que se terminó en lo que dura el viaje Túnez-Barcelona (no llega a 2h). Por suerte pude encontrar algo bueno en ese viaje aéreo.
En la misma fila que yo había una niña que no debía tener más de dos años. Y cuando me vio y yo le sonreí durante un rato quiso empezar a jugar. Primero me saludaba con su manita, y yo le saludaba con la mía, y así se entretuvo unos cuantos minutos. Luego jugamos, todo eso a distancia y quietecitas, a escondernos. Adelante y atrás Jugando jugando ella al adelantarse para que la viera se dio de cabeza contra el asiento. Pero en vez de llorar empezó a reír. Unas risas...que no te podías quedar serio. Y lo volvió a hacer, esta vez adrede. Pero su madre, riendo también, le puso la mano entre ella y el asiento para que no le doliese. Fue muy graciosa. Más tarde, tras coger las maletas nos volvimos a encontrar y quiso por última vez hacer como si se adelantara, pero sin asiento.
Esto último puede parecer una tontería sin sentido, pero me acuerdo por ser un momento tierno y, al fin y al cabo todavía formaba parte de las vacaciones.

13 de octubre de 2010

Jueves 22 de Julio de 2010

Esa mañana  fue la última que vi a Beatriz. Ella y su familia se iban de camino a Lisboa. Nosotros partimos camino a Túnez. Me olvidé de mencionar que desde que nos conocimos, mi hermana, ella y yo quedábamos por las noches para vernos en el bar del hotel.
Fuimos, ya sin los portugueses, al museo del Bardo. Todo lo que había era de influencia romana y había muchos mosaicos que habían sido reconstruidos en el suelo o en una pared para ser expuestos.
A la hora de comer todos estábamos en la situación de: <>.
Después de pasar de ser caníbales y volver a ser personas, fuimos a la famosa Cartago que estaba cerca del mar. Y pensar que miles de años antes Aníbal estuvo ahí.
Mas tarde fuimos a las termas de Antonino. Lo curioso del tema es que cuando vinieron los romanos a conquerir, tras arrasar arrojaban sal para hacer del suelo un lugar estéril. Pero al cabo de unas décadas volvieron y se encontraron con un sitio que antaño era fértil e ideal para la población.
Cuando Mohamed nos estaba explicando que en las termas había tres cámaras con diferentes temperaturas para ir acostumbrándose, paro de hablar y se puso a reír el solo. Mientras sofocaba las risas nos quiso decir que separaban a hombres y mujeres. Y luego dijo que ese mismo día había aprendido el significado de la palabra española orgía, y que se lo estaba imaginando y que no podía parar de reír. Ante ese argumento todos empezamos a reír y a hacer comentarios como "que caliente te has despertado esta mañana" y muchos otros que podéis perfectamente imaginar.
Después de un buen rato haciendo broma fuimos a nuestro aire por las runas de la terma, que en su tiempo sobrepasaban nuestras cabezas tres o cuatro veces, como mínimo.
Salimos de Cartago para ir a la Medina de Túnez o que es lo mismo la casbah. Andamos a nuestro aire durante casi dos horas, y al final Mohamed acompaño a quienes les interesara a un artesano de perfumes. Nosotros estábamos interesados. Nos enseñaron como se hacía el perfume y luego compramos perfume en botellitas roll-on con una de regalo. Lo mejor, quizás, era que más de la mitad correspondían a marcas caras como Hugo Boss, Carolina Herrera...
Por la tarde fuimos a un pueblo muy típico. Sidi Bou Said. Un pueblo que todo es blanco y azul. Blanco para los malos espectros y azul para ahuyentar a los bichos. Son muy supersticiosos los tunisinos.
Antes del turismo solo las casas eran de esos dos colores, pero tras la llegada de este bares, bancos, faroles, etc. era en blanco y azul.
Nos fuimos a dormir pensando que al día siguiente sería nuestra última jornada en el país. Hogar dulce hogar. Pues aunque te lo pases muy y muy bien de vacaciones, siempre quieres volver

11 de octubre de 2010

Miércoles 21 de Julio de 2010

Lo verde es la ruta de bajada. La azul el sitio de vuelta. Y los puntos fucsias sitios por donde pasamos.
Hay muchos sitios por donde pasamos y no se ven.


¿Qué cara pondríais si os dijeran: mañana levantaros a las 4? La misma que se nos quedó a nosotros. Al principio creíamos que era una de esas bromas del guía. Pero el reía de nuestras caras, y finalmente nos dijo que no era broma y que a las cinco ya estaríamos de camino al norte. Porqué nosotros estábamos muy al sur y si no nos apresábamos tardaríamos más de lo planeado a llegar.  Poco después de subir al autobús fuimos a uno de los pueblos menos comunicados del sur. Era un pueblo que no debía tener más de cinco calles y sólo dos tenían aceras. No había asfalto, la calle era polvo. Las casas no eran viejas pero la impresión que daban no se alejaba mucho. Eran edificaciones polvorientas, de aspecto frágil, la pintura saltaba y se podía ver de qué material era la casa. Dimos una vuelta al pueblo y vimos que dentro de una casa, en el patio había un diminuto rebaño de cabras, no más de 10. Volvimos al bus y pensé que qué derecho tenemos nosotros de quejarnos de nuestras vidas y nuestros problemas, cuando nosotros lo teníamos todo. De todo lo que nosotros teníamos, ¿que tenían ellos? No se me ocurre nada.
No tuve mucho tiempo para pensar ni en su situación ni en la mía. Pues el asiento me sedujo y me hizo caer dormida como todo el mundo. ¿Quién se queda despierto a las cinco y media de la mañana? Nadie. Y menos cuando hicimos kilómetros hacía el norte hasta las nueve o las diez. Primero visitamos un pueblo que se llama Matmata. Luego llegamos a Sfax, una ciudad a 270 km de Túnez y que tenía toda la pinta de ser una ciudad industrial. ¡Hacía casi más calor que en el mismísimo desierto del Sahara! Malditos humos…
Nuestro destino final de ese día era Sousse. Pero antes fuimos a un anfiteatro romano, creo que es el único que queda en pie, junto con unas ruinas bien conservadas de una población. Solo eran las once y ya nos moríamos achicharrados bajo el sol.
Otra vez volvimos al bus para seguir hasta Sousse y ahí fuimos al primer lugar fresquito en todo el día. El mausoleo de Habib Bourgiba anterior presidente del país.
http://www.flickr.com/photos/8230500@N04/1289024376/   si queres ver como era el mausoleo aquí hay una foto)
Esa noche dormimos en Sousse. No me acuerdo del nombre del hotel, pero tampoco lo diría por respecto. Eso sí, el hotel podía parecer muy bonito e incluso lujoso, pero nada más llegar, se averió el ascensor por el que yo tenía intención de subir, y lo estaba a punto de hacer cuando se paró en seco. Lo que era el grifo de la ducha se le cayó a mi hermana, pero no precisamente por torpeza. Un interruptor se salió de su sitio, la lámpara de la habitación estaba torcida, la moqueta sucia y la colcha tenía un par de agujeros.
Cinco estrellas en definitiva

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